viernes, 25 de septiembre de 2026

Escritura y desesperación (entre la literatura, la filosofía y el psicoanálisis)


 Escribir ensayos, entradas de diario, relatos de autoficción

Laboratorio de Experimentación Crítico- Narrativa “Escrituras sintomáticas” 


Nos proponemos  prodicir textos que partan de los subrayados y marcas de los textos que hemos leído, de las heridas y las suturas que nos atravesaron en la vida, para que nuestros apuntes sobre experiencias, sueños, recuerdos, reflexiones que hemos tenido, canciones que hemos escuchado, películas, series, obras plásticas y teatrales que hemos visto, se constituyan en materiales fundamentales a la hora de realizar los necesarios cortes, costuras y bordados que permitan la construcción de textos.  

Impulsamos esta iniciativa para promover un ámbito de encuentro, lectura y conversación sobre inquietudes y búsquedas a partir de las cuales podamos ensayar las propias escrituras en torno a nuestra desesperación (singular y colectiva), y los intentos por sostener el empecinado oficio de reinventar la vida.

 

Escuela de Literatura Aldo F. Oliva.

 Quincenal, virtual, arancelado- Miérc. de 19 a 21 (hora arg)

4 encuentros: 30 de sept; 14 y 28 de octubre; 11 de noviembre

 

Coordinación: Mariano Pacheco

Inscripción: profanaspalabras@gmail.com

 

 

Lecturas dinamizadoras


 

1º ENCUENTRO

 

Gilles Deleuze:

 

* Nietzsche

* Spinoza. Filosofía práctica

 

 

2º ENCUENTRO

 

Comisión de publicaciones del Hospital Ameghino:

 

* “Escrituras afectadas”

 

 

3º ENCUENTRO

 

Sigmund Freud:

 

* El creador literario y el fantaseo

* La novela familiar del neurótico

 

Oscar Masotta:

 

* Roberto Arlt, yo mismo

 

 

4º ENCUENTRO

 

Gilles Deleuze:

 

* La literatura y la vida (Crítica y clínica)

 

Marina Garcés:

 

*El tiempo de la promesa

 

 Devolución personalizada a los ejercicios de escritura

viernes, 11 de septiembre de 2026

Sarmiento, el gran escritor



Sarmiento, el político que no tenía empacho en “ahorrar sangre de gaucho”, fue al mismo tiempo un gran escritor.

“Facundo” es un libro increíble, ayer lo releí un buen rato para preparar una columna de radio y reparé en que su inicio, de algún modo, es precursor del comienzo de “A sangre fría” de Truman Capote; es un texto que no sólo puede leerse como ensayo, crónica de época, perfil o biografía, sino también como relato de no-ficción.

Sus tres primeros capítulos son para releer una y otra vez: las figuras del rastreador, el baqueano, el cantor, el gaucho malo; su idea de que las ciudades son enclaves de civilización en medio del desierto, que el mal de la Argentina es su extensión, todo puede discutirse en su perspectiva político-ideológica pero no en lo brillante de la construcción del relato.

Me quedo acá y comparto dos breves extractos de dos maestros de la crítica y el ensayismo:

 

“Es sin duda el fundador de una escritura nacional y de una construcción de su propia biografía en el mismo acto de proceder a la polémica, de ser polémico en su misma esencia. Las polémicas fundan naciones. Y en el caso de Sarmiento, fundan un tipo específico de burgués que organiza su pensamiento y su ética personal alrededor de la confianza productiva de sus medios de expresión… movimientos de su escritura, que hacen del Facundo un escrito desmesurado que todavía nos sorprende”.

(Horacio González, “sarmiento y nosotros”).

  

Facundo es un caso claro (el más claro diría en toda la literatura argentina) de un texto escrito con una finalidad práctica y extraliteraria que ha ido ganando espacio en la literatura hasta convertirse en un clásico. Los procedimientos de construcción se han hecho más nítidos y han subordinado a los contenidos políticos y a las declaraciones ideológicas. Por una paradoja que es típica en la historia de la literatura este escritor panfletario y comprometido se ha convertido hoy en un escritor para escritores y el Facundo es un laboratorio de formas y de registros estilísticos y de resoluciones narrativas”

(Ricardo Piglia, “Lectura enemiga”).

