viernes, 10 de octubre de 2014

Córdoba y las elecciones en Bolivia

Por primera vez en Córdoba, este domingo
2.800 bolivianos podrán votar a su presidente

Por Mariano Pacheco
Entrevista al Cónsul de Bolivia, reseña de “Diez años en el país de las mamitas” y relato de Tomás Astellarra


El cónsul de Bolivia en Córdoba, Oscar Sanguinés, recibió a este medio en el Consulado, situado en la capital provincial. Quienes y donde podrán votar este domingo para presidente y vice del país hermano. Evo Morales, según las encuestas, sería elegido para un tercer mandato. 


La comunidad boliviana en Córdoba supera en la actualidad las 30.000 personas. Cerca de 19.000 ya tramitaron su Documento Nacional de Identidad (DNI), mientras que otros 8.000 están con el trámite iniciado. Unos 5.000, los denominados “golondrinas”, van y vienen, de Córdoba a Bolivia, según las temporadas de trabajo. Los bolivianos, junto con los peruanos, conforman el contingente más números de migrantes que llegan a la provincia desde distintos países, sobre todo los limítrofes, que en los últimos diez años ha rondado la cifra récord de 22.000.
En diálogo con El Argentino, el cónsul de Bolivia en Córdoba, Oscar Sanguinés, nos cuenta del trabajo institucional que han realizado los distintos organismos para garantizar la votación transparente de este domingo 12 de octubre, un día emblemático para la población Latinoamericana.

--¿Cuál es el trabajo que realizaron previo a los comicios?
--Fundamentalmente hemos intentado cumplir con la Carta Magna del Estado Plurinacional de Bolivia, que desde 2009 permite que los ciudadanos bolivianos voten desde el exterior del país. En Argentina, en 2009 se votó sólo en Jujuy, Mendoza y Buenos Aires, los lugares en donde había consulados. Ahora Bolivia tiene diez consulados. En Córdoba se votará por primera vez este año. Para garantizarlo, fue fundamental desarrollar un trabajo interinstitucional, entre el Ministerio de relaciones exteriores de Bolivia y el Tribunal Supremo Electoral. Y el Consulado brindó solo apoyo logístico, para garantizar el proceso de empadronamiento. El 9 de junio de este año cerramos la segunda fase de empadronamiento. La primera había sido desde diciembre de 2013 hasta marzo de 2014. En total, han quedado 2.800 habilitadas para votar.

Oscar Sanguinés destaca el gran entusiasmo cívico que pudo ver entre sus hermanos bolivianos. Y remarca que existe en la comunidad una responsabilidad, un compromiso y una fuerte cultura democrática. “Tenemos una buena expectativa para el domingo” dice el cónsul, ya cerrando la charla. “Esperamos que los hermanos y hermanas asistan a participar al acto eleccionario. “Está en sus manos la elección de quien será su presidente y vicepresidente para los próximos años”.


 Los lugares de votación
Entre las 8 y las 17 horas, los ciudadanos bolivianos que posean pasaporte o documento de Bolivia vigente, podrán votar en alguna de las 13 mesas  preparadas para estar presentes en los tres recintos electorales que se montarán en la provincia.
Zona Sur de la Ciudad
CPC de Villa Libertador (Avenida Armada Argentina N°1650).
Allí habrá 4 mesas, donde podrán votar los ciudadanos bolivianos que viven en Villa El Libertador, Congreso, Comercial, Nuestro hogar III, Bosh y otros barrios de la zona sur de la ciudad de Córdoba.

Zona Centro de la Ciudad
IPEM N°86 (Humberto I° N°145)
Serán 8 las mesas dispuestas para la votación de los ciudadanos bolivianos que habitan la zona norte, noroeste y noreste de la capital provincial.

Localidad de Villa María
IPEM N°147 “Anselmo Ocampo” (Catamarca N°650)
Una sola mesa reunirá los votos de los hermanos bolivianos que viven en la ciudad del sureste provincial.


Evo Morales y las encuestas
Entre todos y en el mejor de los casos, los candidatos Samuel Doria Medina (Unidad Demócrata), Jorge Tuto Quiroga (Partido Demócrata Cristiano), Juan Del Granado (Movimiento Sin Miedo) y Fernando Vargas (Partido Verde), no llegan a reunir el 39% de intención de voto. La última encuesta difundida el pasado viernes, otorgó a Medina cinco puntos más de los que venía midiendo en encuestas anteriores. Por el contrario, la fórmula Evo Morales-Álvaro García Linera, tras casi una década al frente del gobierno, asciende al 59%. Los bolivianos elegirán diputados y senadores, además de presidente y vicepresidente. También “parlamentarios supranacionales”. Si bien no formarán parte de la Asamblea Plurinacional, los 18 parlamentarios supranacionales (nueve titulares y nueve suplentes), serán elegidos a través del voto directo para representar a Bolivia, por un período de cinco años, ante organismos parlamentarios supraestatales.


