martes, 30 de julio de 2019

El poema que León Rozitchner le dedicó a su hijo Alejandro

ESTREMECEDOR

I

Mal de ojo 

Miraba.
La mirada fija
en la escena temida
El televisor me miraba
con su ojo de vidrio
El televisor destellaba rayos asesinos
Y yo lo miraba para darme cuenta de que era cierto
lo que ya sabía
Mi mirada dolía
la suya me quemaba
No podía creer que era verdad
aunque me lo había contado
y yo le había dicho suavemente:
te pasaste del lado de los asesinos.
La última escena
miles la miraban
Mi hijo su cuerpo y su mirada juntos
con la de los asesinos
Mi hijo a su diestra
con afecto cálido y sonriente miraba al Conductor
a su nuevo padre adoptivo
putativo
sabiendo que yo lo estaría mirando
con mis ojos en sus ojos
esos mismos ojos que de niño miraban los míos
Sabía que su madre lo estaría mirando
Que sus amigos
Que todos los que lo querían lo estarían mirando
azorados
Que todos los asesinos lo estarían mirando
complacidos
Y él se mostraba enfático y simpático
Con Patti
Con los perdularios
Con las mujeres de los militares
que engendraban abortos
hendidas gozosas por vergas
que eyaculan sangre putrefacta.
Con la prostibularia señorita fina
que había formado el Comité de Defensa de los Asesinos
que defendían a los que habían aniquilado a mis amigos
que también hubieran matado a su padre.
Pero era implacable con la buena izquierda
que ponía la cara con tal de estar en la tele
junto al caradura que los invitaba
y al que aborrecían.
Qué le habría pasado a mi hijo que yo amo tanto
qué le habría pasado
me decía
Qué había pasado al hijo que su madre ama tanto
Qué le había pasado
le decía
Sólo sé que de pronto
un lloro incontenible convulsivo
nubló mis ojos.
Un torrente de lava incandescente inesperada
arrasando todo
ascendía
desde ese lago cálido de afecto
que lo acogió y lo amó
desde que había nacido
El desgarro penetró con la mirada
para clavar el aguijón y el acero del espanto
hasta lo más hondo que estalló de pronto
Y el dolor me arrasó los ojos con lágrimas de fuego
desbordadas
y me calcinó el ojo
Me asesinó el ojo
La carne vítrea y sutil del ojo derecho
se hizo astillas
Añicos se hizo
por lo que había visto
Y una llaga viva se abrió
para no cerrarse
llaga viva que quema como agua viva marina
humor acuoso doloroso
Ya no veo como antes
pese a que el oculista me dijo:
Qué extraño, no hay nada que lo explique,
Nunca vi nada semejante
Que un ojo sano de pronto
haga una úlcera
eso no figura en los libros de oftalmología
Que raro
es el ojo humano.
Ahora
tengo cataratas en el corazón
no siento nada.


