viernes, 18 de octubre de 2013

La clase obrera: ¿ya no quiere el paraíso?

Nota publicada en Deodoro, revista cultural de la Universidad Nacional de Córdoba

Mariano Pacheco- Octubre de 2013

El 40 aniversario de la realización del Primer Encuentro Nacional de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) en Río Cevallos (Provincia de Córdoba), puede funcionar como inspiración para un debate urgente de la actualidad: el rol de los trabajadores en las confrontaciones políticas de la Argentina contemporánea.




Este año tiene la característica de estar poblado de importantes aniversarios para los sectores populares de nuestro país, más allá de los sentidos que cada sector político otorgue a cada uno de los acontecimientos: 200 años transcurridos desde la abolición de la esclavitud; 40 del camporismo; 30 del retorno de la democracia; 10 años de kirchnerismo. Por eso resulta sintomático –sobre todo teniendo en cuenta el afán memorialístico de los últimos años- que hayan pasado tan desapercibidos los 40 años de la realización del Primer Encuentro Nacional de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP). Encuentro que tuvo lugar en la ciudad de Río Cevallos, Provincia de Córdoba, los días 25 y 26 de agosto de 1973.
El “Frente de masas” con mayor relevancia estratégica para Montoneros, aclara que “la JTP nace como una corriente político gremial en el seno del Movimiento Obrero Organizado, haciendo suyas las experiencias y las luchas de la clase obrera argentina y fijándose como objetivos producir el trasvasamiento sindical para el Socialismo Nacional”. En sus lineamientos políticos –definidos en el Encuentro– sostienen que “los trabajadores somos el reaseguro histórico del proceso revolucionario, somos al columna vertebral del Movimiento Peronista y la clase social alrededor de la cual se aglutinan otros sectores populares y la que en forma principal ha protagonizado todos estos años de lucha”.
Cuatro décadas no pasan en vano. La actual composición de la clase obrera argentina – producto de las transformaciones estructurales impuestas tras la ofensiva neoliberal– es heterogénea y está signada por la precarización laboral, la subocupación y sobreocupación masiva, si bien en los últimos años la masa de desempleados ha disminuido considerablemente (4 millones de nuevos puestos de trabajo se crearon desde 2003 a hoy). De la mano de este proceso, el rol económico y político que históricamente ha tenido el movimiento sindical en nuestro país, ha mutado de una manera impensada antes del golpe cívico-militar de 1976. No es de extrañar, si tenemos en cuenta que la represión se concentró en esta clase (80% de los detenidos-desaparecidos eran asalariados y el 30% obreros industriales) y que las cúpulas de los sindicatos fueron por lo general cómplices y parte de la ofensiva conservadora (el devenir empresario de los dirigentes sindicales no es más que una consecuencia de este proceso). De allí que la reconstitución de experiencias democráticas y participativas al interior del movimiento obrero aparezcan, en los últimos años, como una novedad. Por más que retomen y recuperen el largo historial que cuenta en el haber de la clase trabajadora argentina. Por otro lado, cabe destacar que el protagonismo de la resistencia popular antineoliberal (y las nuevas luchas que surgirán contra los distintos poderes presentes en nuestra sociedad) va a recaer en sectores periféricos al movimiento obrero organizado.
El asesinato de Mariano Ferreyra a manos de una “patota” sindical (el 20 de octubre de 2010, en Barracas, luego de que los obreros ferroviarios “tercerizados” del ramal Roca protagonizaran una protesta sobre las vías) volvió a poner en discusión un tema que cada tanto aparece en la agenda política nacional: que una nueva corriente, desde abajo, viene emergiendo al interior del movimiento obrero. Una tendencia sindical de base que promueve la participación y la democracia desde lógicas que nada tienen que ver con los modos tradicionales. El caso del Cuerpo de Delegados del Subterráneo de Buenos Aires, que luego de una década de enfrentamiento con la dirigencia de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), conformó una nueva asociación gremial, es un ejemplo –puntual, pero un ejemplo al fin– de ese proceso.
Por supuesto, las experiencias que han aparecido como una novedad en los últimos años no son generalizables. Y la actual situación del movimiento obrero (con cuatro o cinco centrales sindicales), resulta verdaderamente inédita. Así y todo, no deja de ser llamativo que entre las fuerzas progresistas y de izquierda, por lo general, el desarrollo político al interior del movimiento obrero no sea una tarea política de primer orden. Y eso no significa caer en el reduccionismo “sindicalista”. Entiendo que un proyecto que pretenda transformar la sociedad (la economía y la política), no puede dejar de tener en cuenta la importancia de ir gestando una nueva cultura, donde los valores, las simbolizaciones, los sentimientos y deseos, sean tenidos en cuenta junto con las formas de entender la realidad (la conciencia crítica).
Si rescato algunas experiencias puntuales es porque creo que es a partir del ejemplo y el entusiasmo que contagian que nuevas experiencias podrán abrirse paso. Y el entusiasmo suele contagiarse cuando las luchas y los procesos de organización cambian, al menos parcialmente, el estatus quo. El del subterráneo es uno de los pocos ejemplos en donde un sector del movimiento obrero logró resistir la tercerización y la precarización, y libró luchas por la estabilidad laboral, mejorando las condiciones de trabajo y elevando sus ingresos. Si esto fue posible ha sido, en gran medida, porque han ido avanzando con pasos firmes. El movimiento de la clase trabajadora logra avanzar, por lo general, cuando en sus luchas se van conquistando pequeñas victorias. Por más que éstas sean transitorias, como supo señalar Karl Marx en El Manifiesto Comunista. Esta revalorización de las pequeñas victorias se torna fundamental, ya que como suele afirmar el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil, no basta con victorias políticas: las movilizaciones, las luchas deben traer triunfos materiales.
De allí la importancia de construir dinámicas sindicales que libren batallas en el plano político, económico y cultural, al mismo tiempo, buscando cambiar las formas del accionar sindical, recuperando la vasta trayectoria obrera que, en nuestro país, ha buscado tomar en sus manos, también, otras esferas de la vida colectiva. Las tormentosas batallas políticas de la argentina contemporánea reclaman una mayor participación de los trabajadores. Para ello se torna indispensable la irrupción de una nueva manera de entender y practicar la acción sindical. Por supuesto: no hay recetas. Y las experiencias de otros tiempos –como la mencionada de la JTP– solo pueden aportar en tanto inspiración y ejemplo, pero se sabe: no hay réplicas posibles en el accionar político. 
Hubo un pensador (Federico Nietzsche), que supo advertir con lucidez sobre los “perjuicios de la historia para vida”, en la medida en que el ayer obstaculice, obstruya las posibilidades de gestar un espacio para la invención en el presente. Coincido. Pero también recuerdo que Nietzsche rescató las potencialidades de una historia que pueda servir para poder interrumpir el andar, mirar hacia atrás y volver a respirar (“¿De qué sirve entonces al hombre del presente la consideración monumental del pasado, la ocupación con lo clásico y raro de épocas pretéritas? Saca de ellos la consecuencia de que lo grande que alguna vez existió fue en todo caso alguna vez posible y por lo tanto también será posible de nuevo alguna vez; puede seguir con más ánimo su marcha…”).
Más que inscribir las prácticas actuales en una determinada tradición (que nunca deja de ser imposición de un pasado como autoridad), entonces, sospecho que hoy en día resulta más productivo rescatar legados que permitan radicalizar la imaginación política contemporánea.