Evo Morales: mejor que decir es hacer

Por Tomás Astellarra


Evo Morales no cree en las encuestas. Dicen que mejor trabajo de campo estadístico que sus constantes viajes por los lugares más perdidos del país, entregando obras y planes productivos, no hay. Su eterna relación con las bases, la puede mantener gracias a un delirante ritmo de trabajo (como el de cualquier albañil de la construcción en Buenos Aires), ya que amanece a las 4 y se duerme a las 24, aprovechando apenas algunos minutitos de descanso en sus viajes en aviones privados y cuatro por cuatro. Dicen que cuando vuelve de sus largos periplos desenrolla en su escritorio papeles arrugados con pedidos. Algunas veces llama por teléfono al necesitado, otras a algún ministro pidiendo que se solucione el problema. En el Chapare conocí a un niño de la calle que esperaba la llegada del presidente porque si podía colarse en los actos, el Evo le tiraba un billete de cincuenta pesos. O a Don Darío Mendoza, viejo dirigente cocalero que me confesaba: “muchos de los jóvenes que hoy lideran las federaciones no se acuerdan de nosotros. Pero el Evo, cuando puede nos visita, no se olvida”. 


“Diez años en el país de las mamitas”
El nuevo libro de Tomás Astellarra


En “La Bolivia de Evo Morales. Diez años en el país de las mamitas”, el nuevo libro de Tomás Astelarra publicado esta semana por la editorial Sudestada, el autor radicado actualmente en Córdoba realiza un recorrido por este proceso de cambio profundo que vive Bolivia desde hace una década. Lejos de la mirada turística de los enviados especiales y más cerca del pulso humano del cronista de calle, Astellarra recorrió varias veces Bolivia para entrevistarse con ochenta referentes intelectuales, activistas, funcionarios y militantes de movimientos sociales, incluyendo al propio Evo Morales en un par de ocasiones. El resultado es este libro, una ventana abierta al debate sobre uno de los proyectos políticos más importantes de la región.





Entrevista con los organizadores del Festival “El Urondo”

“El Urondo se propone el encuentro 
y es sumamente horizontal”

Por Mariano Pacheco


En diálogo con El Argentino, los directores Jorge Villegas, Giungi y Toto López, cuentan la trama que los llevó a organizar esta primera edición de “El Urondo”, un Festival de Teatro, política y Sociedad que pretende conformar una nueva organización de artistas con mirada crítica.


Jorge Villegas (JV), Enrique Giungi (EG) y Toto López (TL), directores de los grupos “Zéppelin Teatro”, “Elencos Concertados” y “Los de La vuelta”, conversaron con este medio sobre “El Urondo”, Festival de Teatro, política y Sociedad que comienza esta semana.

--¿Cómo surgió, cual es la idea del festival?
Villegas: la identidad del festival se irá construyendo, con el tiempo y las actividades. La idea es visibilizar los colectivos y teatristas, los poetas y escritores que están, además de haciendo sus obras, trabajando con los movimientos sociales, con actividades anticarcelarias y otros temas. Es decir, con todos aquellos que tienen muy unida la producción artística específica y la construcción de ciudadanía. Por otra parte, no pretende ser un espacio de consagración. El Urondo se propone el encuentro y es sumamente horizontal.
Enrique Giungi: El Toto venía organizando el Festival Clandestino, y por su generosidad, se amplió a la actual propuesta, mucho más amplia, para poder reivindicar ideas que muchos tenemos hace años, y tal vez no teníamos donde expresarla.
Toto López: Creo que esa generosidad de la que habla Giungi, en realidad, tiene que ver con que hubo una propuesta superadora. Así como el Festival Clandestino se organizó en una época, para intentar visibilizar aquello que se pretendía invisibilizar desde el establishment cultural local, que definía por donde tenía que pasar la estética y el que no la acataba se quedaba afuera, creemos que después de once años hay cosas que han cambiado, somos más visibilizados. Eso, por supuesto, tiene que ver con la pelea de todo un pueblo. Y esta idea de visibilizar a compañeras y compañeros militantes, tiene que ver con organizar todo ese espacio que existe, pero que está como en la diáspora. El festival es un primer paso para conocernos, compartir una experiencia y lanzar esta organización –Urondo– en la que pretendemos que no estén solo teatristas, sino también músicos…
Jorge Villegas: Por eso el nombre. Poéticas varias. Esa es la idea. Porque ni bien empezamos a difundir la propuesta se acercó gente que no viene del teatro. Y no estamos desesperados porque se vea como algo perfecto. Se irá construyendo. Lo único claro fue que nos reunimos para organizarlo. Nosotros tres que somos artistas peronistas y reivindicamos el peronismo revolucionario. Pero este no pretende ser solo un espacio para peronistas. Por eso rápidamente se sumaron compañeras y compañeros que vienen de otras tradiciones de la izquierda.

Arte y política
Todavía no empezó, pero sus organizadores ya muestran un entusiasmo que los lleva afirmar que la idea es que el espacio no solo organice un festival anual, sino que participe de otras actividades que ya vienen funcionando y otras por organizar. Y desde allí proyectar una discusión sobre la política cultural a nivel municipal, provincial y nacional.
--¿Qué desafíos se les presentan?
EG: Creo que es una época para sostener y cuidar lo que tenemos. Me parece que, sobre todo ellos, que son de una generación más grande que la mía, saben lo que cuesta vivir como estamos viviendo ahora, y como estamos trabajando en democracia, y hay que apropiarse de las libertades que hemos conquistado. Ese es uno de los puntos que tiene el festival: apostar a construir la fuerza capaz de defenderlas. Y prepararnos para lo que puede venir.
JV: No somos un grupo de amigos que sale a hacer un festival con su gusto, sino que somos artistas que tenemos diferencias pero nos juntamos para ir armando esta propuesta. Y la identidad es clave. El hecho de llamarlo con el nombre de un poeta y guerrillero, muerto en combate, es toda una señal. Y El Urondo pretende generar una discusión con estos temas.
TL: Por mi parte, para terminar, dos frases. Una: que lo colectivo es infinitamente superior a lo individual. Y segundo, lo que decía Paco Urondo, que “todos los extremos son malos”. Y por eso tenemos que ir más allá de los extremos.
  