II

Mal au coeur

Me operé las cataratas de los ojos
Quizás sean las del corazón
las que deba operarme
Debo hacerme cirujano de mí mismo
para volver a sentir a mi hijo
más abajo todavía
de lo que veía antes
sin comprender nada.
El corazón, ahora sí lo entiendo,
tiene sus amores que el ojo no entiende
cuando espía, aterrado, los espacios infinitos
del cosmos interno
para los cuales estuvo ciego antes
tan distinto a los espacios celestes de afuera
que a Pascal lo aterraban.
Pasar por la prueba del ciego Tiresias
para ver más lejos
esa penumbra solitaria
donde todo resplandece
de una luminosidad más sabia
esa que antes se llamaba
la sabiduría del alma.
El corazón tiene una anatomía extraña
que tampoco coincide con los libros de cardiología
Debo hendir el escalpelo
de sangre hecha cristales
como espinas agudas
esas que defienden
el rosal del querer
de una canción antigua.
Debo clavarlas
más abajo todavía
hasta que aparezca
lo que más duele
el lugar inaudito e inescrito
de mis propias trampas.
Hasta encontrar en el mío
el corazón de su madre
con quien lo había gestado
allí donde ella sin juzgarlo lo ama.
Y el corazón de la mía
para volver a sentir su amorosa confianza
allí donde el suyo
sigue vivo y palpitando
confundido con el mío
y que me dijo
cuando me echaron del colegio
porque era mal alumno:
yo te querré siempre aunque seas una cucaracha.
¿Y si mi hijo se hace cucaracha
para defenderse
y defenderte?
¿y si mi hijo está solo en su combate
porque eligió hacerlo por “líneas interiores”
como táctica de guerra enamorada
después de haber vivido el horror del genocidio
cuando la izquierda
aceptó dar la vida
al grito de Perón o muerte
y así la recibieron
y se la dieron a veces a sí mismos
pese a sentir, como Paco Urondo decía,
que la vida era lo más valioso que tenemos?
¿No será la suya una nueva táctica guerrera
para corroer al enemigo implacable
residir adentro de sus propias entrañas
las entrañas del monstruo
allí donde Martí
residió sin comprender que la vida amenazada
implica no poner el pecho a una muerte anunciada?
Residir en las entrañas del monstruo es eso:
residir en las entrañas del monstruo
como él lo está haciendo
–simplemente.
¿Y si el suyo fuese un duelo sabio y solitario
estrategia implacable
del solo,
irremediablemente solo,
que por serlo debe correr el riesgo
de que su padre
o quizás hasta su madre,
y sus amigos
dejen de quererlo?
¿Y si para lograrlo tuvo que hacerse un lugar entre los enemigos
para metamorfosear tu apellido
que es también el suyo
y convertir en apellido bueno al apellido malo
y salvarte la vida al mismo tiempo que pierde la suya
mientras sigue vivo?
¿Y si la amenaza la sintió tan profunda siendo tan niño
cuando tuvo que viajar a Caracas a vivir conmigo
y tuvo que cargar con el peligro
la desazón
el miedo
el terror
por la vida de sus padres
y la suya
cuando sólo tenía quince años
cuando al mundo en derrumbe pavoroso
lo invadió la noche tenebrosa de un infierno
de balas, torturas y sangre?
Vos, su padre, eras –y sos– un hombre
como se dice “de izquierda”
y no hay matices que salven
frente al horror cuando éste se desmadra
y barre y penetra hasta lo más hondo
de un sensible corazón
de niño
herida sin sosiego
incomprensible
de quienes no sentíamos lo que él sí sentía
por nosotros
y veía con su ojo y su corazón azorado
el terror desencadenado sobre el mundo
que le habíamos dado
que a vos también te metía miedo
y disimulabas
y te evadías del peligro por líneas exteriores
huyendo a Venezuela.
¿Cómo perdonarle a tus amigos
que también fueron suyos
que no advirtieran el peligro
y que los padres hicieran oídos y vista sordos y ciegos
hacia sus propios hijos
esos hijos
como él era mío
que los amaban tanto
como él nos amaba
y creían en todo lo que sus padres decían?
Niños que también fueron aniquilados
por cumplir sus deseos oscuros e implacables
que los llevaron
hijos devotos
a asumir la muerte que el amor a sus padres pedía
en aras de la patria
patria indiferente
del Perón o muerte
estúpido y maligno
al que se habían rendido
creyendo también ser héroes
como heroica era la figura
del guerrillero heroico
que los desafiaba
para ver quien era
el más valiente.
¿No habrá conocido mi hijo acaso
porque eran muy cercanos
la ofrenda de esa hija enamorada
que desde lo alto de su casa asediada
ofreció su cuerpo
púber dolorosa
su pecho abierto
desafiante
a las balas inmisericordes de los asesinos
para salvar su honra
y ofrecerse como guerrillera heroica
para hacerse digna
del amor de su padre
que la estaría mirando
orgulloso
como yo ahora miro a mi hijo
defraudado
sin comprender nada?
¿No querría mi hijo acercarse
cuando vuelve a la Patria
a los hijos
huerfanitos
hermanitos
aterrados
confundidos
en una sociedad acobardada
indiferente
y por eso les enseñaba
una “filosofía para niños”?
¿No quería al escribir para los escolares
“Saquen una hoja”
como dicen siempre las buenas maestras
pero él para enseñarles
que saquen otra diferente
y escriban, pese a todo, lo que más les cante?
Todo tan distante e incomprensible
para la izquierda dura y empecinada
quizás lo que mi hijo hace
sea lo más valiente
porque es invisible a los ojos
de los revolucionarios.
Un camino estrecho
que solamente él asume
solo,
irremediablemente solo,
como corresponde
en la soledad absoluta y solitaria
coherencia sin testigos
para ser coherente
incomprendido
repudiado
hasta por su propio padre.
Porque al fin de cuentas
me doy cuenta
lo he amado siempre
y lo seguiré amando siempre
como mi madre decía que me amaba.
Pero recién ahora también lo comprendo
y lo llamo por teléfono
en esta tarde espesa y calurosa
para decirle
así de pronto
y como si no pasara nada
que lo quiero mucho
y que nunca dejé
ni dejaré de amarlo.
Padre y Vida
contra el
Patria o Muerte
–ahora que él también es padre.