domingo, 6 de octubre de 2013

Presentación del libro Kamchatka en La Plata y Bs. As

Jueves 10 y viernes 11 de octubre

El ensayo. ¿Un género? En caso de serlo: un género de batalla. Aun con su propio estatuto dentro del sistema literario. Los ensayistas como duelistas. O como partisanos”, sostiene Mariano Pacheco en  Kamchatka. Nietzsche, Freud, Arlt: ensayos sobre política y cultura, su tercer libro, recientemente publicado por la editorial ALCIÓN. Mariano Pacheco, periodista y escritor radicado actualmente en Córdoba, presentará esta semana su libro en La Plata y la Ciudad de Buenos Aires.
El jueves 10 de octubre, a las 21.15 horas, el autor (nacido y criado en el sur del conurbano bonaerense), estará en  ciudad de La Plata, en compañía de Esteban Rodríguez y Julián Axat (revista La Grieta digital), Daniel Badenes (revista La Pulseada) y Verónica Luna (Revista Estructura Mental a las estrellas y Malisia), en La Casona Cultural C´ est la vie, Calle 55, N° 458, entre 4 y 5. Al día siguiente, viernes 11 de octubre, compartirá una mesa junto a Leonardo Candiano (sección cultura del Portal de Noticias Marcha), en la Librería y Centro de Comercialización Popular Libros y Alpargatas, Santiago del Estero N° 866, en el barrio porteño de Monserrat, desde las 19 horas.


