jueves, 12 de febrero de 2026

Enrique Carpintero: Spinoza y Freud



Esta semana, en el ciclo de verano de “Lecturas sintomáticas: filosofía y salud mental” dedicado a trabajar sobre los modos actuales de leer desde Argentina y América Latina a Spinoza y Nietzsche, rescatamos dos tramos de estos libros de Enrique Carpintero (el más reciente “Spinoza militante de la potencia de vivir” y el más antiguo “El erotismo y su sombra. El amor como potencia de ser”), para situar a estos autores en la estela del freudomarxismo.

Siguiendo las pistas del “spinozismo de izquierda” (tal como l recuperamos de la mano de Diego Tatián), el director de la revista y editorial Topía no deja de tener en cuenta la gran invención teórica del siglo XX: la conceptualización del inconsciente realizada por Freud, que funda así el psicoanálisis.

Carpintero o le escapa a la “tensión” que se establece entre el dualismo de Freud y el monismo de Spinoza, y sobre la base de la hipótesis de que la producción de subjetividad es corporal y rescatando la perspectiva freudiana de “series complementarias” entre factores endógenos y exógenos presentes en la producción de síntomas, insiste en subrayar que es el cuerpo el que delimita el espacio subjetivo donde se encuentran los efectos del interjuego de Eros y tanatos, de las pulsiones de vida (autoconservación) y pulsión de muerte (tendencia a la autodestrucción, compulsión a la repetición), que les camaradas marxistas-lacanianos –con razón– ubican contemporáneamente en el lugar de sujeción a los automatismo del capital.

Y es aquí donde la idea de “corposubjetivdad” elaborada por Carpintero cobra su mayor fuerza, al situar al “aparato psíquico” (con sus “leyes” del proceso primario y secundario) anudado al “aparato orgánico” (con sus “leyes” físico-químicas, anátomo-fisiológicas) y al “aparato cultural” (con sus dinámicas económicas, políticas y sociales tal como se las piensa desde Marx en adelante).

Nos queda un último encuentro del ciclo, a fin de mes, para trabajar, sobre la base de la lectura de Spinoza y Nietzsche, de Carpintero y Tatián, sobre todo aquello que nos inquieta en nuestra labor de lectura, escritura e intervención en distintos ámbitos, sean clínicos, políticos, artísticos o literarios. 

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