FUENTE: El cohete a la luna

lunes, 29 de julio de 2019

ASÍ COMIÓ ZARATUSTRA, AGOSTO 2019 (Córdoba)

Nueva cenas de Filosofía, Arte y Política en el Café del Alba
JUEVES 8 DE AGOSTO, 20.30 HS EN 9 DE JULIO 482

COORDINACIÓN: Mariano Pacheco
COSTO: $300 (incluye comida y bebida)
RESERVAS: 351 8140576


“¿Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo?” La provocadora pregunta titula el primer capítulo de Realismo capitalista: ¿hay alternativas?, el libro de Mark Fisher que, junto con Los fantasmas de mi vida. Escritos sobre depresión, hauntología y futuros perdidos, instaló al crítico cultural británico entre los destacados pensadores contemporáneos. Publicados en Argentina por editorial caja negra, ambos libros acercaron al país la posibilidad de realizar una interrogación profunda en torno a nuestras vidas en el neoliberalismo apelando a una combinación explosiva que va y viene entre la filosofía y la política, la música y el cine, la historia y la crítica cultural.
"El Capitalismo es lo que queda en pie cuando las creencias colapsan en el nivel de la elaboración ritual o simbólica, dejando como resto solamente al consumidor-espectador que camina a tientas entre reliquias y ruinas", escribe Fisher, y se pregunta qué pasa con el malestar, con las identidades, con las frustraciones y con el futuro.
En esta cena del mes de agosto nos proponemos arrimarles una nueva invitación a pensar críticamente el mundo que habitamos, y a disparar la imaginación para inventar otros futuros posibles.
Así comió Zaratustra es un espacio que, cada mes, renueva el convite a abordar un tema específico, empañadas, pizzas, cervezas, vino, aguas o cervezas mediante, para poner sobre la mesa no sólo los manjares del Café del Alba, sino también nuestras inquietudes y certezas, incertidumbres y apuestas, en fin, los fantasmas que cada día circulan en nuestras vidas.


sábado, 27 de julio de 2019

EL POPULISMO EN CUESTIÓN EN PROFANAS PALABRAS


Diálogo con Diego Sztulwark, informe de David Pike y comentarios críticos de Mariano Pacheco sobre el libro Teoría de la militancia de Damián Selci.

ESCUCHÁ EL PROGRAMA COMPLETO ACÁ:


Conversamos con Diego Sztulwark, quien reflexionó sobre el concepto, al que definió como una "teoría para un gobierno nacional en términos defensivos” y, si bien reconoció que tiene puntos interesantes (sobre todo en relación a la teoría liberal), destacó la necesidad de poder "desarmarlo" en provecho de una teoría más radical. Por su parte, David Pike (editor de la revista Resistencias) compartió con el programa un "audio-informe" sobre el N° 7 de la revista Grandes alamedas, dedicado a pensar el populismo, en tanto fenómeno político y cultural. También recuperamos algunas reflexiones críticas sobre Teoría de la militancia, el libro de Damián Selci publicado por la editorial Cuarenta ríos a fines de 2018. 

PROFANAS PALABRAS. Pasado y Presente de la Argentina y El Mundo. 
El programa se emite, en vivo, todos los martes de 16 a 17 horas por Radio Eterogenia. 

Mariano Pacheco (Conducción) 
Pablo Cervigni (asistente multimedia)


viernes, 26 de julio de 2019

Evita: variaciones de una melodía inmortal


Interpelación, irreverencia y desafíos de una presencia indeleble*

Por Mariano Pacheco


¿Desde dónde hablar de Eva? La pregunta viene desde el fondo de la historia, y de las bellas palabras escritas por Vicente Zito lema, quien tituló así uno de sus poemas. ¿Desde dónde y para qué, entonces? O más bien: ¿cómo reescribir a Evita, ya no como texto literario, sino como legado político, que contribuya a asumir con mayor firmeza los desafíos que la época impone?


