jueves, 13 de febrero de 2025

Días de radio-



Hoy es el Día Mundial de la Radio y lo celebro con una nueva noticia: desde la semana que viene estaré con un espacio quincenal (“La Biblioteca”), en “Fe de erratas” (los miércoles de 14 a 15 horas), además de continuar con mi columna semanal en “Ciudad cultural” (jueves 11.30), ambos programas conducidos por Mario Hernández en A.M 830 Radio del Pueblo de Buenos Aires. Desde hace cuatro años ya que no tengo un programa propio: el último fue “La parte maldita” (Filosofía y rock) en Radio Gráfica de Bs. As.

 

Ya conté en varias oportunidades que el proyecto (hoy multimedia) La luna con gatillo, que se sostiene desde inicios de 2016, comenzó a mediados de 2015 como un programa semanal que conducía en Radio Eterogenia de Córdoba, espacio al que llegué por el poeta y periodista Omar Hefling, a quien conocí al entrevistarlo para el diario El Argentino. También en Córdoba hice algunas columnas para radios de Alta Gracia y para un programa que el Pelado Rodríguez sostenía en una FM comunitaria de Anisacate.

 

Una década antes había acompañando por un tiempo en la conducción de un programa cultural (“El fuego y la palabra”), en la Radio de Madres, a Leandro Albani. Y una década más atrás de ese paso por “la primera de la izquierda” (como las Madres habían bautizado a la 530), es decir, hace 30 años ya, comenzaba con la militancia en la zona sur del conurbano, rebautizando como “La patria rockera” al programa (“La era de la boludez”), que unos compañeros sostenían en la F.M Compartiendo, que funcionaba en un pequeño estudio montado en un cuartito contiguo a la Iglesia de Farinello en Quilmes (“La Parroquia de Luis”, como la llamábamos con cariño).

 

Mi programa preferido fue, es y seguirá siendo por siempre “La venganza será terrible”, del negro Alejandro Dolina, que empecé a escuchar cuando estaba junto a Stronati y Rolón (y se podía ingresar de manera gratuita al Café Tortoni). Aunque también “La heavy rock and pop” del Ruso Verea”, a mediados de los 90, marcó profundamente mi vida.

 

Digo radio (y diario, y militancia), y escucho términos muy siglo XX, pero que han marcado, marcan aun, y seguramente marcarán mi subjetividad por siempre.

 


lunes, 10 de febrero de 2025

Sobre “Match point”, de Woody Allen y “Perdidos en Tokio”, de Sofía Coppola

 


Volví a ver, nuevamente, el mismo día, “Match point”, de Woody Allen (2005) y “Perdidos en Tokio”, de Sofía Coppola (2003), una atrás de la otra.

 

Las había visto ambas ni bien salieron, la primera en el cine (en El Lorca de la calle Corrientes, lo recuerdo bien porque, si no me equivoco, fue el primer film en que Goody Allen no actúa y filmaba fuera de EE.UU y eso me impactó en el momento mismo en que la veía sentado en la butaca frente a la pantalla grande) y, la segunda, la vi en un VHS, en tele, en la casa mi hermana Gabi, tiempo después de haber visto (y quedado fascinado) con “Las vírgenes suicidas” (1999).

 

No recordaba que ambas pelis son protagonizadas por la hermosísima Scarlett Johanson, que en el film de Coppola tiene apenas 19 años y se actúa todo junto al entrañable Bill Murray: ella, “Charlotte”, es la joven esposa del también joven fotógrafo John –interpretado por Giovanni Ribisi–, quien hospedada en el lujoso Park Hyatt de la ciudad-capital de japonesa se encuentra con Bob Harris, un veterano actor que se encuentra allí, en medio de una crisis matrimonial y laboral, filmando lo que parece ser para él una estúpida para promocionar un whisky. Atravesado por la melancolía y cierto toque apesadumbrado, el film logra captar cómo dos personas pueden compartir su ensimismamiento sin salirse nunca de su propio sentimiento de soledad.