Pacheco comenta que “el ensayo es una práctica que se propone conjurar –cuando no enfrentar de manera directa– el terrorismo académico” y también “actualizar (mediante su lectura), los recorridos de lecturas que hemos emprendido en distintos momentos, urgidos por distintas preocupaciones, atravesados por distintos deseos y diferentes coyunturas”.
Desde esa mirada el autor se propone abordar una lectura de estos tres autores.
Nietzsche y Freud -plantea, recordando a Michel Foucault- los grandes intérpretes que, a su vez, han fundado discursos desde los cuales interpretar. “Porque ambos desarrollaron sus postulados en base a las interpretaciones –las construcciones de sentido– ya existentes. En base a, o más bien, insurreccionándose contra los pensamientos hegemónicos. Nietzsche, ejecutando una genealogía de la moral, es decir, realizando una interpretación sobre los discursos que occidente había construido sobre la moral; Freud, construyendo un relato en base a la interpretación que realizaba de otros relatos: los que sus pacientes construían y le transmitían acerca de sus sueños”.
Pacheco también recuerda que “tanto el pensamiento nietzscheano como el psicoanálisis freudiano, se construyeron repeliendo la sistematicidad”. Y luego se pregunta retóricamente: ¿qué duda cabe de que Arlt es el gran periodista, narrador, dramaturgo, etnólogo, sociólogo, psicólogo y pensador de la Argentina? Inoportuno, polemista, hincha pelotas, Arlt vuelve nuevamente a presentarse como un autor a reivindicar por quienes pretendemos afirmar nuestros deseos de producir aportes para redefinir una agenda epocal; para quienes nos sentimos parte de esa comunidad imaginaria que podríamos denominar Proyectos 19/20, y que Omar Acha llamó La nueva generación intelectual, y a la cual atribuyó como signo distintivo el espíritu insurreccional de la jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001”.
Por último, el autor reivindica a Nietzsche, Freud y Roberto Arlt como un “trío diabólico y monstruoso” y sostiene que los “tres pensadores-artistas” fueron “creadores que no siguieron un esquema preconcebido y una sistematicidad”. Y remata: “Freud gestando el psicoanálisis, Nietzsche una nueva manera de filosofar (que ya no podrá llamarse filosofía), y Arlt nuevos vínculos entre la literatura y los emergentes medios masivos de comunicación”. Así, sin antepasados, ni linaje, ni pasado familiar, Arlt fue hijo de su propia obra, al punto de construir su propio mito, adelantándose a la tarea de sus biógrafos. Algo similar podríamos pensarse en torno a Nietzsche y Freud. Por eso el autor rescata hoy a Nietzsche, Freud y Roberto Arlt, la “tríada infernal que ofrece la posibilidad de pensar nuevas coordenadas para el que-hacer artístico e intelectual contemporáneo. Qué nos incitan a no encerrarnos en las lógicas estandarizadas de la academia y el mercado, sino a trasvasarlos, en la búsqueda de nuevos caminos”.
Omar Acha, prologuista del libro, afirma por su parte:
“Los ensayos reunidos en este libro de Mariano Pacheco, en mi lectura, confluyen en un nudo problemático, gravitan alrededor de un eje conceptual. Asedian las convicciones básicas del progresismo intelectual afirmado en América Latina durante las últimas décadas. La pulsión de inactualidad respecto al consenso reformista late en la prosa con que Mariano contraviene la serenidad ideológica de la cultura progresista. Lo hace siguiendo los trazos de tres nombres: Nietzsche, Freud y Arlt. Son más que citas oportunas. En verdad, las tres referencias no bastan –ellas solas– para consolidar una posición. Sabemos que las citas de referencias “prestigiosas” son obligadas tanto para las carreras académicas como para las escrituras progres. No es entonces cuestión de citas lo que Pacheco nos propone. Retorno, repetición, traición, son las palabras claves de este libro.
“Las apelaciones que nos propone no son las únicas posibles, pero ciertamente los usos de Arlt, Freud y Nietzsche que nos ofrece convergen en la emergencia de un programa de invención no progresista. Traer esos nombres a la palestra, ya no como citas en mercancías académicas, ni tampoco solo como pimienta para arrojar a los ojos somnolientos del gradualismo intelectual. Más bien, como nutrientes para conversaciones con la nueva generación. Demora, inactualidad y repetición, entonces, son las claves con las que quiero invitar a recorrer los ensayos de Mariano Pacheco. Ejercicios de desavenencia con el tiempo dominante, con todos sus guardianes y sus oportunistas”.


sábado, 21 de septiembre de 2013

Prosa del piano roto: Recordando a Silvia Inés Urdampilleta


 Palabras escritas en homenaje a Silvia, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores y combatiente del Ejército Revolucionario del Pueblo, leídas por por su autor el pasado viernes 20 de septiembre en el ex Centro Clandestino de Detención “D2” (Departamento de Informaciones de la Policía de la Provincia de Córdoba).

Por: Vicente Zito Lema


En aquellos tiempos cuando la conocí los cielos se mostraban sin malicia rojos y desnudos, las nubes en su andar de hielo se confundían con los ríos y la tierra retumbaba con nuestros pasos de gigantes. La revolución hablada y bendecida era agua de lluvia flotando sobre las manos abiertas. Así sentíamos el mundo, un tajo de pureza en la espesura, un abismo que se abría desafiante ante la cerrada desmesura de la realidad.
También yo era muy joven por entonces y me creía eterno. Tenía publicado un libro de poemas, tras el título de abogado podía defender a los compañeros presos (belleza y poesía dormían mansas en mis rodillas, pensaba), y aunque no lo dijera estaba orgulloso de un tiro en la pierna y de los golpes que me dieron en un acto donde habló la madre de Ernesto Guevara.
En ese escenario, que se pliega y despliega como un incendio sin fronteras, tal vez pueda entenderse la real conmoción que me produjo entrar en la vida de Silvia Inés Urdampilleta.