El Urondo: un Festival que pretende
organizar a los artistas con mirada política

Doce días, 14 grupos, 17 obras de teatro con entradas a 30 pesos. “La Chacarita” (Jacinto Ríos 1449. B° Pueyrredón) y “Casa Grote” (Padre Grote 1080. B° General Bustos) serán las salas independientes de la ciudad donde se desarrollará, del 2 al 12 de octubre, esta primera edición de “El Urondo”, Festival de Teatro, política y Sociedad, que también contará con actividades gratuitas, como charlas con periodistas, proyección de películas de la historia argentina reciente y mesas-debate con algunas de las principales preocupaciones políticas de la actualidad provincial. Zéppelin Teatro, Elencos Concertados, Los de La vuelta, 5M16, Des Armadero Teatro, Las Perez Correa, Teatro de ilusiones Animadas, La Vueltaalperro, Jorege Cuello, Teti Cavo, Miguel Oyarzún, Rimando Entreversos, BiNeural-MonoKultur y Colectivo de Poetas Pan Comido son los grupos locales que participan de este evento que, en palabras de los organizadores, apuesta a ser “un encuentro de artistas independientes y activistas sociales que utilizan los diferentes recursos artísticos y poéticos para manifestarse ideológica y políticamente”.


miércoles, 8 de octubre de 2014

Notas sobre Ernesto Guevara (Argentina, Siglo XXI)

 (“Reflexiones X”, capítulo del libro De Cutral Có a Puente Pueyrredón, una genealogía de los Movimientos de Trabajadores Desocupados, El Colectivo editorial, Buenos Aires, 2010).

Por Mariano Pacheco

La figura de Guevara ha funcionado como una suerte de aguja enhebradora de distintos  hilos generacionales. El Che articuló las experiencias de quienes comenzamos a militar en los 90 con quienes venían desde antes: de los 80, pero también de los 70, de los 60…



"Hoy su cara está en todas las remeras, es un muerto que no para de nacer".
Bersuit Vergarabat, Murguita del sur


"Si queremos expresar cómo queremos que sean los hombres de las futuras generaciones, debemos decir: ¡Que sean como el Che!"
Fidel Castro,  “Un modelo de revolucionario”



I
La movilización por los 20 años del golpe; los recitales de Daniel Viglietti y los actos por los 30 años de la caída del Comandante en Bolivia; los escraches de los HIJOS; las nuevas batallas que lentamente comenzaron a librarse en Argentina, y en otras latitudes, encontraron en  Guevara una cara a través de la cual poder dialogar. Marxistas en todas sus vertientes, peronistas revolucionarios, cristianos de la Teología de la Liberación y “piqueteros” a secas, sin experiencias de luchas previas, nos vimos interpelados, seguramente por distintas razones, por el ejemplo del Che.
En cuanto a “la izquierda por venir”, como la ha llamado Miguel Mazzeo, o “la Nueva Izquierda Autónoma”, como se la suele denominar, si hay algo aquí por destacar, es su carácter plural, su vocación múltiple y abierta. Porque como nos recuerdan los zapatistas, "muchos son los colores y los pensamientos”. Por tanto, “el mundo será alegre si todos los colores y todos los pensamientos tienen su lugar”.
La militancia autónoma, generacionalmente ubicada en el mundo pos-caída del Muro de Berlín, tuvo la capacidad de relacionar elementos antaño difíciles de conjugar. Puede combinar al Roby Santucho con John W. Cooke. La estrella federal y la de cinco puntas. Evita y el Che. Montoneros y el PRT. La resistencia peronista y Trotsky. José Carlos Mariátegui y Michel Foucault. Antonio Gramsci y Guilles Deleuze. Federico Nietzsche y Karl Marx. Los zapatistas y Lenin. El MST y Walter Benjamin…
Se permite leer a Leopoldo Lugones y a Roberto Arlt; a Rodolfo Walsh, Francisco Paco Urondo, Haroldo Conti, Juan Gelman, Leopoldo Marechal, pero también a Manuel Puig, Oliverio Girondo y Jorge Luis Borges. Raúl Scalabrini Ortiz y Yukio Mishima. Jauretche y Simone de Beauvoir. Hemingway y Osvaldo Soriano. La lista podría tornarse inabarcable de acuerdo a los gustos de cada quien. Interminable, si sumamos teatro, plástica y preferencias en cuanto a disciplinas sociales.
Una generación, decía, que se identifica con las historias breves del Nuevo Cine Argentino, pero que se deslumbra con el descubrimiento del Nuevo Cine Asiático. Lo propio y lo lejano. Lo pretérito y lo actual. Raúl Perrone y Kim-ki-duc. Leonardo Favio y Michelangelo Antonioni. Fernando Pino Solanas y Wong-Kar-Wai...
Por supuesto, escucha a Silvio Rodríguez, Víctor Jara y Violeta Parra, pero también se permite a Intoxicados. Viglietti y Babasónicos. Hermética y Larralde. Pugliese y Calamaro. Que transforma las canciones cantadas en recitales de La Renga en consignas políticas; y viceversa.
A propósito de la proliferación de la figura del Che por fuera de los ámbitos estrictamente políticos, queda claro que, en la última década, estuvo presente en recitales y canchas de fútbol cada vez con mayor frecuencia. Aunque también en la publicidad consumista que caracteriza nuestros días: remeras, buzos, parches, mochilas… ¡hasta calzoncillos del Che llegaron a fabricar! En ese sentido es que no estamos planteando gestar un nuevo ídolo. Más bien todo lo contrario. Aunque no está mal que algún adolescente se enfurezca con sus padres o profesores y se compre una remera del Che. O que los muchachos y las chicas rockers lo estampen en sus banderas para llevar a los recitales. O que alguno se deje la barba para seducir a una compañera de estudios. O que una chica se pegue un parche en la mochila para llamar la atención del “zurdito” simpático más cercano. Pero de ahí a transformarlo en un fetiche de la militancia, hay una distancia grande. Porque para la cultura rock, rebelde y contestaria en muchos casos, supone un rechazo, una impugnación del capitalismo por otros medios. Es decir, no los de la lucha política, la organización popular. Pero sí desde la reivindicación de la solidaridad, del trato entre pares. De la batalla contra el aislamiento y el individualismo promovida por la ideología sistémica. Y en esos casos, si promueve la rebeldía, ¡bienvenido el parche de Guevara!
Además, por qué negarlo, hay algo de todo eso también en el Che. Pensemos en sus borceguíes abiertos, con los cordones desatados, cuando era ministro. O en sus pantalones con un broche de colgar la ropa. Dos imágenes de quien se resiste a aceptar las normas. De un revolucionario en quien, también, persiste esa frescura de la insubordinación ante ciertas reglas, ciertas formalidades.

