domingo, 5 de julio de 2026



Santiago López Petit es un tipo encantador, un ser encantado me veo tentado a decir.

Nos dimos cita en un bar de Barcelona. Cuando llegamos, puntuales, el filósofo catalán ya estaba ahí esperándonos.

La idea era conocernos personalmente, y conversar un rato. Le llevé de regalo un ejemplar de mi último libro, “Literatura y revolución”.

Hablamos de política, de filosofía, de libros y editoriales, de luchas del pasado y del presente. Compartimos algunos pesares de dolores que fastidian nuestros cuerpos.

En todo momento escuché una voz suave, tierna, fatigada más no cansada de vivir. Una voz que trasmitía sabiduría pero sin gestos autoritarios y que, de tanto en tanto, hacía una pausa, pregunta de por medio, para sostener luego una escucha atenta, que parecía realmente sincera.


--¿Hasta cuando se quedan?--  dice al momento de la despedida.


Cuando le dijimos que unos días más, inmediatamente después sugirió:


--Podríamos vernos un rato más el jueves y seguir la charla.


A los dos días la escena se repitió. Mismo horario, mismo lugar. Esta vez fue él quien trajo, no uno sino dos de sus libros para regalarnos: un ejemplar de “Tan cerca de la vida” y otro de la edición catalana de “Hijos de la noche” (su “Marx, Artaud y la fuerza del dolor” ya lo había recibido en mano de parte de su editor de Verso Libros). También nos recomendó varios sitios para visitar en la ciudad antes de que nos fuéramos.


Una fiesta del pensamiento ese encuentro. Y una celebración de la amistad político- intelectual, esas que se forjan muchas veces a través del tiempo y otras, en esos momentos fugaces en donde las afinidades se dejan ver con velocidad.


López Petit se despidió sin dejarnos ningún consejo, pero me quedo con dos recomendaciones que pueden leerse en el inicio de su novela.


La primera dice así:


“Al que es capaz de producir sentido lo sostiene el futuro”.


Y la segunda:


“Tenéis que alzaros contra la estandarización galopante”.


Seguimos con la lectura… ¡Hasta un próximo encuentro!

martes, 9 de junio de 2026

Walsh y los fusilamientos de José León Suárez, 70 años después


Tras los fusilamientos de José León Suárez Rodolfo Walsh traza una línea de fuga, gestando con su proyecto de "Operación masacre" una verdadera “máquina de guerra”, con la invención de un nuevo género en el que se entrecruzan literatura, periodismo y militancia. 


La investigación sobre la matanza perpetrada por la dictadura de la autodenominada "Revolución libertadora" (luego rebautizada como "La fusiladora"), produce no solo el testimonio de la experiencia de los resistentes peronistas (¡hay fusilados que viven!), sino también la denuncia de los crímenes de Estado.


La serie literaria se liga ssi no solo con la historia social, sino también con la historia política y va a parir el compromiso de quien escribe con la causa de la justicia y la igualdad. 


Como sostuvo alguna vez Ricardo Piglia, en Walsh (a diferencia de la posición neutra del non fiction estadounidense), el acceso a la verdad está trabado por la lucha política. Así, la "investigación-testimonio-denuncia" realiza un doble movimiento que implica, por un lado, rescatar las verdades fragmentarias, las alegorías y los relatos sociales y, por otro lado, desmontar las construcciones del poder y sus fuerzas ficticias.


Como.si fuera poco, al conjunto de notas que se transforma en libro, u a década después y con el "resistente- sobreviviente" Julio Troxler como protagonista y bajo la dirección de Jorge Cedron, "Operación masacre" se transforma en film, que interviene directamente en aquel momento de la lucha de clases en Argentina.


70 años después conviene no olvidar aquello que supo escribir ese otro resistente, el filósofo Walter Benjamin:


"Ni siquiera los muertos estarán a salvo del enemigo si este vence. Y este enemigo no ha cesado de vencer".

miércoles, 25 de marzo de 2026

Rodolfo Walsh


Le debemos a Rodolfo Walsh la invención de un nuevo género en el Río de La Plata: el de “investigación- denuncia- testimonio”, un modo de llevar adelante la escritura donde no es posible escindir literatura, periodismo, política.


“Operación masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior”.

 

Un fusilado que vive: la noticia que llega al bar. Es el momento de pasaje del ajedrez a la guerra. Con ese libro de 1957, catalogado desde “novela policial para pobres” hasta “relato de no ficción”, pasando por la calificación de “híbrido genérico” inscripto en la tradición del Facundo de Sarmiento, Walsh se abre un camino que marca una escuela hasta el día de hoy: la producción de una literatura de los detalles para los grandes temas de la vida nacional, centrada en la experiencia de lxs condenadxs de la tierra; una mirada desde abajo donde los héroes y heroínas son gente común, con sus gestos muchas veces imperceptibles, cotidianos.