Lo que yo –entre balbuceos del destino y la poesía – y otros compañeros con mayor virtud –pero igual sacudidos por avances y retrocesos- intentábamos ser, ella ya lo era: abundante, rauda y absoluta. Me animo a decir que la muchacha de la inmensa sonrisa con cada uno de sus actos construía el alba de una nueva humanidad, aún sin saberlo, o sabiéndolo muy adentro, donde anida el pudor, donde la mirada del otro descubre y habla.
La vi siempre como una luz propia, muy de ella, secreta, y a la par era una luz de todos, que desvela, alienta y desafía.
Así sigue siendo para mí. Así la veo. Ella que iba y venía en los vientos del gran amor, ahogada en un desierto y extendiendo sus brazos, como una estatua de sal que sigue siendo de fuego, aún en la oscuridad y el silencio…
Y uno aquí, sobreviviendo del naufragio entre papeles de escrituras, húmedo de muy viejo ya el papel, amargos de derrotas las palabras que apenas pueden… Y ella que nada dice. Los desaparecidos son el vacío que todavía preludia las palabras, agota la posible densidad…
El viento de la historia apenas mueve las arenas. Toda quietud es mansa, más que cruel por obstinada. Hay una música de piano, quebrada y perpetua…
¿Y ella nada dice?
¿No pregunta por las rosas en las masetas de su balcón?
¿Qué fue de su sueño de construir de cuajo el mundo?
¿Qué se ha hecho con los grandes sueños?
¿En la agonía de la noche quieta y desolada, ya no se sueña…?

Era poco más que una niña con gracia cordobesa cuando supe inicialmente de ella. Con aires de heroína volaba más que caminaba, se decía. Con paciencia de mandarín escuchaba más que hablaba en las noches del desvelo cuando ocurría su formación política, se decía. Templaba su cuerpo con ardor estético y sin falsa piedad en las prácticas de ataque y sobrevivencia, se decía, en tono más bajo, como corresponde. Todo ello se decía y todo es cierto. La conocieron y la conocí. Doy testimonio, sin cuidados ni usuras.
Hay una destrucción que precede la creación, como un legítimo desorden para que nazca un orden amoroso y fraternal, donde lo humano sea. Por esas prédicas y otras ideas de la misma estirpe convertidas en actos, donde el cuerpo se duele y peligra, fue llevada presa. Era el comienzo de los años setenta y la continuidad de una de las tantas dictaduras del siglo en el país.
Un grupo de mujeres subversivas escaparon de la cárcel del Bueno Pastor, dijeron las radios y diarios. Ella fue la que más rió en la fuga, me contaron tiempo después sus compañeras de aventura. ¿Se debió a que en su corta vida ya había sufrido demasiado? ¿O acaso porque bajo el suplicio, en el medio de las preguntas con sangre, ella sólo fue el silencio, o sea fue el acontecimiento sin olvido de quien pudo ser vista –yo lo siento así- como la hija predilecta de los viejos Dioses de otros cielos con gloria…?
Vino de Córdoba a Buenos Aires con otro corte de pelo, otro color y un nuevo nombre. Rápidamente se convirtió en una leyenda.
Sus ojos verdosos sin sombra brillaban  contra un espejo la tarde ya en ocaso en que Mario Roberto Santucho sin mayor ceremonia nos presentó en el pequeño bar que aún sigue abierto con nuevos dueños y el mismo olor de viejos alcoholes. (Anoche, antes de escribir estuve allí, me sirvieron un café inevitable y no pude distinguir en el recuerdo la voz oscura de los vivos del murmullo de los muertos.)
La compañera está prófuga y en peligro, la buscan mucho, me dijo Santucho al descuido, parco pero amigable. Tendrás que ayudarla, insistió y se fue como un buen vecino del barrio, aunque demasiado serio me pareció, tal vez el sol de otoño ya era muy pobre…
Ella sí sonrió, generosa su boca. Toda la tarde se escurría como un río de llanuras sin fantasmas.
Cuando pregunté titubeando por su vida me dijo que estaba enamorada de Marx y yo le prometí, rápido y sin mayor cuidado, que una tarde pondría en su nombre jazmines en la tumba de Londres, y nos reímos sin saber que alguna vez lo haría, pero ella ya estaría muerta, de la peor manera. Nos fuimos del bar y llovía, como suele suceder en estos casos…
Cuidé de ella lo que pude, tal vez poco. Ella me cuidó mucho más. Cuando volvió a caer presa y aunque la torturaron hasta el hartazgo en Coordinación Federal, calló sin comprometer a nadie, ni siquiera a mí, por más que le encontraron un libro dedicado y otros poemas originales donde también la nombraba. Fui su abogado, la acusaban de todas las maldades del universo. Cuando la visitaba en la cárcel siempre de una manera u otro me hacía un regalo… Pájaros de papel y hasta lápices de colores, para que escribiera pasiones menos tristes, me decía. La revolución será con alegría, me decía. Para ella y otros compañeros no lo fue.
La muerte no es dichosa, la muerte no es amor…
Salió de la cárcel más que por mí, todos los presos políticos tuvieron su amnistía en el tiempo del presidente Héctor Cámpora.
Era de madrugada, éramos miles en la puerta del penal de Villa Devoto. La vi abrazada con otros compañeros, me sonrió, me hizo un gesto de victoria con la mano. Tenía prisa para seguir haciendo el mundo a su hermosa medida.
Se fue de Buenos Aires prontamente. Aumentó sus compromisos políticos. Cada tanto me llegaba alguna noticia más precisa. Su madre me contaba amorosamente de ella.
Tiempo después hubo otra dictadura. A la organización la golpearon cada vez más duro. Santucho cayó en combate. Su cuerpo sigue ausente. A ella la secuestraron, también su cuerpo sigue ausente. Yo acosado me fui al exilio. Busqué no morir del todo. Las glorias se perdieron por el camino. El dolor se volvió más áspero, hasta turbio. Poco pude en la intemperie hacer por ella, escribirle un poema, nombrarla, hacer marchas, actos públicos de Derechos Humanos y gritar todo el grito contra los asesinos por las calles holandesas, con el alma rota, entre soles fríos. Lejos muy lejos quedaron ella y los otros compañeros. Nadie es eterno, y el piano de la tarde perfecta está roto.
Una tarde de invierno viajé a Londres, puse los jazmines en la tumba de Marx. Escuché los murmullos y hasta acaricié ese viento de lluvia que movía suavemente las hojas.
Han pasado casi 40 años del primer encuentro y vuelvo a escribir sobre ella. Apago ahora la luz cruda de mi escritorio. Me cuesta caminar, son cosas de mi rodilla.
Mañana llegará la luz dulce de la mañana…



