miércoles, 16 de octubre de 2019

Entrevista radial a Mariano Pacheco en Viedma (sobre Desde abajo y a la izquierda)


VIEDMA: Desde abajo y a la izquierda
 
Audio de entrevista que me hicieron ayer en "Encuentro con amigxs", Radio Encuentro y EnTv Canal 5, con la conducción de Walter "Pollo" Carriqueo sobre mi libro DESDE ABAJO Y A LA IZQUIERDA. Movimientos sociales, autonomía y militancias populares (Cuarenta ríos).

AUDIO:
 http://radioencuentro.org.ar/en-el-curza-antes-en-radio-encuentro/?fbclid=IwAR3nbDL11C0COZSQ9xfogXVpBYGImhIAhThdrPIOa1WXHh3bwifN0eq5BNc

martes, 15 de octubre de 2019

"Un sindicato para la conquista del pan". Daniel Martínez de la FOB en Profanas Palabras


Entrevista radial de Mariano Pacheco

Programa emitido el 8 de octubre de 2019. Escuchalo acá:

 
 
Daniel Martínez es militante de la Federación de Organizaciones de Base (FOB), una organización de perfil libertario que proviene del denominado movimiento piquetero y que hace unos días realizó un acto en Córdoba, con todas las regionales que la integran en el país, para hacer su anuncio de incorporación a la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). En el acto estuvieron presentes dirigentes de dicho espacio, junto a referentes de Barrios de Pie y la Corrientes Clasista y Combativa.
En esta conversación con Mariano Pacheco, Martínez repasa las definiciones de la FOB, analiza la situación actual del precariado y repasa su propia historia militante, desde su actual intervención en la localidad cordobesa de Sebastián Elcano hasta sus inicios en el anarquismo, vinculados a las BIbliotecas Populares, las ferias de fanzines y el rock del Conurbano Bonaerense.

MARIANO PACHECO (Conducción)
PABLO CERVIGNI (asistente de sonido)

PROFANAS PALABRAS.
Pasado y Presente de la Argentina y El Mundo.
El programa se emite en vivo, todos los martes de 16 a 17 horas por Radio Eterogenia.

martes, 8 de octubre de 2019

Nuestras Sierras Maestras: Guevara en el siglo XXI (Relato en cuatro escenas)


Por Mariano Pacheco


Un diálogo intergeneracional imaginario; una figura simbólica; una apuesta real de cambio social.


Escena uno:
Una joven militante, conocedora del territorio en lo más profundo de las barriadas populares pero que a su vez habla y habita la lengua diversa, feminista ella, me muestra un tatuaje que se hizo: “Nuestra Sierra Maestra es el Conurbano”. Me cuenta que le gustó la frase al leerla de mi primer libro, De Cutral Có a Puente Pueyrredón. Una genealogía de los Movimientos de Trabajadores Desocupados.
La frase, que circuló como grito de guerra entre los integrantes del grupúsculo que conformamos junto a Darío Santillán, el Pelado Pablo y la Colorada Flor, El Negro Luis y quien escribe, funcionó como un incentivo ético fundamental a la hora de poner en pie aquella nuevas experiencias políticas que denominamos los MTD.
“Nuestra Sierra Maestra es el Conurbano”, repetía a menudo el Pelado Pablo, cuando las barriadas de la zona sur empezaron a ser pateadas por jóvenes militantes que intentábamos contribuir a cambiar las relaciones de fuerzas en momentos completamente adversos. La frase –de claras reminiscencias guevaristas--, si mal no recuerdo, estaba inspirada en la lectura de un libro que también se tornó fundamental para la generación del 2001: La montaña es algo más que una inmensa estepa verde, del comandante sandinista Omar Cabezas.

Escena dos:
Otra joven militante, que habla y habita la lengua diversa, y encuentra en el color verde una inspiración de rebeldía, feminista ella también, pateadora de espacios de militancia en el país y no sólo, me cuenta que en su biblioteca tiene –entre varios clásicos Latinoamericanos-- un libro que se titula… La montaña es algo más que una inmensa estepa verde.
Recuerdo párrafos de memoria, y pienso que hoy hay algo de ese lenguaje que puede sonar raro, hasta retrógrado. Pienso en el setentismo dosmilunero y en cuántas cosas han cambiado en los últimos años. Siento que habría que reescribir completos algunos párrafos de ese libro, incluso intervenir todo el libro, si de verdad pensamos que en las reescrituras hay un profundo juego de invención, donde se experimenta una sensación de libertad y se apuesta por desquiciar los modelos.