 

De “El caso Satanowsky” (1957) a “¿Quién mató a Rosendo?” (1969) la línea de trabajo se profundiza. Walsh publica en el diario CGT, que él mismo dirige en el marco de su militancia en la combativa CGT de los argentinos. Siguen el diario Noticias (1974) y su viaje a Palestina, sus elaboraciones en el interior de su participación en Montoneros y esa máquina de guerra, literaria, periodística y política que fue la Agencia de Noticias Clandestina, ANCLA (1976).

 

Pero hay más: la “Cadena informativa” que apela a los géneros populares para poner a circular la palabra escrita. “La Carta abierta de un escritor a la Junta militar” (1977), texto que no puede dejar de leerse en marzo de cada año, es sin embargo sólo (¿sólo?) el momento cumbre del recorrido de esos meses tremendo en los que Walsh escribe aquella carta sobre la muerte de su amigo y compañero de ruta, el poeta, escritor y militante Francisco Paco Urondo y las dos en las que aborda la muerte en combate de su hija Vicky, también militante montonera.

 

“El verdadero cementerio es la memoria”

martes, 24 de marzo de 2026

50 años del Golpe en Argentina


 Sólo decirles: ¡gracias!

A quienes enfrentaron a la dictadura, por los medios que encontraron en su camino.

A quienes resistieron, en el país o en exilio, en los barrios o en las cárceles, en los lugares de trabajo y estudio o incluso en los Centros Clandestinos de Tortura y Exterminio.

A quienes desafiaron el encierro y llevaron adelante fugas.

A quienes no supieron o no pudieron, pero no se resignaron.

A quienes, como las Madres de Plaza de Mayo, salieron tempranamente a desafiar el terror de Estado e instalaron en el mundo entero el símbolo de los 30.000 detenidos-desaparecidos por la dictadura genocida.

A quienes, como las Abuelas, insistieron para que los bebés secuestrados recuperaran su identidad.

A quienes gestaron el relevo generacional: primero H.I.J.O.S, que salieron, en medio de la impunidad, a gritar que si no había Justicia habría escrache; luego les Nietes, que hoy apuestan contra viento y marea a traspasar las banderas de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

A quienes perdieron la vida sometidos a las más inhumanas torturas o cayeron en combate.

A quienes organizaron huelgas, sabotajes y acciones ofensivas para revertir la defensiva.

A quienes lograron sobrevivir para sostener ese testimonio de militancia de los setenta, fundamental para llegar hasta acá, 50 años después del golpe, y afirmar que un secreto compromiso de encuentro se entreteje entre todas estas generaciones que llegamos hasta acá, y nos proponemos legar esta lucha a lxs que vendrán

viernes, 13 de marzo de 2026

Presentación del libro Literatura y revolución. Ensayos argentinos en Quilmes


En Quilmes (porque “la patria es la infancia”, dicen), comenzamos ayer con las presentaciones de Literatura y revolución. Ensayos argentinos, con un pequeño pero no por ello menos potente mitin en el que logramos sostener una auténtica conversación intergener-acional junto al gran Néstor Arias (quien fundó en 1971 la librería El Monje, abierta y con actividades culturales hasta el día de hoy), quien escribe estas líneas (que compró sus primeros libros de poesía, teatro, narrativa, política en dicha librería, a mediados de los años noventa) y la muchachada (mucho más jóvenes), del Centro Cultural Raymundo Gleyzer (quienes desarrollan allí, en este distrito de la zona sur del conurbano), una importante labor político- cultural de izquierda, autogestiva.

 

En el contexto de la conmemoración de los 50 años del Golpe que dio inicio a la dictadura genocida que vino a interrumpir las sendas de la emancipación, este libro rescata la obra y las figuras de una serie de escritores de izquierda como Ricardo Piglia, David Viñas, Raúl González Tuñón, León Rozitchner, Fogwill, Juan José Saer, Manuel Puig y Néstor Perlongher, para contribuir desde la crítica y la literatura a realizar una indagación que nos permita desarrollar las necesarias discusiones sobre el imprescindible trabajo de memoria y de relanzamiento de una imaginación política radical.

No quisiera dejar de agradecer a las compañeras y compañeros que ayer se arrimaron a la actividad, especialmente a Lisandro Silva Mariños (quien promovió y abrió la presentación), autor de dos libros fundamentales como “Frente Antiimperialista por el Socialismo. Un ejército político de masas impulsado por el PRT” y las “8 Hipótesis sobre la Nueva Izquierda post-2001”; a Ana Patane, cantautora quilmeña quien viene realizando con el dúa Ramanegra una importante recuperación y reversión en clave latinoamericana de canciones fundamentales del metal argentino y a Néstor Arias, por su empecinamiento poético-librero, quien además nos deleitó con un improvisado recitado de memoria (sin repetir y sin soplar) de la gran “Calle del agujero en la media” de Tuñón).

