(y una posdata sobre la “servidumbre voluntaria” y la insubordinación)
Para la dirección
gremial, la autoconvocatoria docente estuvo protagonizada por gente “de muy mal
gusto”. Mientras tanto, desde abajo crece la bronca contra el destrato del
gobierno.
Por Mariano Pacheco
En la asamblea
departamental realizada hoy viernes por la mañana, de los 51 mandatos de Santa
María, 30 llegaron con el Sí a la propuesta del gobierno, y 21 por el rechazo. Con
esa posición irán el lunes a la Asamblea provincial la Unión de Educadores de
la Provincia de Córdoba (UEPC). Luego de la asamblea de la departamental, los
docentes de la región participaron de la movilización convocada por el gremio
en Córdoba capital. Hasta ahí los hechos del día. Pero no los de la noche…
Durante el
transcurso del día, un mensaje comenzó a recorrer los teléfonos de muchas
docentes de la ciudad. A las 19 horas se reunirían frente al Banco de Córdoba,
sobre la Plaza Solares. La Asamblea de Docentes Autoconvocados fue realmente
masiva. Para muchos, un episodio inédito en la ciudad. Algunas maestras aún
estaban con sus guardapolvos. Algunas otras con sus hijos. “La propuesta del
gobierno es una falta de respeto a tantos compañeros que dejaron sus vidas en
las aulas”, dijo alguien por ahí. También se escuchó decir que también en el
gremio docente existen “burocracias y patotas”. Entre aplausos y cánticos,
pasadas las 20 horas, los docentes reunidos decidieron marchar hasta la sede de
UEPC. Al pasar por el reloj público se escuchaba a muchos cantar: “Traigan al
traidor de Monserrat, para que vea, que el docente no cambia de idea, pelea y
pelea por la educación”. Al llegar a la esquina de Avenida Sarmiento y Arturo
Illía, la canción que más pudo escucharse fue la de “Se va a acabar, se va a
acabar, la burocracia sindical”.
Silvana Moreschi, delegada departamental del gremio e integrante de la Lista Pluricolor (opositora), comentó ante este cronista que si bien la Lista acompañó la asamblea, ésta surgió de manera espontánea. “Esto da cuenta de que por abajo hay un rechazo”, espetó. Y luego agregó: “estamos cansadas de que nos mienten y nos basureen. No queremos migajas sino salarios dignos. Aparentemente el lunes habría un rechazo a la propuesta del gobierno. Colon, Juarez Celman, Córdoba capital y otros diez departamentos votaron hoy en contra. Hay mucha bronca por los descuentos y las declaraciones oficiales, lejos de meter miedo, profundizan este hartazgo que se está viendo”. Respecto de la posición del gremio, Moreschi dijo que era “muy conciliadora” y aseguró que el rol de la oposición gremial es expresar estos descontentos, para que los dirigentes del oficialismo “se pongan a la cabeza más allá de que ellos tal vez no quieran”.
Silvana Moreschi, delegada departamental del gremio e integrante de la Lista Pluricolor (opositora), comentó ante este cronista que si bien la Lista acompañó la asamblea, ésta surgió de manera espontánea. “Esto da cuenta de que por abajo hay un rechazo”, espetó. Y luego agregó: “estamos cansadas de que nos mienten y nos basureen. No queremos migajas sino salarios dignos. Aparentemente el lunes habría un rechazo a la propuesta del gobierno. Colon, Juarez Celman, Córdoba capital y otros diez departamentos votaron hoy en contra. Hay mucha bronca por los descuentos y las declaraciones oficiales, lejos de meter miedo, profundizan este hartazgo que se está viendo”. Respecto de la posición del gremio, Moreschi dijo que era “muy conciliadora” y aseguró que el rol de la oposición gremial es expresar estos descontentos, para que los dirigentes del oficialismo “se pongan a la cabeza más allá de que ellos tal vez no quieran”.
Consultada por este
medio, tras la movilización, la secretaria General de la UEPC en el
Departamento de Santa María, Mónica San Felippo, calificó a los docentes
autoconvocados como “gente de muy mal gusto”, y aseguró la dirección gremial
seguirá los “pasos orgánicos” que se vayan decidiendo, tal como lo hizo en el
día de hoy (viernes), participando de la marcha que se llevó adelante en la
capital provincial.
La movilización de
autoconvocados culminó con una nueva asamblea, realizada frente al Tajamar (donde se acordó volver al lugar el lunes a las 19.30 horas), y
una foto que los presentes decidieron sacarse en la puerta misma del sindicato.
Como una estampa de
la dirigencia por esas horas, solo, en un escalón, un perro dormía en la puerta
de la sede gremial.
POSDATA-
Sobre la “servidumbre voluntaria” y la insubordinación
Alta Gracia es la cabecera
del Departamento de Santa María. Situada a unos 35 kilómetros de la capital
provincial, conectada desde hace unos años por la autovía “Atilio López”, para
muchos la ciudad del Tajamar es la típica “ciudad-dormitorio”: allí se vive,
pero se trabaja y se estudia en la capital. Si bien eso es así, en gran medida,
también es cierto que desde hace un tiempo se viene produciendo en Alta Gracia
un lento pero creciente proceso de movilización social. Las marchas de
aniversario por el último golpe de estado los 24 de marzo, o las marchas bajo
la consigna #NiUnaMenos tuvieron sus momentos de expresión local. La lucha
docente de estos días no estuvo ajena a este fenómeno.
Se sabe: el de los
docentes es uno de esos gremios poblados por mujeres. Las mujeres, qué duda
cabe ya a estas alturas, han sido las grandes protagonistas de las luchas
sociales de la postdictadura. Incluso antes, en los años mismo del horror, junto
al movimiento obrero que resistió tenazmente el Proceso de Reorganización Nacional,
los organismos de Derechos Humanos pasaron a ocupar un lugar hasta entonces
inédito, con la emergencia de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. En el entre-siglo,
desde las barriadas más golpeadas por el “Estado de malestar”, y en las
fábricas abandonadas por sus patrones ante la crisis (y ocupadas por sus
laburantes), fueron las mujeres las que –como se dice popularmente- salieron a “bancar
la parada”. Las docentes tampoco fueron ajenas a ese proceso. Docentes y
estatales fueron de los pocos gremios que resistieron la ofensiva neoliberal.
Más allá de como haya terminado, la Carpa Blanca a fines de los 90 y la Marcha
Blanca a fines de los 80, son ya dos hitos de la historia de las luchas
populares en nuestro país. País que hoy se encuentran en una situación similar
a la que puede vivenciarse previo a las tormentas: está sofocante, todo parece
tranquilo, pero luego de los rayos y los truenos, puede devenir el temporal.
El paro nacional
convocado por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), en febrero, fue
un llamado de alerta para el recienvenido ingeniero Macri. Pero también un
llamado de alerta para todos aquellos dirigentes sindicales que buscan un lugar
bajo el sol del aparato del estado, hoy gestionado por una fracción política
que no parece tener empacho de dar signos de un retorno de los aspectos más
conservadores del pasado reciente de la Argentina. La lucha docente que se
mantiene en pie, en este sentido, puede definir más que una cuestión salarial
del sector. Y no deja de ser un llamado de atención para todos aquellos que
pensaron que la sociedad argentina permanecería dormida porque, tal como
sostiene un conocido lema filosófico, a veces sin saber por qué, elegimos
nuestra propia servidumbre, de manera voluntaria. Pero también de manera
voluntaria los mismos sujetos pueden acoplarse y ser parte de aquellos que ante
la opresión agitan la rebelión.
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