Escena tres:
Releo los extractos del relato de Omar Cabezas que solíamos leer junto a Darío Santillán y el grupúsculo con que el intentábamos hacer del Conurbano nuestra Sierra Maestra. Tello, uno de los jefes del Frente Sandinista de Liberación Nacional, se enfrenta a la tropa de insurgentes amotinada. Los milicianos expresan que no pueden cargar una cantidad de alimentos. Están en alguna montaña perdida de Nicaragua. Tienen hambre, frío, cansancio. No desgano, porque están firmes en la lucha los muchachos. Sin embargo, él se enfurece, los insulta: “Son unas mujercitas… son unos maricas…”, les dice. Luego trata de persuadirlos, adoctrinarlos, y les da un discurso.


“Compañeros” –dice-- ustedes han oído hablar del hombre nuevo… ¿Y ustedes saben dónde está el hombre nuevo…? El hombre nuevo está en el futuro, pues es el hombre que queremos formar con la nueva sociedad, cuando triunfe la revolución… ´no hermanos´, dice: ¿Saben dónde está? Está allá en el borde, en la punta del cerro que estamos subiendo… está allá, agárrenlo, encuéntrelo, búsquenlo, consíganlo. El hombre nuevo está más allá de donde está el hombre normal… más allá del cansancio de las piernas… del cansancio de los pulmones… más allá de la lluvia… de los zancudos… de la soledad. El hombre nuevo está ahí, en el plus-esfuerzo. Está ahí en donde el hombre normal empieza a dar más que el hombre normal. Donde el hombre empieza a dar más que el común de los hombres. Cuando el hombre comienza a olvidarse de su cansancio, a olvidarse de él, cuando se empieza a negar a él mismo… Ahí está el hombre nuevo. Entonces, si están cansados, si están rendidos, olvídense de eso, suban el cerro y cuando lleguen allí ustedes van a tener un pedacito del hombre nuevo. El hombre nuevo lo vamos a comenzar a forjar aquí. Aquí se empieza a formar el hombre nuevo, porque el Frente tiene que ser una organización de hombres nuevos que cuando triunfen puedan generar una sociedad de hombres nuevos… Así que si no son teorías y en realidad quieren ser hombres nuevos, alcáncelo…”.
Cabezas cuenta que luego de eso, todos quisieron ser como el Che. Que se dieron cuenta de que el hombre nuevo se construye a costa de sacrificios y penalidades y que, mientras el hombre no se muera o caiga desmayado, siempre puede dar más. Ergo: cargaron las bolsas y subieron el cerro.

Escena cuatro:
Octubre del 19, día 8.
La fácil es moralizar al texto, a su autor, a la organización que integró, me digo.
Lo difícil es sumergirse en el texto, intentar contextualizarlo, sumergirse en la época.
Lo complicado –pienso finalmente-- es hacer ese proceso y no quedarse sumergido allí.
¿Quién en el campo de las izquierdas puede hoy hablar esa lengua, arengar de ese modo, no dar cuenta de la necesidad de inventar nuevos modos de nombrar?, me pregunto.
Así y todo, pienso que el concepto de “Hombre nuevo” del que hablaba Ernesto Che Guevara, su búsqueda por conquistarlo, que movilizó a fracciones enteras de militancias de los pueblos del mundo, merece ser resignificado. En otras coordenadas, por supuesto, que puedan sustraerse un poco de ese afán sacrificial tan típico de la tradición religiosa.
Creo que hay todo un trabajo que en las últimas décadas los feminismos y luchas de la diversidad han venido haciendo para poner en cuestión no sólo los modos de nombrar, sino también de actuar, de relacionarse. Hay toda una “política menor” que en el nuevo milenio cobró cada vez más fuerza dentro de los movimientos populares, y seguramente hoy un Néstor Perlongher, o una Aliacia Euguren, no se sentirían tan solxs.
Me queda, de Guevara, y de las luchas de Nuestra América y el mundo que inspiró –de todos modos-- la imagen de una apuesta aún sin concretar: la búsqueda por conquistar una nueva humanidad.
Sin modelos sustanciales, sin figuras fuertes, sin retóricas profundas, las apuestas por cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, porque nada de la humanidad nos resulte ajeno, siguen en la demora de una apuesta que las reactualice.
Una nueva izquierda –no gorila, popular, profundamente radical—deberá apostar, seguramente, por intentar forjar una nueva humanidad en medio de la vida cotidiana, con su multiplicidad de contradicciones, dificultades y problemas; cuestión insoslayable de un proyecto revolucionario, que aspire no sólo a gestar cortes con el mundo tal como está, rupturas profundas con el orden establecido, sino también que aspire a repolitizar la cotidianidad.
Allí, con Guevara, seguramente podremos reencontrarnos, en ese secreto compromiso de encuentro intergeneracional del que alguna vez habló Walter Benjamin. Para abrir una grieta. Plantear algo nuevo. Otra cosa… ¿Seremos capaces? Ya veremos. Que el futuro diga.