II
Veamos ahora las posibles aristas guevaristas a recuperar por parte de las organizaciones inscriptas en la nueva izquierda autónoma. Decimos aristas, porque hoy, evidentemente, sólo podemos rescatar para nosotros una parcialidad del comportamiento y las ideas del Che.
“La izquierda por venir concibe al campo popular como un bloque histórico... cuya fuerza y capacidad para la transformación social proviene de la autonomía”,[1] escribe Mazzeo. Y afirma: “la reivindicación de la autonomía, por su parte, obliga a pensar la construcción política en términos de articulación... concebida como estrategia. Se parte así de una certeza: ningún sector puede reivindicar hoy la capacidad de funcionar como centro o ‘foco’ (real o potencial) exclusivo”. Como vemos, no es precisamente la idea del foco irradiador de conciencia lo que más nos seduce de Guevara.
Sí, en cambio, su permanente atención por los problemas subjetivos y los valores. En este sentido, quisiera rescatar unas palabras que el teólogo brasileño Frei Betto escribió en octubre de 2007, unos cuantos años más adelante de la historia que estamos narrando.
 “Nos ha faltado destacar con mas énfasis los valores morales, las emulaciones subjetivas, los anhelos espirituales”, dice en su Carta abierta al Che. Quizás allí radique el legado que más nos interesa de Guevara. La preocupación por las emulaciones subjetivas, la pasión y los anhelos espirituales. Tal vez podamos retomar, entonces, la apuesta literaria de  Marechal y trasladarla a estas líneas de reflexión sobre la práctica política. Aspirando a reunir con nosotros “un equipo bélico entrenado en la costumbre poética del coraje” como nos insta Megafón.
Porque, tal como escribió Esteban Rodríguez alguna vez, hablando de este tema: “Sin estímulos semejantes que intensifiquen la experiencia, el socialismo será una cuestión de iniciados, quiero decir, una práctica que atañe a especialistas que rozan el fundamentalismo. Se necesitan entonces distintas motivaciones emocionales que sustenten el cotidiano que comienza a levantarse entre acantilados. No se llega al socialismo de un plumazo, con sesiones de materialismo dialéctico puro. No se trata de convencer, sino de predicar con el ejemplo. Ésta es la cuestión. Contagiar con el ejemplo”.[2]
Algo que Guevara nunca dejó de tener en cuenta: “Siempre quedan rezagados, y nuestra función no es la de liquidar a los rezagados, no es la de aplastarlos y obligarlos a que acaten a una vanguardia armada, sino la de educarlos, la de llevarlos adelante, la de hacer que nos sigan por nuestro ejemplo… el ejemplo de sus mejores compañeros, que lo están haciendo con entusiasmo, con fervor, con alegría día a día. El ejemplo, el buen ejemplo, como el mal ejemplo, es muy contagioso, y nosotros tenemos que contagiar con buenos ejemplos… demostrar de lo que somos capaces; demostrar de lo que es capaz una revolución cuando está en el poder, y cuando tiene fe”.[3]
De algo muy parecido hablamos en el capítulo anterior, cuando vimos  la cotidianidad puesta en el centro de la cuestión por la izquierda autónoma. Tal vez debamos agregar que al hablar de “contagiar con el ejemplo” no nos estamos refiriendo a bajar línea, a decir lo que hay que hacer. Sino más bien a construir dinámicas colectivas. Hacerlo y punto. Compartir experiencias y saberes. No hablamos de “adoctrinar”. Mucho menos de imponer. Porque el militante, tal cual se lo entiende desde la izquierda autónoma, no es el portador de ninguna verdad. No tiene que inyectarle ninguna conciencia a nadie. Si tiene alguna idea (siempre tenemos alguna) le sirve más como parámetro que como modelo. Ideas que suelen funcionar más como hipótesis que como certeza cerrada. En ese sentido, la construcción política es más una apuesta incierta que una certeza teórica a verificar en la realidad.
Claro que para ciertas izquierdas la apertura a un campo de incertidumbres puede resultarles por demás peligroso. Sea porque puede conducirlos rápidamente a la desesperanza y la angustia, sea porque los lleva a un relativismo que termina en la inacción. De ahí la necesidad, ya sea de tener una línea clara, que suele ser estática. O bien de justificar el quietismo en la espera de una realidad que sorprenda, que desbarate “los planes trazados de antemano”. Para la izquierda por venir, digamos, hay una línea, pero que es lo más parecido a un sendero que se bifurca. Por eso nos hacemos eco de las palabras de Zaratustra, cuando dice: “‘Éste es mi camino, ¿dónde está el vuestro?’, así respondía yo a quienes me preguntaban por ‘el camino’. ¡El camino, en efecto, no existe!”.[4]