viernes, 2 de agosto de 2013

Reseña de Marxismo y crítica literaria, de Terry Eagleton

 Publicada este mes en la revista SUDESTADA

No se puede más que saludar y recomendar la reciente publicación de este libro, en su versión en español, que cuenta con un prólogo escrito por el autor el año pasado, en nuestro idioma. Esta edición está además traducida y cuenta con un prefacio de Fermín Rodríguez, un argentino que escribió, según mi parecer, uno de los mejores libros de crítica de los últimos años: Un desierto para la nación.


Inscripto en el legado de su maestro Raymond Williams, quien escribió esa otra obra fundamental (Marxismo y literatura), este ensayo de Terry Eagleton se publicó por primera vez en 1976, y tal como aclara su autor, apenas unos años después, “el clima cultural del que este libro extrajo su fuerza se había alterado drásticamente”.
En medio de la “inmediatez” y la “avidez de novedad” (como diría Martin Heidegger), que caracteriza nuestra “era tecnológica”, un libro como este nos ayuda a abrir una gieta, un paréntesis en nuestra cotidianeidad, teniendo en cuenta, además –como subraya Rodríguez en el prefacio– que “la relación del arte con la realidad socio-política no es directa, ni los efectos políticos ideológicos de una lectura crítica son inmediatos”. Quienes deseamos (y obramos en consecuencia) con la construcción de otro mundo (socialista o como se llame a la sociedad que pueda erigirse luego de la emancipación del capital y las distintas formas de opresión contemporánea), no podemos más que alegrarnos con puesta en circulación de un texto como este, ya que como el propio Eagleton comenta, si bien “el marxismo ha sufrido en nuestros días la derrota más importante de su turbulenta historia”, las ideas marxistas “han sobrevivido tenazmente a la práctica política”.
El mundo ha cambiado notablemente en las últimas cuatro décadas, es cierto, pero así y todo, parece no perder actualidad aquella legendaria frase escrita por Jean Paul Sartre en su Crítica de la razón dialéctica: “el marxismo, lejos de estar agotado… sigue siendo, pues, la filosofía de nuestro tiempo; es insuperable porque aún no han sido superadas las circunstancias que lo engendraron”. Su historia misma está atravesada por reflexión sobre militancia y escritura: los escritos de Marx y Engels, el clásico Literatura y revolución de León Trotsky, los textos de Mao (además poeta); Literatura y vida nacional, de Antonio Gramcsi; Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, de José Carlos Mariátegui… Walter Benjamin, Michel Foucault, Gilles Deleuze...
En fin, Marxismo y crítica literaria contribuye fecundamente al ejercicio del pensamiento crítico, tan necesario en nuestros días.
Mariano Pacheco



miércoles, 17 de julio de 2013

“El DOT es una suerte de Estado de Sitio para los jóvenes morochos de las barriadas”