lunes, 7 de octubre de 2019

Entrevista a Pablo Semán

“El peronismo no es ni un destino ni una fatalidad”

Por Mariano Pacheco


Pablo Semán es sociólogo y antropólogo especializado en culturas populares y religión. Es profesor del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). En esta conversación con revista Zoom reflexiona sobre el peronismo y el macrismo, las mutaciones de la cultura obrera y del mundo popular en la posdictadura, el kirchnerismo y las posibilidades de ser del “Fernandismo”.


Para empezar, te diría si podes compartir alguna reflexión en torno al peronismo en la posdictadura, teniendo en cuenta sus mutaciones tras la muerte de Perón, el terrorismo de Estado, su proeso de “pejotización”, etcétera.

Empiezo mucho más atrás: la realidad del peronismo posterior a 1955, sino la de siempre, ha sido la fragmentación y la pluralidad. Variable en su intensidad, manifestación y resoluciones, pero fragmentación al fin. Incluso durante el menemismo, en su etapa de indiscutibilidad, hubo una fragmentación latente, y la tuvo durante la época de indiscutibilidad del kirchnerismo. Por efectos de una historia que le permite acumular recursos institucionales, organizacionales, económicos e identitarios, el peronismo tiene casi asegurado un mínimo de relevancia histórica, pero el peronismo no es ni un destino ni una fatalidad y no lo digo como un detractor sino pensando en que ha sido, como lo es hoy, un dique de contención a una dinámica de disolución. No me gusta pensar en términos metafísicos algo asi como “siempre nos quedará el peronismo”, no abusemos de recursos si no vamos a asegurar su renovación. El peronismo vuelve porque hasta acá ha sabido reconstituirse. Hay experiencias políticas del mismo nivel de pregnancia histórica que no lograron reconstituirse y se disolvieron en sus fragmentos, como el varguismo o, por ahora, el PRI, o las alianzas democrático-populares que pudieron gobernar en países europeos.
Uno de los secretos de las reconstituciones peronistas anida en que el peronismo integra sus versiones del pasado con los presentes que dejan otras experiencias políticas que fracasan en el gobierno (incluso puede integrar los fracasos de su propia experiencia política en un recorrido determinado). Eso hace que el peronismo que se reconstituye y llega a triunfos nunca sea el mismo que fue antes. En la actualidad el peronismo ha logrado reconstituirse como opción electoral y política integrando los kirchnerismos, los peronismos y cada vez más, aunque con desconfianza, el antimacrismo que es mucho más extenso que el peronismo. El kirchnerismo en el gobierno extendió la peronización de los sectores populares que podría haberse debilitado por distintas situaciones históricas, y peronizó o reperonizó a una parte de los sectores medios. Y los re-peronizo o peronizo en terminos kirchneristas, que muchas veces son tan indelebles (aunque no sé, pero váyase a saber, si tan extensos) como lo fue el peronismo “histórico”. El peronismo que se recreó durante el macrismo y que desemboca en el Frente de Todos suma los peronismos del pasado con los peronismos que creó el macrismo, con el anti-macrismo que emerge después de casi un lustro de agresión política y económica a la sociedad. En ese sentido el Frente de Todos es una experiencia novedosa porque puso en el centro el tema de la unidad de una forma que, respecto de otras circunstancias, parece ser más elaborada, más dialógica, más consciente de los peligros de la división y de las potencias negativas de la verticalización permanente e indiscutible. Yo a veces me tome a broma el tema de la unidad porque me parecía ver una especie de demagogia extorsiva de la unidad, pero ha sido mucho más que eso. Hay un grupo de dirigentes que coopera más de lo que confronta entre sí, que ve el abismo ante el cual se encuentra la sociedad argentina, y que habla de igual a igual. No como amigos, tampoco como soldados, sino como dirigentes políticos de un proceso que les exige coordinación, responsabilidad con la sociedad y con la fuerza política que han logrado constituir. Es casi una bendición que tengamos eso.