III
Establezcamos, de una buena vez, una línea de diálogo con Guevara. Con algunas de sus preocupaciones, que son también las nuestras. Decíamos que una de las preguntas que se hizo el comandante fue la de los estímulos morales. Cómo contraponer un tipo diferente de subjetividad a la regla capitalista fundada en la materialidad y el interés. Tomemos algunos de sus textos. Qué debe ser un joven comunista, Sobre la construcción del partido y El socialismo y el hombre en Cuba. Tres textos clave del pensamiento guevariano.
Guevara es un marxista, se sabe. Pero también que su praxis excluye el dogmatismo. Huye de él como quien escapa de la peste. No anda, precisamente, con un manual soviético bajo el brazo. De ahí que tomemos sus palabras. Porque somos jóvenes, pero además, porque nos convocan a ser parte; a tomar partido. “Una juventud que no crea es una anomalía”, dice. “Actuar permanentemente preocupados de nuestros propios actos”. Hace hincapié en la capacidad de estar abierto, siempre, a las nuevas experiencias. Actuar, señala, con una “gran sensibilidad frente a la injusticia. Espíritu inconforme cada vez que surge algo que está mal, lo haya dicho quien lo haya dicho”. Queda claro, ¿no? No hay “intocables”. Mucho menos “incuestionables”. Por tanto, no usar sus palabras como cita de autoridad, es clave para pensar los problemas contemporáneos. Tomar sus palabras como “disparadores” (así suele decirse desde la Educación Popular).
Podemos encontrar en sus palabras a los jóvenes comunistas las mismas preocupaciones. “Se plantea a todo joven comunista ser esencialmente humano, ser tan humano que se acerque a lo mejor de lo humano, purificar lo mejor del hombre por medio del trabajo, del estudio, del ejercicio de la solidaridad continuada con el pueblo y con todos los pueblos del mundo, desarrollar al máximo la sensibilidad hasta sentirse angustiado cuando se asesina a un hombre en cualquier rincón del mundo y para sentirse entusiasmado cuando en algún rincón del mundo se alza una nueva bandera de libertad”. Construirnos a nosotros mismos como obras de arte, entendido desde esta perspectiva, no parece una idea tan alejada.
Crear las herramientas necesarias de acuerdo a las circunstancias. He ahí el quid de la cuestión. Porque, como señala el Che cuando se refiere a la construcción de un partido nuevo: “… ninguna construcción será igual; todas tendrán características peculiares…”. Algo similar a lo que dice en El socialismo y el hombre en Cuba: “La revolución se hace a través del hombre, pero el hombre tiene que forjar día a día ese espíritu revolucionario… Nos forjaremos en la acción cotidiana, creando un hombre nuevo…”.
Claro que Guevara habla y actúa en otro contexto. De todas maneras podemos tomar su llamado a los jóvenes por el papel significativo que juegan en la sociedad. Y hacernos eco, desde las nuevas generaciones que apostamos por un cambio social. Ya aclaramos, en otro capítulo, que la nueva generación no puede ser definida por su fecha de nacimiento, sino por una vocación colectiva de enfrentar determinadas problemáticas).

