Entre los textos seleccionados estuvieron estos dos
breves pero contundentes textos de Gilles Deleuze: Nietzsche y Spinoza. Filosofía
práctica.
Del primero, me quedo con esta idea:
“El filósofo del porvenir es al mismo tiempo el explorador de los viejos mundos, cimas y cavernas, y solo crea a fuerza de recordar algo que fue esencialmente olvidado. Ese algo, según Nietzsche, es la unidad del pensamiento y la vida. Unidad compleja: un paso de la vida, un paso del pensamiento. Los modos de vida inspiran formas de pensar, los modos de pensamiento crean formas de vida. La vida activa el pensamiento, y el pensamiento, a su vez, afirma la vida”.
Del segundo, rescato esto otro:
“¿Quién es spinozista? A veces, ciertamente, que trabaja “sobre” Spinoza, sobre los conceptos de Spinoza, siempre que lo haga sin escatimar el reconocimiento y la admiración. Pero también el que, sin ser filósofo, recibe de Spinoza un afecto, un conjunto de afectos, unadeterminación cinética, un impulso, el que hace de Spinoza un encuentro amoroso”.
También vimos algo de los más voluminosos y complejos libros Nietzsche y la filosofía y En medio de Spinoza, en el afán de contagiar el entusiasmo por la lectura de esos textos luminosos en los que Deleuze muestra cómo es posible ser, al mismo tiempo, un gran “profesor-monografista” y un auténtico pensador que mientras convida las lecturas de los filósofos que ama, gesta sus propias hipótesis, desde-con ellos.
¡Gracias a quienes se dieron el tiempo para sumarse a estos encuentros de enero y febrero!
En marzo, una pausa. Eso sí: atentis que durante abril-
junio, estaré llevando adelante una propuesta con eje en “Literatura y
psicoanálisis”, para poner en relación de proximidad a Viena y París con Buenos
Aires, a partir de una selección de textos y un convite a “pasar al papel” (o
al word) algunas de las propias hipótesis (ampliaremos).

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