Eva sentenció en la década del 50: “el peronismo será revolucionario o no será nada”. El peronismo (o al menos algunos de sus contornos) fue revolucionario en los años 70 y nada (al menos como identidad popular con vocación de cambio) en los años noventa, cuando en su nombre un oscuro personaje llevó adelante un verdadero peronismo del revés (ni socialmente justo, ni económicamente libre, ni políticamente soberano). El peronismo siempre fue un fenómeno ambivalente: fue rebelión y burocracia, y Evita --siempre-- memoria popular activa en disputa con sus momificadores. Por eso su nombre suele ser de los más invocados del movimiento, incluso –mucho veces—más que lo que se invoca el nombre del propio fundador.
Evita apasionada, despertó siempre apasionadas reacciones: fervor de admiradores, odio de impugnadores. Cuando los gorilas pintaban “Viva el cáncer”, con ella padeciendo profundos dolores en la cama, se vengaban de su irreverencia: no sólo la de instaurar el criterio de la dignidad de la justicia social frente a la infamia de la caridad, sino también la de haber osado la lengua del desafío: la de una Eva diciendo a los oligarcas que se cuidaran de atacar, porque ella no iba dejar en pie “un solo ladrillo que no fuera peronista” si esto sucedía. De allí que Evita comprara armas para entregar a los trabajadores, vía la CGT, bajo el anhelo de conformar milicias populares que defendieran lo conquistado cuando comenzaran los ataques. Porque los ataques --ella lo sabía bien-- más temprano que tarde iban a llegar.
El peronismo se decretó fallecido en más de una oportunidad, pero como de manera brillante supo decir en los setenta el filósofo marxista Carlos Olmedo (también militante e incluso comandante guerrillero), el peronismo no es un club o un partido político, como cualquiera, sino “una experiencia de nuestro pueblo”, y como toda experiencia, nunca es igual a sí misma, y siempre es susceptible de ser reactualizada en otra clave. De allí que peronismo haya sabido ir hasta el infinito, y más allá.
Sin lugar a dudas, en ese ir y venir del peronismo, la figura de Eva no estuvo exenta de interpretaciones diversas. En la literatura argentina ese proceso de mutación es más que claro, y así lo hemos abordado en el libro Cabecita negra. Ensayos sobre literatura y peronismo (editorial Punto de encuentro, 2016). 
Entonces: ¿es posible reescribir a Evita, ya no como texto literario sino como legado político?
En 1972, Leónidas Lamborghini publicó “Eva Perón en la hoguera”, una reescritura de La razón de mi vida totalmente atravesada por la lectura de “Mi mensaje” --el texto final de Evita, su testamento--. Allí propone el método literario de las “Partitas”, que funciona como “equivalente a variaciones”, término que toma de la “partida musical”, donde el juego completo que se hace sobre un tema, variándolo y transformándolo, melódica, contrapuntística y rítmicamente, es lo que se verifica disponiendo de una serie de diversas jugadas o variaciones que el compositor hace sobre el tema compuesto. Así, las reescrituras literarias como las de Lamborghini, son como ejercicio de destrucción y reconstrucción, no de un modelo, sino de una pieza que puja por hacer surgir algo nuevo a partir de ese darle una forma diferente a la obra anterior. La ruptura con la tradición allí es muy fuerte: hay un quiebre profundo con quienes colocan a Evita en el lugar de las conmemoraciones vacías, los rituales estériles, las placas frías alejadas del calor de las pasiones, es decir, con quienes pretenden hacer de la repetición de lo pasado la fuente de autoridad en el presente (su método: petrificar todo lo que nombran).
 Siguiendo las pistas de John William Cooke, podríamos decir que hoy también necesitamos proponer a Evita en su “significado político concreto”, como “problema revolucionario”, como “proyección” y no como “figura histórica desteñida”. En tal sentido, incluso las palabras mismas de Evita --por, en “Mi mensaje”-- pueden ayudarnos a encender la llama de pasión (y sabemos: una sola chispa puede encender una inmensa pradera).
“No he podido vencer todavía nuestro ´resentimiento´ con la oligarquía que nos explotó. ¡Ni quiero vencerlo! Lo digo todos los días con mi vieja indignación descamisada, dura y torpe, pero sincera como la luz que no sabe cuándo alumbra y cuando quema…”.
Y también:
“El mundo será de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo; pero enardecernos significa quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y de los imbéciles que nos hablan de prudencia. Se olvidan de que Cristo dijo: ´¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y que más quiero sino que arda!´. Él nos dio un ejemplo divino de fanatismo”.
Odio a la oligarquía, entonces, por qué no… Y amor por los descamisados. Pasión que tiene indeleble una marca de clase. Fanatismo que a su vez enciende pasiones encontradas. Y el fuego, que enciende esperanzas y consume el cuerpo, para que queden jirones, que hoy reclaman ser recuperados, y también, resignificados.