El Argentino conversó con Esteban Rodríguez, abogado y miembro del CIAJ (Colectivo de investigación y acción jurídica), un organismo de Derechos Humanos de La Plata, sobre el Departamento de Ocupación Territorial (D.O.T), el nuevo cuerpo de seguridad de la provincia. Lo que sigue son sus opiniones sobre el tema.

Por Mariano Pacheco



La del DOT es una de las típicas medidas “tolerancia cero”, explica Esteban Rodríguez, y explicita que la “tolerancia cero” ha amplificado las tareas para la policía y, junto con ello, “sus facultades discrecionales”.

-Se dice que la policía está para prevenir el delito
“Claro, prevenir significa demorarse en aquellas conductas colectivas cotidianas que si bien no constituyen un delito estarían creando, supuestamente, las condiciones para que tenga lugar. Esas conductas están asociadas a determinados colectivos de pares referenciados como productores de riesgo. El problema son los estilos de vida, las pautas de consumo, las estrategias de sobrevivencia (como por ejemplo la venta ambulante o los cuidadores de coches) y pertenencia (juntarse en las esquinas, usar los espacios públicos para escuchar música, charlar, pintar grafittis, etc.) que desarrollan estos grupos de pares para resolver problemas materiales o identitarios. Estrategias que son redefinidas por los funcionarios como hechos vandálicos”.

-¿Qué rol puede jugar el DOT?
-Hasta ahora la ´tolerancia cero´ se empleaba en el centro de la ciudad y se actualizaba a través de las ´detenciones por averiguación de identidad´. A través de las detenciones sistemáticas, la policía le marcaba el territorio al pibe. Cuando un policía detiene a un joven en el centro lo que le está diciendo es que no lo quiere ver más por ahí, que regrese a su barrio. Ahora, a través del DOT se trata de llevar la ´Tolerancia Cero´ a los barrios más humildes. Con ello, se establecerá una suerte de estado de sitio para los jóvenes morochos de aquellas barriadas. Esto es una violación de los derechos humanos: confinando a los jóvenes en sus barrios, se les impide el acceso a la ciudad, se viola el derecho a la identidad, a la recreación, a la reunión, a circular libremente”.

-Política de diálogo cero…
-Si para la policía común pasear era merodear, juntarse en la esquina era visto como ´disturbios´, y el cuestionamiento como ´resistencia a la autoridad´, con el DOT eso directamente no pasará. Porque el DOT es una fuerza de choque, un grupo especial formado y entrenado por la Infantería. No es un grupo que estará abierto y dispuesto al diálogo sino a la acción directa. De hecho, etimológicamente, infantería viene de infante, que significa, ´el que no habla´. Cuando llega la infantería, cuando llegue el DOT, llegarán para intervenir a través de la fuerza, nunca a través de la palabra. Razón por la cual esta fuerza lejos de crear mejores condiciones para dialogar va a profundizar los malentendidos y las conflictividades sociales”.

“Usinas del miedo”
Para Esteban Rodríguez la militarización de los barrios pobres lo único que hace es estigmatizarlos, porque “tienden a certificar los prejuicios que ya cargan estos lugares que son vistos, como diría la antropóloga María Carman, como ´usinas del miedo´, productores de inseguridad, delitos”. De esa manera los pobres son revictimizados con las políticas de seguridad”. 
¿Hay otra seguridad?
-En la Argentina la seguridad sigue abordándose desde el paradigma policialista. Seguridad es igual a policía y esa policía está para custodiar el orden público y las espaldas del funcionariado de turno. Por el contrario, somos muchos los pensamos que la seguridad no empieza y termina en la policía. Sin lugar a dudas, la policía es una agencia importante. Pero cuando los conflictos sociales son multicausales se necesitan respuestas multiagenciales. De allí que los ministerios de seguridad tendrían que ensayar alianzas estratégicas con otras agencias del mismo Estado para hacer frente a conflictos que tienen causas muy diversas. Eso por un lado, porque por el otro, desde el paradigma de la ´seguridad democrática´ no se trata de proteger al Estado de la sociedad sino los derechos fundamentales de los ciudadanos.


viernes, 12 de julio de 2013

Conversaciones con Liliana Olivero, candidata del FIT

“Los representante deberían ganar lo mismo que un trabajador común y silvestres”

Por Mariano Pacheco-Diario El Argentino-Edición Córdoba


Liliana Olivero recibe a El Argentino en el primer piso de la Legislatura provincial, donde el Frente de Izquierda y los Trabajadores tiene su despacho. La parlamentaria encabeza la boleta de pre candidatos a Diputados Nacionales por el FIT en Córdoba.