 

El otro gran texto de Piglia es “Sarmiento, escritor”.

 

martes, 8 de septiembre de 2026

Sesiones personalizadas para trabajar tu escritura



LA OTRA ESCENA


¿Querés transformar los apuntes de la libreta, cuaderno o “notas” de tu celular en un texto legible para publicar? ¿Te dan ganas de conversar con alguien en torno a eso que escribiste y ya pasaste por la IA una y otra vez? ¿Te entusiasma contar con un sitio para retrabajar, corregir, editar, reescribir tu trabajo? ¿Apostas a transformar en un libro aquello que escribiste, incluso que publicaste parcialmente en alguna revista o portal web?

Un espacio personalizado para abordar alguna de estas cuestiones. Sea con algún o algunos encuentros puntuales o a través de un proceso que se abra de manera quincenal o mensual.

Sentarse y escribir es un primer paso, sí. “La otra escena” se propone como un ámbito (virtual o presencial en CABA) para abordar con mayor rigurosidad ese desafío que está presente en este antiguo oficio: compartir las propias producciones antes de publicarlas, pulir el estilo, conquistar un ritmo, nutrir la propia mirada sobre la base de una conversación en torno a todo eso que nos apasiona, nos mueve a escribir, nos impulsa a crear.

 

CONSULTAS: profanaspalabras@gmail.com

 

MARIANO PACHECO

Escritor y periodista. Ha publicado más de media docena de libros con investigaciones sobre movimientos sociales y luchas políticas en Argentina y trabajos de crítica cultural. Comenta libros en la radio AM 830 de Buenos Aires y publica sus notas en el diario Perfil. Es miembro del Comité editor de la Revista Resistencias, coordina la Escuela de Filosofía del Instituto Plebeyo y el Laboratorio de Experimentación Crítico Narrativa “Escrituras sintomáticas” en la Escuela de Literatura Autogestiva “Aldo F. Oliva”. Integra la revista de literatura El Rafo e investiga sobre la zona de intersección entre filosofía, literatura y psicoanálisis en el Departamento de Literatura y Sociedad del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Integró los Consejos de redacción de distintos proyectos editoriales, revistas y sitios webs.





domingo, 6 de septiembre de 2026

El tiempo de la promesa, de Marina Garcés



“Quien no ha delirado nunca es presa de la literalidad, de la tiranía de la ortodoxia, de la evidencia y la obviedad”, escribe Marina Garcés en este pequeño gran libro, “El tiempo de la promesa”, en el que agrega: “el delirio es un momento de la imaginación”.

Me interesa la indagación que la filósofa catalana hace en este “Cuaderno de Anagrama” en torno a la posible promesa entre iguales, porque –según subraya- es entre iguales que podemos crear y formar parte del tiempo común de la promesa, ser sujetos de la propia palabra y sus consecuencias.

En tiempos de “cinismo e indiferencia” como los que corren, en medio de situaciones que tienden a cerrarse, la promesa puede abrir un intervalo. Cuando estos desaparecen todo deviene desierto, “mar abierto, sin cuadernos y sin recuerdos”.

De allí que, en este mundo que se presenta sin salida, “sin salvación, sin protección, sin crecimiento” en el que parece que sólo cabe la pregunta en torno a quién sufrirá más, la idea de “hacer una promesa y mantenerla” puede implicar seguir queriendo lo que alguna vez se quiso, pero también, la puerta de ingreso a un nuevo comienzo, ya que una nueva legitimidad social no se construye (solo) con programas políticos, sino (también) con promesas, entendidas como acción de palabras que enlaza temporalidades, como contramemoria y como contratiempo.

Si en un mundo sin promesas el descontento sólo puede tomar formas depresivas, coléricas o apáticas, las promesas por construir, por conquistar, pueden ser, por el contrario, una forma de interpretación de las posibilidades de una época, de una situación.

De allí que la promesa pueda permitirnos recordar, escuchar, accionar.

Como dice Marina Garcés hacia el final de su ensayo, si alguna vez una de las dimensiones de “tomar el poder” tuvo que ver con “tomar la palabra”, hoy también debería aparecer bajo la idea de “tomar la promesa”: para “recordar” las que no se han cumplido; “escuchar” las que han quedado silenciadas y “accionar” para hacer posibles las que no nos hemos atrevido aún a concretar.