 

Si Sofía Coppola logra construir una hermosísima historia de amor donde no hay consumación del encuentro de los cuerpos (con una bellísima imagen final), Woody Allen, en cambio, pone en escena (una escena que entra en diálogo explícito con “Crimen y castigo” del gran Fiódor Dostoievski y su emblemático personaje Raskolnikov) la atracción sexual, el encuentro carnal a travesado por un deseo irrefrenable y un trágico final. No digo mucho más para no spoilear, pero el norteamericano logró con esta película mostrar que era capaz de recrearse, fuera de su emblemática Nueva York, ambientando su historia entre personas de la alta sociedad londinense y concentrándose en las labores de guión y dirección, sin actuación, cuestión que sostendrá hasta el día de hoy.

viernes, 7 de febrero de 2025

“Manifiesto”, un film de Julián Rosefeldt protagonizado por Cate Blanchett

 

“El arte requiere verdad, no sinceridad”

 


Un collage cinematográfico de 95 minutos basado en textos de vanguardia, desde El Manifiesto Comunista de Marx y Engels hasta el Dada de Tristan Tzara, pasando por el surrealismo de André Breton, entre los más conocidos y destacados textos.

 

Trece apartados, un film, “Manifiesto”, dirigido por Julián Rosefeldt y protagonizado por la actriz australiana Cate Blanchett, quien interpreta a doce mujeres y un hombre linyera, en un combo que hace su actuación, en combinación con la fotografía y la música, el fuerte de esta película que hoy puede verse en MUBI, pero que previamente recorrió salas de cine y museos en las que se proyectó como parte de muestras artísticas.

 

Las palabras de pintores como Kandinsky y Wyndham Lewis se entremezclan con figuras de CEOs del capitalismo contemporáneo; premisas poético- programáticas como las de Maples Arce y el creacionismo de Huidobro con las de la estética punk; un funeral, una creadora de marionetas que trabaja frente a su propia muñeca, una madre conservadora y religiosa que obliga a la familia entera a rezar en la mesa frente a cada comida, una reportera que conversa en vivo con la presentadora de un noticiero de televisión o una maestra que en clase corrige obsesivamente a sus pequeños estudiantes son algunos de los escenarios en donde aparecen palabras de cineastas como Werner Herzog, Jim Jarmusch o Lars Von Trier, junto a los ya mencionadas proclamas vanguardistas: el minimalismo, el arte conceptual, las performances, se hacen espacio junto a movimientos como el Fluxus o el Merz.

 

 

Cate Blanchett participó entre 2001 y 2003 de la trilogía “El Señor de los Anillos” (Peter Jackson sobre la base de los libros de J. R. R. Tolkien), como la elfa Galadriel, papel que repitió en las tres películas basadas en “El hobbit”. En 2004 fue parte de “El aviador” (Martin Scorsese), interpretando a Katharine Hepburn. En 2006 actuó en Babel (Alejandro González Iñárritu) y Diario de un escándalo (Richard Eyre) y en 2008 en “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” (Steven Spielberg). El mismo año actuó en “El curioso caso de Benjamin Button” (David Fincher) y en 2013 en “Blue Jasmine” (Woody Allen), por la que ganó el premio Óscar

miércoles, 22 de enero de 2025

Antonio Gramsci: la actualidad de un Filósofo Militante



El 22 de enero de 1891 nacía en Italia quien se transformaría en un militante revolucionario que fundó revistas y organizaciones políticas, pero que también, escribió miles de páginas en prisión, donde fue encerrado por el fascismo por una década, donde mostró una vocación inquebrantable para sostener una resistencia a través de la lectura, la escritura y la elaboración estratégica, pensando temas fundamentales para la teoría y la práctica política (inescindibles en su concepción de “filosofía de la praxis”, bien en la línea con las “Tesis sobre Feuerbach” de Marx, donde comprender el mundo implica, valga la redundancia, implicarse para transformarlo).