“Luchadora de todo la vida”, según se autodefine, Liliana Olivero es  desde hace una década Legisladora provincial. Las cuatro veces que fue elegida como representante del pueblo cordobés juró por sus “convicciones”: “la memoria de los 30.000 compañeros desaparecidos y mi orgullo por ser mujer y socialista”, comenta. Dona su dieta “a fondos comunes y conflictos”, para que se “fortalezcan las luchas de los trabajadores”. Actualmente ocupa su banca, aclara, no por su partido (Izquierda Socialista), sino por Frente de Izquierda y los Trabajadores, que también integran el Partido de los Trabajadores por el Socialismo (PTS) y el Partido Obrero (PO), cuyos candidatos provinciales para las elecciones nacionales de agosto son Hernán Puddú y Eduardo Salas, respectivamente. Los tres plantean que los gobernantes deberían cobrar un sueldo equivalente al de un trabajador común y corriente. Por ejemplo, explica Olivero, al de una directora de escuela con diez años de antigüedad. “Sea o no elegida Diputada Nacional, el 10 de diciembre, renuncio a mi banca, porque ese es el acuerdo interno del FIT, que plantea una política de mandatos rotativos, como ya hicimos en Neuquén”. En su lugar asumirá Cintia Frencia, del PO. Como legisladora votó tanto contra de la “Ley de Trata” y la “Ley de Narcotráfico”, “porque son un engendro que solo persigue, en el primer caso a las trabajadoras sexuales, y en el segundo, a los consumidores”.           

“Ley de lemas encubiertas”
Así define Olivero a las PASO. Y aclara que, para el FIT –que presenta candidatos por 19 provincias– su primer objetivo para las primarias, como en 2011, “es superarlas”. Consideran a estas elecciones como “una trampa”, erigidas para “barrer a los partidos chicos” y “eliminar a la izquierda”.

Cosas concretas
Olivero cuenta que su propuesta consiste en tratar de llevar la experiencia que vienen haciendo en Córdoba desde el año 2001 al resto del país. Como para no hablar de generalidades comenta, a modo de ejemplo, algunas de las leyes que durante estos años impulsó en la Unicameral. Y aclara: “todas las leyes las trabajamos con sus protagonistas”. La “Ley anti-despidos” (“según la llaman popularmente”), que plantea “la prohibición de despedir y suspender trabajadores en los momentos de crisis, como el que vivió Argentina en el año 2009, cuando las empresas multinacionales radicadas en el país fue lo primero que hicieron”, fue elaborada junto con “agrupaciones sindicales del sector privado y público”. También la “Ley de agua”, que en su artículo N°1 declara al agua “derecho humano”, lo que habilita que no pueda ser privatizada, “porque no puede ser concebida como una mercancía”, la trabajaron con “las asambleas populares por el agua”. Y recuerda que en Córdoba el agua está concesionada al Grupo Roggio hasta el año 2027.  La “Ley de Call center”, remarca, la hicieron “junto con los trabajadores que se organizaban para marchar con máscaras, para no ser vistos por sus patrones”, porque sino después los despedían. “sería bueno contar con una ley así a nivel nacional, porque desde 2003 a esta parte se ha habilitado a las grandes empresas multinacionales a instalarse gratuitamente, sin pago de impuestos ni de ingresos brutos, e incluso a cambio de subsidios”, remata. Por último explica que la “Ley de Bosques” fue elaborada “con todo un espacio de profesionales, técnicos, docentes, asambleas, estudiantes, y los llamados despierta (Villa Dolores Despierta y otros lugares)”.

Propuestas
“Para no aburrir”, dice Olivero, sintetizo “nuestras propuestas”: vamos a proponer leyes que tengan que ver con la defensa del salario, para que no sea concebido como una ganancia; en defensa de las jubilaciones (el 82% móvil) y del medio ambiente; para terminar con las tercerizaciones, el trabajo en negro y los subsidios a las grandes empresas multinacionales como VolKswagen, Renault, Motorola, que nunca ponen en peligro su capital, pero sí la vida de las personas;  es decir, leyes que tengan que ver con las necesidades básicas y las necesidades de la familia trabajadora, de vivir en un ambiente sano, en una casa digna, con un trabajo y un salario justo. También proyectos que tengan que ver con la mujer, como el aborto, para que las mujeres podamos decidir sobre nuestro propio cuerpo; en la defensa de la igualdad de género y la diversidad sexual. Porque no sólo hemos defendido el matrimonio igualitario, sino que también queremos proponer que la inclusión de las minorías sexuales para que puedan acceder a cualquier empresa, estatal o privada, a trabar. Hoy, lamentablemente, creemos que hay que poner un cupo, porque falta conciencia en la ciudadanía, en las empresas y en el poder político. Por último, seguiremos insistiendo en que Monsanto no debe radicarse en Córdoba y debería ser erradicada de Argentina, que utiliza recursos naturales que escasean, y encima contaminan, además de que no generan trabajo genuino”.