IV
Pasemos entonces a ver ahora la noción del hombre nuevo. A “problematizarla” un poco. Porque otra vez, la cuestión sacrificial estará de por medio. Por algo se asocia tanto la figura de Guevara a la de Jesús de Nazaret. “Ustedes, compañeros –dice a los jóvenes– deben ser la vanguardia. Los primeros en los sacrificios que la revolución demande, cualquiera sea la índole de esos sacrificios”.[5] En el mismo sentido, el Che reflexiona sobre un chiste que ha escuchado en la Isla.[6] Trabajar horas extras, los domingos trabajo voluntario, sacrificarse por su formación, por predicar con el ejemplo y, por último, estar dispuesto a dar, en cualquier momento, su vida por la revolución. Todo eso para ingresar al partido. Claro, el tipo al que le proponen eso responde que si ésa va a ser su vida en la revolución, encantado, dice, ¡entrega su vida! “¿Para qué la quiero?”.
Es raro, porque el Che toma ese comentario que escuchó. No se enoja, no mira para otro lado. No es un incondicional que sólo escucha lo que le conviene, lo que lo deja tranquilo. No. Tal vez también él se ríe. Sin embargo, saca sus conclusiones. Que son políticas, pero también morales. Había mucha moralina en la izquierda revolucionaria de entonces. Tal vez esa moralina persista aún hoy en muchas construcciones que apuestan por un cambio.
“Hay un contenido contrarevolucionario”, remarca Guevara. Porque el chiste no tiene en cuenta que el “revolucionario cabal” está dispuesto al sacrificio. Una nueva modalidad de sacrificio, insiste. Fresca, renovada, no impuesta. Pero…, no sé… Tal vez sea una cuestión generacional. De todas formas, ya en los 70 hubo tipos que insistieron en salirse de esas visiones. Un poco como veíamos en las Reflexiones IV. Deleuze y Guattari rescatando a Nietzsche. El propio Cortázar desconfiando de los “revolucionarias de caras largas”. Habría que hurgar un poco más en la figura de Camilo Cienfuegos. Aun en el propio Guevara están estas tensiones. Él trabaja de sol a sol, toda la semana y ríe, como vimos en sus fotografías. ¿Pero el resto? ¿También lleva una sonrisa en el rostro? ¿Cuánto tiempo pueden sostenerse esas posiciones sacrificiales? Insisto: la idea de prácticas pre-figurativas conspira contra toda esa perorata de padecer hoy para recolectar los frutos mañana. Tal vez debamos promocionar todo el tiempo las pasiones alegres, como forma de conjurar las pasiones tristes.
Veamos ahora unos pasajes de un relato de Omar Cabezas, que van en la misma línea de lo que venimos diciendo, y que muestran un poco cómo esa concepción sacrificial marcó la perspectiva de la militancia latinoamericana.
Tello, uno de los jefes del Frente Sandinista de Liberación Nacional, se enfrenta a la tropa de insurgentes amotinada. Dicen que no pueden cargar una cantidad de alimentos. Están en alguna montaña perdida de Nicaragua. Tienen hambre, frío, cansancio. No desgano, porque están firmes en la lucha los muchachos. Sin embargo, él se enfurece, los insulta: “Son unas mujercitas… son unos maricas…”, les dice. Luego trata de persuadirlos, adoctrinarlos, y les da un discurso. Así lo narra el autor, uno de los comandantes del FSLN: “Compañeros”, dice, “ustedes han oído hablar del hombre nuevo… ¿Y ustedes saben dónde está el hombre nuevo…? El hombre nuevo está en el futuro, pues es el hombre que queremos formar con la nueva sociedad, cuando triunfe la revolución… ´no hermanos´, dice: ¿Saben donde está? Está allá en el borde, en la punta del cerro que estamos subiendo… está allá, agárrenlo, encuéntrelo, búsquenlo, consíganlo. El hombre nuevo está más allá de donde está el hombre normal… más allá del cansancio de las piernas… del cansancio de los pulmones… más allá de la lluvia… de los zancudos… de la soledad. El hombre nuevo está ahí, en el plus-esfuerzo. Está ahí en donde el hombre normal empieza a dar más que el hombre normal. Donde el hombre empieza a dar más que el común de los hombres. Cuando el hombre comienza a olvidarse de su cansancio, a olvidarse de él, cuando se empieza a negar a él mismo… Ahí está el hombre nuevo. Entonces, si están cansados, si están rendidos, olvídense de eso, suban el cerro y cuando lleguen allí ustedes van a tener un pedacito del hombre nuevo. El hombre nuevo lo vamos a comenzar a forjar aquí. Aquí se empieza a formar el hombre nuevo, porque el Frente tiene que ser una organización de hombres nuevos que cuando triunfen puedan generar una sociedad de hombres nuevos… Así que si no son teorías y en realidad quieren ser hombres nuevos, alcáncelo…”.[7]
Estamos de acuerdo, continúa Cabezas. Y cuenta que luego de eso, todos quisieron ser como el Che. Que se dieron cuenta de que el hombre nuevo se construye a costa de sacrificios y penalidades y que, mientras el hombre no se muera o caiga desmayado, siempre puede dar más. Ergo: cargaron las bolsas y subieron el cerro.
Está bien. Puede que a veces haya que revitalizar el ánimo de la tropa. Después de perder una batalla. En tiempos grises, cuando no pasa nada. No lo niego, y por eso la mística será un rasgo distintivo de la nueva izquierda latinoamericana. Pero de ahí a tomar al plus-esfuerzo como normativa moral…
Quedémonos, de todas formas, con esta idea de que el hombre nuevo no está en el futuro. Forjarlo en la actualidad, de algo muy parecido se hablará en las barriadas, cuando los MTD se planteen ir gestando prácticas prefigurativas. “Crear mujeres y hombres nuevos”, insistirá la Nueva Izquierda Y la cuestión de géneros no es un detalle semántico. Hay toda una “política menor” que en el nuevo milenio cobrará cada vez más fuerza dentro de los movimientos populares. Políticas que durante los 60 y los 70 no se tenían muy en cuenta. Aunque en esa época comienzan a tomar mayor impulso. En ese sentido, me parece, la incorporación del “femenino” es todo un avance en la perspectiva emancipatoria de la humanidad. Aunque a veces, así y todo, no alcance.
Pero continuemos con esto del hombre nuevo. Creo no equivocarme al sostener que  la Izquierda Autónoma ya no concibe que la producción de ideas y prácticas de nuevo tipo deban darse al interior de la vanguardia, sino más bien en las propias instancias que los hombres y mujeres que bregan por otra vida van construyendo. Así sean movimientos sociales, antaño subestimados por no ser capaces de generar una conciencia que exceda los límites de lo sindical, según señaló el Pelado Lenin.[8] En ese sentido, podríamos decir, la nueva izquierda ve lo nuevo forjándose en medio de la vida cotidiana, con su multiplicidad de contradicciones, dificultades y problemas que ello implica. En medio de la mierda, como decíamos capítulos atrás. En nuevas herramientas, que desde el vamos cuestionarán esa división tan tajante entre lo sindical y lo político; lo espontáneo y lo organizado; lo azaroso y lo planificado. Y que se plantearán, como cuestión insoslayable de un proyecto revolucionario, politizar la cotidianidad. Allí, en la realidad que nos toca. En una sociedad regida por el auge de la sociedad del espectáculo que todo lo cosifica. Conviviendo con Marcelo Tinelli y Gran Hermano. Con la invasión de mensajes de SMS y la proliferación de propaganda por Internet; allí, abrir una grieta. Plantear algo nuevo. Otra cosa. Y que el futuro diga.