 

Entre ellos, uno de los temas que asombra por su actualidad es la relación intelectuales/pueblo. Su concepción de “intelectualidad orgánica” (de una de las “clases fundamentales”) implica la constitución de ese lazo estratégico para contribuir a la gestación de una voluntad colectiva nacional-popular capaz de protagonizar una reforma intelectual y moral, en clara confrontación con la concepción del mundo de las clases dominantes. Ese aporte a la construcción de hegemonía (o de contrahegemonía popular), implica para Gramsci asumir funciones organizadoras, “constructoras”, de educación, difusión y dirección para contribuir al desarrollo de la conciencia y la homogeneidad necesarias para la formación molecular de una nueva civilización.

Tamaña tarea no es posible llevarla adelante si en primer lugar no se comienza por elaborar críticamente la propia actividad intelectual. Por eso en el centro de sus reflexiones aparece el problema de la eficacia: cómo la filosofía de la praxis, esa concepción de mundo superadora de la de la burguesía un arraigo popular a nivel nacional que no puede pensarse a su vez sino en su estrecha relación con una proyección internacional.

Frente academicismo y el anti-intelectualismo contemporáneo, Gramsi reaparece como un espectro que incita a repensarnos en medio de la catástrofe de un mundo al borde del colapso civilizatorio, para poner en pie esa consigna con la que Nancy Fraser supo titular uno de sus libros: ¡Contrahegemonía ya!

 

sábado, 18 de enero de 2025

Sobre El Jockey, de Luis Otega

 


POR MRIANO PACHECO


El Jockey Manfredini… Remo (como Erdosain) y su caballo Mishima (como Yukio)

 

Tremendo film el de Luis Ortega (con colaboración de Fabian Casas y Rodolfo Palacios en el guión), magistralmente musicalizado.

 

Una peli argentina que viene a mostrar que el sétimo arte no está agotado, que es posible salirse de lo esperado, de los lugares comunes.

 

Una sencilla historia protagonizada por un destacadísimo papel interpretado por Nahuel Pérez Biscayart (Remo/ Dolores) junto a Úsula Corbero (la española conocida por su papel de “Tokio” en “La casa de papel”), como Abril, conforman una seductora dupla de jockeys que compiten para el mafioso del juego a quien apodan La Sirena (Daniel Giménez).

 

Las actuaciones se complementan con un destacadísimo elenco en el que vemos al querido Daniel Fanego en el papel del “Fanego” (quien lamentablemente murió cinco días antes del estreno) junto a otros grandes actores como Luis Siembrowski, Roly Serrano, Roberto Carnaghi.

 

Confieso que fui al cine más con la vocación de salir de casa e ingresar a una sala de cine que con alguna expectativa de un film así titulado, en apariencia, centrado en ese mundo que no me llama para nada la atención: el de quienes protagonizan las carreras de caballo.

 

Sin embargo, rápidamente la peli me atrapó: el trabajo con la música y, a parir de ella, con el juego de los cuerpos a través del baile (Virus juega allí un papel destacado, pero más contemporáneamente podríamos escuchar y situar a Babasónicos en la misma función); los bajosfondos de “humillades y ofendides” de los bares tan típicos de la antigua Buenos Aires; la historia de amor que se sustrae de la típica escena romántica; las disidencias sexuales en primer plano sin necesidad de hacer de esa aparición ni un slogan o cartel ni una cuestión identitaria… el desarme de las identidades (de género… sexual y cinematográfico).

 

Podemos pensar a El Jockey como una gran apuesta cinematográfica que indaga en las posibilidades del ser humano para transmutar su existencia, una película que tiene todo esto, y más, porque también sabe cultivar un refinado humor, mientras deja picando la pregunta en torno a la posibilidad de devenir otrxs con otrxs.



viernes, 17 de enero de 2025

Deleuze: 100 años

  




Las efemérides y su devenir placa, fetichismo de la fecha, pero también, ocasión de conmemoración, de sentido homenaje.


Un día 18 de enero, en 1925, nacía en Francia Gilles Deleuze, a quien Foucault señaló como el filósofo que expresaría el siglo XXI. Transcurrido un cuarto de este siglo ya podemos confirmar la hipótesis.

 

En sus clases sobre Spinoza, Deleuze insiste en señalar la importancia de establecer una “relación molecular con los autores que se lee”. Porque leer es precisamente eso: encontrar las propias moléculas, las que están en los libros que es necesario encontrar. “Yo creo que no hay nada más triste en los jóvenes en principio dotados que envejecer si haber encontrado los libros que verdaderamente hubieran amado”.