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Candidatos
“Cavallo sintetiza a todos los candidatos. Trabajó para todos y todos trabajaron para él”.
“Para nosotros es un orgullo mostrar nuestros militantes, su honestidad y convicción, su estar siempre pegados a la gente y sus necesidades, y no tenemos que andar buscando candidatos extra partidarios famosos para que prestigien al Frente de Izquierda. Somos personas de tratamos de llevar apasionadamente nuestras posiciones a la gente, para que conciban que votarnos a nosotros no es un voto castigo para fulano o mengano, sino un voto útil”.

jueves, 11 de julio de 2013

SAN CLEMENTE SERÁ DECLARADA “LIBRE DE AGROQUÍMICOS”


Existen ciudades de Córdoba que han limitado las fumigaciones con la restricción de una determinada cantidad de metros del casco urbano (por ejemplo Alta Gracia, con 1.500).Otros municipios, como Anisacate, directamente se han declarado “territorios libres de agroquímicos”. Ambas experiencias han servido de base para San Clemente, localidad enclavada en las sierras que en los próximos días pondrá en vigencia una resolución que prohibirá el uso de agrotóxicos dentro del ejido comunal.



Subiendo por el Camino de las Sierras, a unos 80 kilómetros de la ciudad de Córdoba y a unos 40 de Alta Gracia, se encuentra San Clemente, una comuna en la que habitan de manera permanente alrededor de 270 personas. El sitio cuenta con un dispensario, una sede de los bomberos voluntarios, un pequeño destacamento policial y algunos pocos comercios del rubro alimenticio. Los primeros pasos para transformarse en comuna los dieron algunos vecinos, a principios de la década del 90, cuando llegó la energía eléctrica. Entre ellos se encontraba Ramón Antonio López, su jefe comunal desde 2003 y hasta la actualidad, que vive en la zona desde 1974. El motor laboral del lugar es el turismo: sea con la construcción o con el mantenimiento de la casas de veraneo o fines de semana. Ese “paraíso” de montaña se declarará en breve “libre de agroquímicos”.

Agroquímicos, no
En conversación con El Argentino, Ramón López comenta el proyecto que contempla la “prohibición absoluta de cualquier tipo de producto químico o biológico de uso agropecuario destinado a la fumigación o a la fertilización agrícola o forestal”. La excepción son los productos vinculados a la práctica de agricultura orgánica, agroecológica o biodinámica. También queda prohibida la limpieza de todo tipo de maquinarias y equipos utilizados para la aplicación de productos químicos o biológicos de uso agropecuario destinados a la fumigación o a la fertilización agrícola o forestal. El proyecto aclara que se considera producto químico o biológico de uso agropecuario a “todo producto químico inorgánico u orgánico o biológico, que se emplea para combatir o prevenir la acción de insectos, ácaros, malezas, hongos, bacterias y roedores, perjudiciales al hombre o a los animales y de todo agente de origen animal o vegetal, que ataque o perjudique a las plantas útiles y sus productos, por ejemplo acaricidas, alguicidas, bactericidas, fungicidas, herbicidas, insecticidas, molusquicidas, nematicidas y rodenticidas. Esta definición incluye también a los productos químicos utilizados como fertilizantes e inoculantes, exceptuando los productos de uso veterinario”.

Efecto contagio
A instancias de los vecinos e invitado por López, el concejal de Alta Gracia por la Unión Cívica Radical Roberto Brunengo asistió días atrás a una reunión, en la cual contó la experiencia de su ciudad y de Anisacate, que sirvió de base para el proyecto en San Clemente.
En diálogo con este diario, el edil sostuvo que la zona tiene las mejores condiciones para transformarse en un polo “eco-turístico” de la región. Brunengo, que conoce bien la región -ha pasado gran parte de su infancia por esas tierras- afirma que es probable que se produzca un “efecto contagio”, y otras comunas y municipios contiguos puedan seguir el mismo camino. “La idea es tomar acciones preventivas ante la inminente extensión de la frontera agrícola”, aseguró a este diario.
“Hecha la ley, hecha la trampa”, sostiene un dicho popular. Por eso, entre otras cosas, el proyecto contempla cobrar altas multas para quienes incumplan la resolución. San Clemente es un caso que, lejos de intentar “tapar el sol con las manos”, se propone tomar las medidas necesarias para que esas tierras sigan siendo un lugar digno de ser habitado.