[1] Mazzeo,  Miguel, El sueño de una cosa (introducción al Poder Popular), Editorial El Colectivo, Buenos Aires, 2008.
[2] Texto que circuló por correo electrónico, s/d.
[3] Guevara, Ernesto, “Sobre la construcción del partido”, en  Obras completas,  Macla, Buenos Aires, 1997, p.122.
[4] Nietzsche, Así habló Zaratustra, Alianza Editorial, Madrid, 2007, p. 272.

[5] Guevara, “Qué debe ser un joven comunista”, op. cit., p. 100.
[6] Guevara, “Sobre la construcción del partido”, op. cit., p. 118.
[7] Cabezas, Omar, La montaña es algo más que esa inmensa estepa verde, Editorial Nueva América, Buenos Aires, 1987, pp.120-121.
[8] “Hemos dicho que los obreros no podían tener conciencia socialdemócrata. ésta sólo podía ser introducida desde afuera”, en: Lenin, Vladimir Ilich, ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento,  Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2004,  p. 127.

jueves, 2 de octubre de 2014

“Comercio y Justicia” celebra 75 años en la calle y 12 de autogestión

Entrevista a los trabajadores y nota de opinión

Por Mariano Pacheco, El Argentino, edición Córdoba

En diálogo con El Argentino, Cecilia Pozzobon, del diario “Comercio y Justicia” (el segundo diario más antiguo de Córdoba), cuenta cómo viven sus trabajadores este 75 aniversario. El balance tras 12 años de autogestión, y los desafíos por venir en un mundo que no deja de transformarse.
  

Cecilia Pozzobon trabaja actualmente en la sección de Economía del diario “Comercio y Justicia” e integra el Consejo Administrativo de la “Cooperativa de Trabajo Ltda.”, que funciona como tal desde abril de 2002. Aunque el diario cumplió ayer 75 años, ese momento fue bisagra: sus dueños abandonaran las instalaciones tras la crisis de 2001, dejando a 60 trabajadores sin empleo. En la actualidad, más de setenta socios integran la cooperativa, que además imprime publicaciones de toda la provincia.
En diálogo con este medio, Pozzobon comentó que “la solidaridad y el espíritu de grupo” es lo que más recuerdan y valoran quienes atravesaron por el proceso de recuperación del emprendimiento periodístico. “Cuando la empresa quebró, en medio de la crisis de 2001, en momentos en que la Gazeta Mercantil de Brasil abandonó el mercado argentino, afloraron entre los compañeros las expresiones de solidaridad y compromiso que nos llevaron a concretar lo que en un principio parecía una utopía: hacernos cargo de conducir los destinos del diario”, puntualiza la periodista. Y agrega: “Lo que más valoramos son los principios básicos del cooperativismo, que se hicieron palpables en medio de la necesidad de no perder la fuente de trabajo. Esos principios son los que tratamos de recordar día a día, cada vez que nos miramos unos a otros”.

- ¿Cuál es para ustedes el rol del diario en la actualidad?
- Después de 75 años de trayectoria en los medios y 12 de cooperativa, el diario se encuentra en una etapa en la que busca acceder a nuevas plataformas para mantener informada a la comunidad de lectores. La web, las redes sociales, el proyecto de web TV (del que estamos ultimando detalles) son las nuevas vías que queremos transitar para seguir brindándole a esa comunidad información confiable y útil para la toma de decisiones. Asimismo, estamos en un proceso de aprendizaje (siempre continuo) y de capacitación, para poder enfrentar el permanente desafío de la autogestión en un contexto cambiante.

- ¿Qué desafíos tienen por delante?
- Con relación a nuestra comunidad de lectores, lo que mencionamos anteriormente: estar actualizados con las plataformas que surgen. Al mismo tiempo, estamos trabajando junto a la Red Grafica para la instalación de una nueva rotativa, que será propiedad de Comercio y Justicia y nos  permitirá ampliar, diversificar e imprimir un número mayor de publicaciones, dando respuesta así a un público exigente en materia de impresiones.