*Nota publicada en revista Zoom

martes, 23 de julio de 2019

Diego Sztulwark: “El populismo supone una cierta forma de normalización de lo plebeyo"


ENTREVISTA*
Por Mariano Pacheco



Diego Sztulwark es investigador, ensayista y coordinador de grupos de estudio de pensamiento político y filosófico. En la actualidad forma parte de la editorial Tinta limón y escribe en los portales El cohete a la luna y Lobo suelto! El primer libro completo de su autoría, Ofensiva sensible, aparecerá en las próximas semanas de la mano de la editorial Caja negra. En esta conversación critica fuertemente la teoría del populismo, mientras rescata algunas aristas de su capacidad práctica de bloquear algunos de los elementos más reaccionarios del régimen mundial del capital en cada sociedad nacional.


¿Cómo ves el uso del concepto populismo en la actualidad?
Yo creo que al término populismo hay que desarmarlo, porque no permite aprovechar lo interesante de lo que ocurrió. De todos, si hay que aceptar el paquete del populismo por sí o por no, me parece complicado. Entonces diría, en primer lugar, que el populismo es una teoría que tiene puntos interesantes, como por ejemplo, la valoración positiva de lo plebeyo (que la tradición liberal desprecia). Luego, valoro el hecho de que tenga una tendencia antiesencialista, una teoría de la articulación, una teoría de la hegemonía, de la pluralidad y de la multiplicidad. En ese sentido es un avance pero, al mismo tiempo, se puede decir todo lo contrario: el populismo subordina lo plebeyo a una instancia totalmente mistificada, que es una especie de sentido de lo popular que emerge de una suerte de lógica comunicativa, con orígenes en cierto momento del llamado giro lingüístico que obstaculiza, me parece, su capacidad de recuperar a fondo toda la materialidad del mundo plebeyo, que es una materialidad de desbordes, desvíos, insubordinaciones. El populismo supone una cierta forma de normalización de lo plebeyo, y al mismo tiempo, es una teoría mucho más interesante y porosa que la liberal. Por otro lado su atención a la multiplicidad y a las dinámicas de articulación me parecen un gran avance teórico, que a su vez alberga un riesgo gigantesco, porque el diagnóstico del populismo es que el marxismo fue esencialista (con respecto a la economía, con respecto a las clases sociales), y se siente a sí mismo como una suerte de superación, como si el “postmarxismo” fuese realmente el descubrimiento de la pluralidad, de la multiplicidad, lo cual es muy complejo, porque autores como Lenin o Gramsci (que ya utilizaban la palabra hegemonía), podían plantear lógicas complejas de articulación sin tener que sacarse de encima la lucha de clases. Es decir, podían pensar al mismo tiempo clase y multiplicidad, podían pensar al mismo tiempo la noción de hegemonía con la nación de una praxis histórica en articulación con la dimensión productiva. Quizás las vertientes moderadas del llamado post estructuralismo se han sentido demasiado cómodas sacándose de encima el problema de determinar qué es el capitalismo en perspectiva de transformarlo, qué son las clases sociales, cómo pensar el carácter subjetivador de los procesos de acumulación, y se dedicaron a pensar -creo que de una forma más mistificada- los fenómenos de la subjetividad confinados en el espacio de la comunicación, de lo simbólico, sin anclaje en dimensiones no discursivas. Eso me parece un límite porque, justamente, ese énfasis en la subjetividad que nos interesa, sólo que –quizás-- si se pierde de vista a Marx (la humanidad hace la historia en condiciones “no elegidas”) implica borrar una trama de tensiones sin las cuales la llanada subjetividad desemboca en un mero juego lógico-formal, lo que sucede a veces con los textos de Ernesto Laclau.

¿A qué te referís cuando decís subjetividad?