 

Revisitar la historia de la filosofía para desmomificarla, para encontrar en ella una reserva vital (arte del retrato como movimiento de reinvención del pasado), eso nos enseñó Deleuze.

 

Si interpretar es inventar una mirada, realizar una lectura crítica del mundo nos permite visualizar el orden de cosas que se pretende transformar en función de otros modos de vivir que se anhelan experimentar. “No carecemos de comunicación, por el contrario, nos sobra. Carecemos de creación. Carecemos de resistencia al presente”, sentenció junto a Guattari, en ese tremendo libro final, “¿Qué es la filosofía?”, donde también arrojan esa hipótesis que hoy tanto nos interpela:

 

“La vileza de ser un hombre la experimentamos en la vileza y la vulgaridad de la existencia que acecha a las democracias, ante la propagación de estos modos de existencia y de pensamiento-para-el-mercado, ante los valores, los ideales y las opiniones de nuestra época”.

Frente a esto, como ya habían planteado en “El Anti Edipo”, si todavía es preciso hablar de utopía… “no es como modelo ideal, sino como acción y pasión revolucionaria”.

 

El lunes 20/01, 15 hs, para recordar que Gilles es también el amigo al que podemos evocar para pensar, vivo de Instagram y Youtube en “La Caverna de Pacheco”: https://www.youtube.com/@pachecomariano

  

(Y para quienes tengan ganas, el miércoles 22, 19 hs, un Encuentro Virtual a la Gorra para seguir la conversa. Consultas: palabrasprofanas@gmail.com)

domingo, 12 de enero de 2025

El joven Sheldon: de las mejores series de la historia

 


¡Lo que lloré con los cap. finales!


Así como en su momento dije que la saga Better Call Saúl- Breaking bad (y en ese orden de importancia) era lo mejor que se había hecho en la historia de las series (y luego sumé a la lista Mi amiga brillante de Elena Ferrante), ahora debo decir que El joven Sheldon (2017- 2024)- The big ban theory (2007- 2019) merece su lugar (quizá, también, junto a Friends) como parte de estas grandes producciones que se disfrutan tanto como el séptimo arte (aunque con la desventaja obvia de la “pantalla chica”).


Recuperar la historia de infancia-adolescencia de uno de los personajes de la saga de los nerds ya fue una acertada y gran apuesta, aunque luego todos los otros supuestos “personajes secundarios” pasan a primer plano: la contradictoria y adorable madre (Mary Cooper, interpretada por Zoe Perry), la genia de la abuela Constance “Connie” Tucker, interpretada por Annie Potts (¡todes queremos una “Meemaw” así!, ¿no?), su hermano y su hermana (Raegan Revord y Montana Jordan como Georde Jr y Melissa “Missy” Cooper), su papá George (¡por dios, la mirada tierna de ese hombre!), interpretado por Lance Barber, pero también –incluso– algunos de sus “compañeros de ruta”, como el Profesor Sturgis (no quiero hacer spoyler, pero el final de la temporada 3, debo confesar, ¡también me hizo llorar con la historia de este personaje llevado adelante por Wallace Shawn!).


Jim Parson acompañando la historia con su voz, remitiéndonos todo el tiempo al Sheldon ya adulto que vimos en la otra serie y la destacadísima interpretación del Sheldon joven (pero sobre todo el niño, duranta las primeras temporadas, que parece de verdad el mismo personaje pero en la infancia) por parte de Iain Armitage, hacen de esta serie una de las grandes de toda la historia.


La mención en algún momento a todos los personajes de The big ban theory y el cruce de temporalidades me pareció espectacular, y aunque esta serie complementa y amplia sentidos de la anterior, puede verse por sí misma.


Si vi dos veces enteras The big ban theory e incluso tres veces algunos cap. sueltos, debo decir que en cualquier momento vuelvo a ver, toda de nuevo, El joven Sheldon, una de las cosas que me alegraron el 2024.