¿El macrismo hizo lo suyo en estos años, no?

Cuando digo que las dinámicas económico sociales que el macrismo habilitó crean una insatisfacción generalizada, que en parte asume sus demandas, sus conflictos como “pueblo”, quiero decir en realidad algo más amplio que remite a la dinámica expoliadora y depredadora de nuestro capitalismo, a la que el tiempo del kirchnerismo alcanzo a ponerle apenas un coto relativo y en parte frágil. Es decir: que estamos ante una dinámica en que se acumulan exclusiones y demandas, desde mediados de los años 70 a hoy, no hacen más que incrementarse en el marco de una degradación general que se expresan en índices de pobreza y desempleo (y también en la calidad del empleo), acceso a bienes públicos, etcétera. Por suerte esa no es la única realidad de los sectores populares: también hay que contar las múltiples formas de organización defensiva reivindicante que ha sido el contrapunto necesario de algunos esfuerzos de la política pública en los años del kirchnerismo. Y tampoco deberíamos dejar de vincular esa capacidad crítica a muy diversas expresiones feministas que, por un lado, fueron el relevo de una dinámica de luchas, y por el otro, ampliaron la agenda de reivindicaciones y el repertorio de lucha de un conjunto de heterogeneidades que componen el mosaico de los subalternos y encuentran en esa experiencia claves para elaborar estrategias de organización y acción política.


El “mundo popular”… ¿qué pasa con el sujeto social y la cultura popular en estas décadas? Digo: si pensamos estos temas en su diferencia con la relativa “cultura obrera” que podía existir en una sociedad más homogénea, como la Argentina previa al Golpe de Estado de 1976,
¿qué sociedad nos deja el macrismo?

El mundo popular es un mundo heterogéneo y al mismo tiempo agredido sin pausa y cada vez más gravemente por el gobierno: las declaraciones de Pichetto (asociando villas y drogas y pidiendo que sean dinamitadas) no son un exabrupto. Son la verdad a voces del personal político del gobierno y la consecuencia lógica de su percepción acerca del mundo popular.

La fragmentación del mundo popular implica que es muy difícil encontrar la forma de unificar reclamos, políticas y expectativas entre, por ejemplo, piqueteros, taxistas, comerciantes con locales y manteros. La heterogeneidad tiene divisores durísimos como la localización espacial: para muchísimos argentinos nacer en una provincia pobre es casi una condena a la pobreza sin contar que también refuerzan esas condenas la lógica de las asignaciones sexogenéricas, la sospecha puesta en el “fenotipo” o en las costumbres. Y estas divisiones están correlacionadas con una multiplicidad de estilos de acción y expectativas que sólo la política puede compatibilizar si asume que que su tarea es mas producir un proceso de agregación y coordinación que el de producir una figura de síntesis. Subrayo: esta última tarea no es por completo innecesaria, pero es necesario asumir la primera tarea que señalo.