Cuando hablamos de subjetivación estamos hablando, creo, de la lucha clases tal y como se da en cierto período. Ubico en esa situación al populismo y su ambivalencia fundamental: interpela y a la vez subsume lo plebeyo en un orden nacional estatal, con el problema que la noción de “estatalidad” en este contexto resulta incapaz de ir mas allá de la “síntesis colonial” que todavía heredamos (la expresión la tomo de Rita Segato) y tiene una concepción de la multiplicidad completamente culturalista, que reduce la lucha política en la llamada batalla de las ideas y la comunicación, sin aceptar que la política se da también -y de un modo muy importante- en la economía. Quiero decir: el fenómeno político del populismo ha mostrado voluntad de pelea y a la vez desinterés por relevar y organizar prácticas de resistencias a la explotación. Y este no es un dato menor, puesto que el liberalismo hoy domina desde el estado de derecho, atacando la democracia. Y para defender la democracia de un modo substancial hace falta que la democracia nazca desde abajo, desde las luchas contra la explotación. No me parece poca cosa que los dos grandes momentos de la última década y media en Argentina, los piqueteros del 2001 y los feminismos, no sean fenómenos populistas, sino que tienen sus propias búsquedas en cuanto a cómo articular lo subjetivo con lo objetivo. Son capaces de denunciar y mapear las situaciones concretas de explotación y de violencia, son capaces de actualizar ese mapa de las desposesiones objetivas y crear dinámicas subjetivas nuevas. Junto con los organismos de derechos humanos fueron los grandes impulsores del debate político mas allá del culturalismo, haciendo entrar de lleno los cuerpos en las situaciones concretas de la política.
Si hacemos este trabajo de disección del populismo, hay mucho que rescatar por el lado de la experiencia de organizaciones sociales y experiencias populares. No porque la experiencia haya sido mas o menos positiva (ese balance hay que hacerlo a fondo) sino por el interés de la agenda que queda planteada con relación al manejo de recursos económicos, al modo de concebir la incorporación de derechos, y a los modos en que resulta útil pensar la relación con en el Estado. Hay mucha experiencia que relevar: no tanto por el lado de festejar la mediación social “precaria” (como dice el Colectivo Juguetes Perdidos), sino porque ese balance puede enseñar mucho sobre como funcionan los dispositivos que tienen una parte del lado de la inclusión y otro de control. Otros aspectos de esa agenda son mas claros: en el nivel de la geopolítica Latinoamericana y el deseo de una autonomía con respecto a Estados Unidos; en el modo de asumir el valor de las luchas y los organismos de derechos humanos como fuerza inhibidora de procesos represivos. Pero la articulación de esos deseos y luchas en la ambigüedad del dispositivo populista tiene un aspecto de neutralización política de esos mismos movimientos que no se puede obviar.
Desde una perspectiva histórica me parece interesante la experiencia que hubo de nuevas dinámicas en América Latina en las últimas décadas. Que haya habido incluso experiencias en el plano de gobierno. Porque después de la caída de la Unión Soviética (es decir, sin proyecto socialista), lo que se vivió en América Latina en las últimas décadas fue la primera tentativa de autonomía geopolítica. Claro, podemos decir que fue una alternativa muy pobre, no hubo fuerza para implementar ni de cerca un modelo global alternativo al capitalismo, como se pudo pensar en el período que va de la Comuna de París (1871) a la caída de la Unión Soviética (1989). Pero si fuéramos capaces de hacer un balance que capitalice la experiencia desde la perspectiva nueva tal vez podamos aprender de lo sucedido durante los últimos 15 años, quizás podríamos ver en el horizonte actores que no son los partidos políticos del sistema, que tal vez se esté haciendo la experiencia de un protagonismo popular capaz de aprender de los límites de los proyectos populistas.

En Latinoamérica, bajo el rótulo populista, se engloban muchas veces fenómenos muy amplios, como la Revolución Bolivariana de Venezuela, o el proceso de cambio de Bolivia, o los progresismos como Argentina y Brasil.
Con respecto a lo de Bolivia, lo que conozco a nivel teórico, son los trabajos de Álvaro García Linera, que me parecen interesantes en muchos aspectos, pero también con otros demasiado tradicionales, con una idea de la revolución que reedita paso a paso la revolución rusa hasta la NEP (Nueva Política Económica) de Lenin. Su libro sobre la Revolución Rusa es bello, pero se reduce a afirmar que el socialismo es el control que los revolucionarios logran sobre el Estado a la espera de una larga transición, que es también una larga transacción con el capital, a la espera de que las comunidades vayan desarrollando un nuevo modo de producción. Como el comunismo se hace desde abajo y no desde arriba, la tarea de los revolucionarios es proteger esas condiciones desde el Estado, donar tiempo, a la espera de que otras revoluciones en el mundo o el desarrollo del propio modo de producción alternativo vaya dando líneas de avance. Lo cierto es que no se ve, en esa teoría política, cómo los protagonistas de un nuevo modos de producción protagonizan hoy de modo efectivo un dispositivo político nuevo. Por el contrario, hay voces importantes de Bolivia o que conocen bien Bolivia que hablan de la subestimación de las dinámicas y los agentes popular-comunitarios que quizás podrían tener un protagonismo mayor en la relación entre producción y subjetivación política. Cuentan que mas bien lo que sucede son embates modernizadores y racionalizadores de un tipo de capitalismo que sin ser el mismo de antes, dista de superar los límites de los que venimos hablando hace tiempo sobre los gobiernos progresistas en la región. Quizás tenga sentido volver sobre la revolución de la mano del planteo que Ernesto Guevara hace en 1965 (“El socialismo y el hombre en Cuba”), a saber: que la ley del valor no designa un mecanismo estructural sin actuar al mismo tiempo como una potente fuente de subjetivación.

