miércoles, 25 de marzo de 2026

Rodolfo Walsh


Le debemos a Rodolfo Walsh la invención de un nuevo género en el Río de La Plata: el de “investigación- denuncia- testimonio”, un modo de llevar adelante la escritura donde no es posible escindir literatura, periodismo, política.


“Operación masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior”.

 

Un fusilado que vive: la noticia que llega al bar. Es el momento de pasaje del ajedrez a la guerra. Con ese libro de 1957, catalogado desde “novela policial para pobres” hasta “relato de no ficción”, pasando por la calificación de “híbrido genérico” inscripto en la tradición del Facundo de Sarmiento, Walsh se abre un camino que marca una escuela hasta el día de hoy: la producción de una literatura de los detalles para los grandes temas de la vida nacional, centrada en la experiencia de lxs condenadxs de la tierra; una mirada desde abajo donde los héroes y heroínas son gente común, con sus gestos muchas veces imperceptibles, cotidianos.

 

De “El caso Satanowsky” (1957) a “¿Quién mató a Rosendo?” (1969) la línea de trabajo se profundiza. Walsh publica en el diario CGT, que él mismo dirige en el marco de su militancia en la combativa CGT de los argentinos. Siguen el diario Noticias (1974) y su viaje a Palestina, sus elaboraciones en el interior de su participación en Montoneros y esa máquina de guerra, literaria, periodística y política que fue la Agencia de Noticias Clandestina, ANCLA (1976).

 

Pero hay más: la “Cadena informativa” que apela a los géneros populares para poner a circular la palabra escrita. “La Carta abierta de un escritor a la Junta militar” (1977), texto que no puede dejar de leerse en marzo de cada año, es sin embargo sólo (¿sólo?) el momento cumbre del recorrido de esos meses tremendo en los que Walsh escribe aquella carta sobre la muerte de su amigo y compañero de ruta, el poeta, escritor y militante Francisco Paco Urondo y las dos en las que aborda la muerte en combate de su hija Vicky, también militante montonera.

 

“El verdadero cementerio es la memoria”

No hay comentarios:

Publicar un comentario