El mundo popular es, al mismo tiempo, y por suerte, un mundo de organizaciones que han ayudado a que el empobrecimiento y la violencia dirigida contra algunos grupos no hayan derivado en un repertorio de acciones desesperadas. Es necesario insistir hasta qué punto el mundo popular es un mundo de militancias de muy variados y, a veces, de nuevos tipos: ya no se trata solo de las organizaciones de los “excluidos” que son una novedad frente los “tradicionales” sindicatos. También están las organizaciones de mujeres, las que hacen reclamos ambientales, los organizaciones políticas de la izquierda independiente vinculadas al kirchnerismo y, porque no, las formas de organización popular vinculadas a muy diversas experiencias religiosas o culturales por solo nombrar a una mínima parte. Una parte del mundo popular , que vive un proceso de décadas de degradación de sus expectativas intercalado por procesos de movilidad social espuria o volátil (basados más en transferencias monetarias que en la creación de bienes públicos), sufre además procesos de ataque a su identidad y su existencia misma. En ese sentido es necesario decir que el macrismo ha preconizado la guerra de clases en su versión de los “meritorios” (básicamente herederos) contra los que para ellos son inviables y que eso deja en nuestra sociedad un rastro de violencia y dolor que todavía no sabemos cuánto nos va a costar superar.
Es así que el macrismo deja una sociedad materialmente empobrecida, con más enfrentamientos económicos y simbólicos que los que existían al inicio de su mandato. Ni unieron a los argentinos, ni combatieron la pobreza, ni crearon condiciones para dejar de crear cada vez más pobreza. En un sentido que podría parecer exagerado, se podría decir que nos dejan en “emergencia nacional”, si consideramos que la sociedad piensa, de muy distintas formas, y con bastante fundamento, que vivimos una crisis inusitada. Una sociedad que está en emergencia alimentaria a pesar de producir alimentos para cuatrocientos millones de personas y en la que los que decidieron las políticas que crearon pobreza y desempleo generalizados durante doce años seguidos (de 1989 a 2001), culpan a los desempleados y a sus hijos de “no ser empleables”, de no esforzarse de no querer trabajar. Esa es una sociedad donde sin duda hay sujetos muy poderosos que están preconizando alguna forma de exterminio aunque no lo digan en voz alta. En una sociedad en que una parte piensa que no merecen estar todos, la idea de que “es con todos” y, que de aquí no se va nadie, de que nos tenemos que arreglar entre todos, es balsámica, y es una forma de contrastar el proyecto excluyente. El proceso político de unidad del peronismo y del conjunto de la oposición, la formulación de un diálogo político y social más amplio que esa oposición --o sea, el proceso que ha pasado por la candidatura de Alberto Fernández y que hoy intenta liderar un conjunto amplio de dirigentes peronistas junto a Fernández-- tiene un carácter indudablemente positivo. El macrismo nos deja en el grado cero de la vida social, casi, casi en la guerra: el gobierno que viene tiene el desafío de reestablecer parámetros más altos de integración.



Por último, quisiera preguntarte: ¿se puede pensar al Fernandismo como un Gobierno Popular? ¿Qué contradicciones anidan en la alianza entre Alberto y el peronismo más clásico, por un lado, y Cristina y el kirchnerismo más progresista, por el otro?

Si la promesa política implícita de la unidad que es la reparación se consuma tal vez haya Albertismo. Tengo la impresión de que Alberto Fernández entiende esto muy bien: el Albertismo vendrá por añadidura, como resultado y no como búsqueda. Pero en todo caso, el Frente de Todos es una alianza más amplia que el kirchnerismo aunque no es su simple negación. Las acciones del futuro gobierno están signadas por la necesidad de compatibilizar las dinámicas de acuerdos con las de conflicto. Importa más resolver este problema que le nombre de la solución.Y esto contiene una complejidad específica: frente a una derecha que se ha identificado cada vez más con gritos y programas de guerra el primer conflicto es imponer una dinámica de acuerdos. Será todo un logro hacer que seamos una sociedad y no una economía o un campo de batalla. En este sentido la emergencia alimentaria es una cuestión que va mucho más allá de la urgencia inmediata: hay que cifrar en la emergencia alimentaria algo relativo a los derechos, la ciudadanía y al arco de solidaridad que se supone que hace a una nación. Y esto no quiere decir que se suspendan otras cuestiones relativas a los derechos de los ciudadanos, pero sí que el de la emergencia alimentaria sea talvez el terreno en que más urgentemente se puede y debe dar una tarea para recomponernos como comunidad. Un planteo como este engendra un poco de intranquilidad en compañeros que creen que la política se estaría abandonando a una ilusión consensualista. Pero no es así: el conflicto principal de este momento es con la pretensión más o menos explícita de que se trate como redundante a una buena parte de la población. Y ese conflicto no tiene que tener necesariamente, mejor que no incluso, la forma de la grieta. No es que sin la grieta nos morimos: encontraremos otra forma de constituir y dirimir nuestros conflictos.
El desafío del próximo gobierno y su fuerza política es construir las disputas en las que pueda ganar: elaborar estrategias de tensión que no se abandonen al “que sea lo que Dios quiera porque total la derecha reacciona en contra hagas lo que hagas”. La estrategia argumental que diluye las especificidades de Brasil, Bolivia, Venezuela o Argentina en una generalidad y, en nombre de esa generalidad , se autoriza a cualquier conflicto porque total el resultado es cuestión de lotería y de perseverancia, y de que al final la historia nos absolverá, está siendo superada por la elaboración de la complejidad de los conflictos, por el diseño de escenarios en que dividir y bifurcar sea una maniobra que permita formar mayorías y acorralar a la minoría violenta que hoy por hoy es el macrismo. Partir al medio para quedarse con la mitad más chica no puede ser la opción de un gobierno popular: ni para sentar jurisprudencia que además es uan manera de hacer política no siempre conveniente. Por otro lado hay que saber que el futuro gobierno podrá afrontar más tensiones internas que las que contuvo el kirchnerismo porque ese es el precio y el beneficio de la unidad que, insisto, tiene un nivel político obvio (el Frente de Todos), pero tiene, también, otro nivel de unidad política que esta expresado en la posición anti-grieta de Fernández, y en una apuesta a gestar diálogos amplísimos para la formulación de políticas públicas en esta situación de emergencia social y económica profunda por la que atravesamos. 