Retomando lo que dejaste planteando sobre populismo: ¿qué pasa con la relación entre unidad y multiplicidad?

Teóricamente, si uno lee a Laclau, en el populismo no va a ver una reivindicación de lo uno, va a ver una reivindicación de lo múltiple: pluralidad de demandas, significantes vacíos y flotantes, y ninguna instancia unificante. Eso es teóricamente interesante pero, por otro lado, esas multiplicidades son pensadas como demandas articuladas según reglas que pertenecen al mundo de la lingüística y de los discursos. Y las subjetividades aparecen como desprovistas de toda relación objetiva con la estructura del capital. Luego, en la practica política sucede que la unidad trascendente destituida reaparece en la lógica de la articulación populista, que finalmente cristaliza en un eje vertical, el lidera, el partido y el Estado. En la teoría populista la lógica de la equivalencia se da de manera radial. No hay sitio para pensar mediaciones transversales, constitución de autonomía. Cuando salís de la teoría y vas a la política reaparece un resabio teológico que justamente la teoría de las multiplicidadas venía a sepultar. Sólo que la unidad que se consagra en la practica política populista es poco durable. En la medida en que no se profundizan las dinámicas críticas al neoliberalismo, el neoliberalismo regresa desde el lugar menos pensado: desde los hábitos cotidianos. El populismo sublima el problema bien complejo de las estructuras de acumulación de capital, reduce esa cuestión central a poner límites desde el Estado y a dar, de modo descontectado, una discusión cultural y política.
Pienso que una nueva generación de teóricos deudores del populismo están profundizando esta cuestión, sobre todo a partir de asumir el desafió de explicar las crisis de los gobiernos progresistas. Explicar esa crisis de un modo radical puede dar lugar a innovaciones importantes. Porque el discurso con el que se llegó al 2015 ya no funciona: si el pueblo está en el poder, si se poseen recursos y legitimidad, ¿cómo puede un gobierno populista perder una elección, si es mayoría? Damian Selsi, por ejemplo, se ha planteado este problema: la única manera de perder esa elección (y no fue una sola) es que el populismo no pueda unificar un pueblo uno. Entonces, sobre la idea de que el populismo no unifica al pueblo uno, ya el populismo tiene que empezar a pensar de otra manera, tiene que empezar a pensar las propias divisiones del pueblo, tiene que empezar a pensar cuáles son las fuentes de legitimidad o las fuentes de subjetivación con las que compite, ya no es una dictadura, no es un liberalismo cerrado, ya ahí estamos hablando de un neoliberalismo de masas que actúa un poco como por todos lados, y ahí me parece que vuelve el problema de que hay que pensar el mercado, el capitalismo que crea subjetividad, es decir, el problema de una objetividad que crea subjetividad.


¿Alguna reflexión final?

Sólo decir que el populismo no es la teoría de la inteligencia colectiva que necesitamos, sino una teoría para un gobierno nacional en términos defensivos, que intente defender la capacidad de regulación de un estado-nación, crear mediaciones para eso y evitar que la gestión de la sociedad sea una pura empresa neoliberal salvaje. En ese sentido hay que subrayar que en esta coyuntura el populismo integra a nivel electoral una parte importante de la oposición al neoliberalismo macrista. Pero en otro sentido, en un sentido más profundo, el populismo no tienen nada que decir respecto al modo en que nuestra sociedad (el mundo y el occidente entero) fuera reestructurada neoliberalmente. Es decir: nuestras sociedades son neoliberales aun cuando las gobiernan los no-neoliberales. Por que neoliberalismo quiere decir dos cosas distintas: por un lado es partido político (que hoy en Argentina lidera Mauricio Macri), y por otro lado, neoliberalismo son las condiciones estructurales que el populismo no va a poder revertir. Para construir algo diferente del neoliberalismo, el populismo no alcanza. Es una alternativa débil. Hace falta poder leer que el verdadero enemigo de la reestructuración capitalista es la inteligencia popular en acto. Lo que hace el neoliberalismo es segmentar, privatizar y reprimir la capacidad de desborde autónomo de la inteligencia colectiva, y es un problema de la lucha de clases en la actualidad, no sólo en Argentina.
El populismo es un límite para la capacidad de democratización de la sociedad, es un límite pero, al mismo tiempo, es un elemento defensivo que, pragmáticamente, se utiliza -una y otra vez-, porque la ferocidad del partido neoliberal es brutal. Habrá que indagar sobre las posibilidades de romper esa tensión política, para producir momentos de avance. Hay experiencias: en América Latina hubo un 2001 argentino, 2000-2005 en Bolivia y así podrían seguir los ejemplos. Creo que tenemos que seguir pensando qué pasó ahí. 