No tiene el mejor sonido, pero el audio de la charla lo pueden escuchar acá: 







 

 

 

martes, 3 de marzo de 2026

Duras: “nada más” que Marguerite Duras (30 años)

 

Hoy se conmemoran 30 años de la partida de este mundo de esta escritora de la que Lacan supo decir: “ella resulta saber sin mí lo que yo enseño. Con lo cual no perjudico su genio al apoyar mi crítica en virtud de sus recursos”

 

En sus clases sobre Spinoza Gilles Deleuze insta a establecer “relaciones moleculares” con lxs autorxs: para encontrar nuestras propias moléculas, para poder leer –que viene a ser lo mismo–, para poder encontrar los libros que amamos, esos que nos ayudan a vivir. Debo decir que son de esa clase de libros los de Doña Marguerite: los que acompañan en tiempos de oscuridad (como estos).

 

Durante los dos últimos años estuvimos trabajando, en el Laboratorio de Experimentación Crítico- Narrativa “Escrituras sintomáticas” que coordino en la Escuela de Literatura Autogestiva A. F. Oliva, con tres libros suyos de los que quisiera, a modo de homenaje, rescatar estos breves tramos:

 

 

NADA MÁS

 

Pasarte la vida escribiendo te enseña a vivir: no te salva de nada.

¿Para qué sirve escribir? Para poder callar y hablar al mismo tiempo.

Escribir. Significa también cantar de vez en cuando.

Me siento aplastada por la existencia. Eso me da ganas de escribir.

 

 

EL AMANTE

 

Quiero escribir. Ya se lo he dicho a mi madre: lo que quiero hacer es escribir.

 

 

ESCRIBIR

 

La escritura: el territorio de nuestra soledad.

He conservado esa soledad de los primeros libros. La he llevado conmigo. Siempre he llevado mi escritura conmigo a donde quiera que haya ido.

La soledad de la escritura es una soledad sin la que el escribir no se produce.

Alrededor de la persona que escribe libros siempre debe haber una separación de los demás. Es una soledad. Es la soledad del autor, la de escribir.

La soledad no se encuentra, se hace. Yo la hice. Porque decidí que era allí donde debía estar sola, donde estaría sola para escribir libros.

La soledad también significa: o la muerte, o el libro.

En un libro hay eso: la soledad es la del mundo entero.

La soledad es eso sin lo cual nada se hace. Eso sin lo que ya no se mira nada.

Es un modo de pensar, de razonar… está presente en función de la escritura.

La soledad también era eso. Una especie de escritura. Y leer era escribir.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Fin del ciclo de verano “Lecturas sintomáticas: Spinoza- Nietzsche. Filosofía y salud mental”


Terminamos el ciclo “Filosofía y salud mental”, las “Lecturas sintomáticas" (de verano) dedicadas a recuperar lecturas de y sobre Nietzsche y Spinoza para “cartografiar”, en el último encuentro, nuestros problemas e inquietudes contemporáneas.

Entre los textos seleccionados estuvieron estos dos breves pero contundentes textos de Gilles Deleuze: Nietzsche y Spinoza. Filosofía práctica.

Del primero, me quedo con esta idea:

“El filósofo del porvenir es al mismo tiempo el explorador de los viejos mundos, cimas y cavernas, y solo crea a fuerza de recordar algo que fue esencialmente olvidado. Ese algo, según Nietzsche, es la unidad del pensamiento y la vida. Unidad compleja: un paso de la vida, un paso del pensamiento. Los modos de vida inspiran formas de pensar, los modos de pensamiento crean formas de vida. La vida activa el pensamiento, y el pensamiento, a su vez, afirma la vida”.

Del segundo, rescato esto otro:

“¿Quién es spinozista? A veces, ciertamente, que trabaja “sobre” Spinoza, sobre los conceptos de Spinoza, siempre que lo haga sin escatimar el reconocimiento y la admiración. Pero también el que, sin ser filósofo, recibe de Spinoza un afecto, un conjunto de afectos, unadeterminación cinética, un impulso, el que hace de Spinoza un encuentro amoroso”.

También vimos algo de los más voluminosos y complejos libros Nietzsche y la filosofía y En medio de Spinoza, en el afán de contagiar el entusiasmo por la lectura de esos textos luminosos en los que Deleuze muestra cómo es posible ser, al mismo tiempo, un gran “profesor-monografista” y un auténtico pensador que mientras convida las lecturas de los filósofos que ama, gesta sus propias hipótesis, desde-con ellos.

¡Gracias a quienes se dieron el tiempo para sumarse a estos encuentros de enero y febrero!

En marzo, una pausa. Eso sí: atentis que durante abril- junio, estaré llevando adelante una propuesta con eje en “Literatura y psicoanálisis”, para poner en relación de proximidad a Viena y París con Buenos Aires, a partir de una selección de textos y un convite a “pasar al papel” (o al word) algunas de las propias hipótesis (ampliaremos).