*Nota publicada en revista Zoom, 7/10/2019. 

viernes, 4 de octubre de 2019

INFORME SANTA FE EN PROFANAS PALABRAS


Entrevistas de Mariano Pacheco a referentes de organizaciones populares de las ciudades de Santa Fe y Rosario,


SANTA FE: las experiencias del Bachillerato Popular "La Vuelta del Paraguayo", impulsado por Proyecto Revuelta en 2015, quienes en la actualidad reclaman la oficialización de esta experiencia de educación popular; del Centro Cultural y Social El Birri, quienes denuncian la desidia del Estado frente al incendio de este espacio que ya lleva más de una década de funcionamiento; de la Coordinadora de la Costa, que viene poniendo en discusión los modos en que se quiere vivir y habitar la urbe y la experiencia de Barrio 88, un partido político municipal que en 2019 obtuvo su primer concejal, tras presentarse por primera vez en la disputa electoral en 2017, luego de haberse fundado en 2015. Los testimonios de Irma Belkis, Juan Gianfelici, Marisa Ramos y Cecilia Rossini.
ROSARIO: a través de la voz de Vicky Nardi, del Centro de Día La Posta, repasamos el trabajo con jóvenes a partir del cual surgió el "Diccionario de la yeca", y con el testimonio de Jesica Pellegrini  (abogada, integrante de Ciudad futura), damos cuenta del proceso de resistencia emprendido frente a los intentos de desalojo del Tambo La Resistencia.

MARIANO PACHECO (Conducción)
PABLO CERVIGNI (asistente de sonido)


PROFANAS PALABRAS.
Pasado y Presente de la Argentina y El Mundo.

 
El programa se emite en vivo, todos los martes de 16 a 17 horas por Radio Eterogenia. Programa emitido el 24 de septiembre de 2019.

jueves, 3 de octubre de 2019

Video-reseña de Deleuze, Marx y la política en Profanas Palabras

Comentario del libro de Nicholas Thoburn

Por Mariano Pacheco



"Este libro tiene una premisa sencilla: Deleuze y Guattari son pensadores comunistas".
Con estas palabras Nicholas Thoburn comienza su libro Deleuze, Marx y la política, recientemente publicado en Argentina por Editorial Marat, con traducción al castellano y notas de Juan Salzano.
Un nuevo insumo para seguir profundizando una serie de reflexiones en las que tantxs nos encontramos hace ya varios años: leer a Deleuze desde Marx, y a Guattari desde Lenin.

PROFANAS PALABRAS. 
Pasado y presente de la Argentina y El Mundo.

Martes de 16 a 17 horas por Radio Eterogenia.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Diego Sztulwark en Profanas Palabras


Conversación de Mariano Pacheco con el autor de "LA OFENSIVA SENSIBLE. Neoliberalismo, populismo y el reverso de lo político", libro publicado esta semana en Argentina por Caja Negra Editora


Emisión del martes 1° de octubre de 2019:
Los grupos de estudio y la producción situada; del proceso que va de las desobediencias de 2001, la investigación militante y su participación en el Colectivo Situaciones a la proliferación de intervenciones actuales en el campo de lo social; filosofía, plebeyismo y ¿política? 
Estamos en una época de una profunda ambigüedad”, dice Diego Sztulwark, investigador, ensayista y coordinador de grupos de estudio de pensamiento político y filosófico. En la actualidad forma parte de la editorial Tinta limón y escribe en los portales El cohete a la luna y Lobo suelto!

MARIANO PACHECO (Conducción)
PABLO CERVIGNI (asistente de sonido)

PROFANAS PALABRAS.
Pasado y Presente de la Argentina y El Mundo.
Martes de 16 a 17 horas por Radio Eterogenia