*Publicada en Revista Zoom 

domingo, 21 de julio de 2019

Política y subjetividad (Encuentros de Filosofía: una mirada desde Argentina y Nuestra América)

MIÉRCOLES DE 19 A 21 HS EN B° PROVIDENCIA (CÓRDOBA)


INICIO: 31 de julio
COORDINA: Mariano Pacheco
INSCRIPCIÓN (obligatoria: cupos limitados por cuestiones de espacio):
por msj al 351 8140576 o a cronicasdesdecordoba@gmail.com


PROGRAMA DE LECTURAS
1º Bloque
--Introducción general a los encuentros.
--Eduardo Rinesi: Política y tragedia. Hamlet, entre Hobbes y Maquiavelo (puntos 1 y 2 del cap. 5: "Momento maquiaveliano, momento hobbesiano, momento shakespereano").
-- Diego Tatián: "Filosofía y democracia en América Latina", cap. 1 de Lo interrumpido. Escritos sobre filosofía y democracia.

2º Bloque
--Raquel Guatiérrez Aguilar: Introducción a Los ritmos del pachakuti. Levantamiento y movilización en Bolivia (2000-2005).
-- Verónica Gago: introducción a La razón neoliberal. Economías barrocas y pragmática popular.
-- Raúl Cerdeiras: "¿El regreso o la re-invención de la política? Algunas reflexiones pensando en la juventud kirchnerista", en Subvertir la política.

3º bloque
--Diego Sztulwark: Ofensiva sensible, extracto (inédito)
--Rita Segato ("Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres", en La guerra contra las mujeres).
--Suely Rolnik ("Insurrección micro y macropolítica. Diferencias y entrelazamientos" y "Diez sugerencias para para una incesante descolonización del inconsciente", en Esferas de la insurrección. Apuntes para descolonizar el inconsciente).

4º bloque
--María Pía López: "Sujeto político", en Apuntes para las militancias. Feminismos: promesas y combates.
--Ernesto Guevara: "El socialismo y el hombre en Cuba".
--León Rozitchner: "La izquierda sin sujeto"

"¿Cómo se hace un cuerpo?" (Encuentros de Filosofía y Política)

JUEVES (3 AL MES) DE 18 A 20 HS EN B° PROVIDENCIA (CÓRDOBA)


INICIO: 1° de agosto
COORDINA: Mariano Pacheco
INSCRIPCIÓN (obligatoria: cupos limitados por cuestiones de espacio):
por msj al 351 8140576 o a cronicasdesdecordoba@gmail.com



PROGRAMA DE LECTURAS

BLOQUE 1 (agosto)

--1° Encuentro: Introducción general al ciclo de encuentros
--2° Encuentro: Nietzsche (Genealogía de la moral, Tratado I y II)
--3° Encuentro: Foucault ("Poder, cuerpo" y "Las relaciones de poder penetran en los cuerpos", en Microfísica del poder)

BLOQUE 2 (Septiembre)

--4° Encuentro: Deleuze/Guattari ("Tratado de nomadología: La máquina de guerra", extractos, en Mil mesetas, capitalismo y esquizofrenia).
--5° Encuentro: Guattari/Rolnik ("Políticas", en Micropolíticas. Cartografías del deseo)
--6° Encuentro: Guattari ("El grupo y la persona" y "Somos todos grupúsculos", en Psicoanálisis y transversalidad)

BLOQUE 3 (Octubre)

--7° Encuentro: León Rozitchner ("La izquierda sin sujeto")
--8° Encuentro: Suely Rolnik ("Insurrección micro y macropolítica. Diferencias y entrelazamientos" y "Diez sugerencias para para una incesante descolonización del inconsciente", en Esferas de la insurrección. Apuntes para descolonizar el inconsciente).
--9° Encuentro: Rita Segato ("Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres", en La guerra contra las mujeres).