PANORAMA
Un modo creativo de afrontar la crisis


Después de “El Diario del Centro del País”, de Villa María, recuperado y autogestionado por sus trabajadores desde diciembre de 2001, el de “Comercio y Justicia” es el segundo emprendimiento periodístico de Córdoba que tomó el mismo rumbo.
Según datos oficiales del Ministerio de Trabajo de la Nación y el Programa Facultad Abierta de la Universidad de Buenos Aires (UBA), del total actual de empresas recuperadas en todo el país (se estiman que 25.000 trabajadores se emplean hoy en día en unas 350 empresas recuperadas), un 40% fue ocupado por sus trabajadores durante los años 2000-2001, en un contexto en el que, alrededor de 1.000 empresas se declararon en quiebra en todo el territorio nacional. Se estipula que durante el último cuarto de siglo el 90% de las quiebras empresariales fueron fraudulentas. Contra pronósticos agoreros, la mayoría de las empresas abandonadas por los empresarios y recuperadas por sus trabajadores se mantuvo en pie, conservando la fuente laboral de quienes participaron del proceso e incluso, en algunos casos, incrementando su personal. El 60% de las experiencias logró incorporar nuevas maquinarias con fondos propios, mientras que el 10% lo hizo con recursos estatales.
En los últimos tres años se recuperaron en el país una imprenta y cuatro parrillas y restaurantes en la Ciudad de Buenos Aires; una fábrica de cuadernos y otra de autopartes en la localidad bonaerense de San Martín; una fábrica productora de repuestos para la industria automotriz en Rosario, entre otras experiencias relevadas que, incluso, llegaron a inspirar a trabajadores de otras latitudes, como “Officine Zero”, en Roma, y VIO.ME, una empresa de materiales para la construcción en Grecia, donde sus trabajadores sostuvieron: “Para recuperar la fábrica nos guía el ejemplo de Argentina”.


jueves, 25 de septiembre de 2014

Movimientos populares y Chávez: lealtad y autonomía

 La fidelidad del pueblo venezolano hacia su máximo dirigente y orientador es incuestionable. Pero a la vez, se desarrollan “tensiones creativas” que atraviesan esa relación. 

Por Carina López Monja y Pablo Solana

El vínculo de Chávez con los sectores populares de Venezuela refleja el aspecto nodal de toda identificación líder-masas: la lealtad inquebrantable de un pueblo hacia su máximo dirigente y orientador. Pero a la vez, algunas organizaciones populares también han sabido desarrollar política propia y sostenerla aun cuando implicara mostrar desacuerdo con algunas decisiones presidenciales, impulsar iniciativas que no cayeran bien al Comandante o llevar adelante una agenda constante de denuncia de los aspectos burocráticos del aparato estatal. “La crítica del pueblo, la autocrítica, le hace bien al proceso”, alienta en público Chávez. Es que, aunque parezca contradictorio, esta capacidad crítica refuerza aún más el vínculo de las organizaciones de base con su líder, que impulsa ese protagonismo como decisión consciente y necesidad estratégica para la construcción de un socialismo en manos del pueblo. Sucede, de esta forma, un diálogo permanente; habitualmente
fluido, en ocasiones contradictorio, siempre fraterno, como clave de un proceso popular vivo, dinámico, que no está exento de conflictos y debates internos.


“Unos muchachos que se dejan llevar por dirigentes anárquicos”
Corrían los días previos al 12 de octubre de 2004. Chávez aprovechó la efeméride para comparar a Cristóbal Colón con George Bush y arremeter contra el imperialismo y la colonización. Rebautizó, además, el “Día de la Raza” como “Día de la Resistencia Indígena”. Todo era alegría y motivación en las organizaciones populares, al punto que el Movimiento 13 de abril, los militantes del Proyecto Nuestra América y diversos colectivos comunicacionales y culturales convocaron a una “Fiesta de la Resistencia” en torno a la imponente estatua de Colón en Caracas. Y en medio de expresiones artísticas y movilizaciones, la derribaron. “Juicio por genocidio a Colón, la resistencia continúa”, enarbolaron como bandera, siguiendo la línea discursiva del presidente Chávez. Pero el Comandante retó y descalificó públicamente a los manifestantes y hubo detenidos. La embajada de España había elevado una queja formal y asociaba, con acierto, la acción popular a las palabras del presidente. Entonces Chávez tomó distancia. Por todos los canales de televisión, repitió: “Yo he criticado a Colón, pero eso no justifica que nadie vaya a tirar una estatua. En Venezuela están tumbando estatuas, dicen. He dado instrucciones y le reclamé duro al alcalde porque no haya actuado la policía”. Y agregó: “Es un hecho horrible, se trata de grupos anárquicos, muchachos que se dejan llevar por dirigentes anárquicos que hacen cosas que les convienen a nuestros adversarios”.
El reto tuvo su respuesta: “Compañero Hugo: no seríamos tan hipócritas para agradecerte tus palabras, nos parecen de un tono tristemente injustas. Sin querer restarle importancia a amenazas imperialistas que recaen sobre nuestro país, con esta acción quisimos dejar bien en claro que uno de los riesgos más grandes que corremos es que nuestra revolución se  institucionalice y nos la robe la burocracia a punta de discursos mientras que, por debajo, las multinacionales se siguen llevando nuestro petróleo, nuestro carbón, nuestra cultura y nos dejan su basura y una tierra llena de estatuas malditas. Seguimos estando contigo y con otros compañeros que desde el gobierno trabajan por esta revolución. Seguimos defendiéndote y defendiéndonos incluso con nuestras vidas, si es necesario”. Con el tiempo, esos agrupamientos políticos y de base reformularon su participación en otras organizaciones similares y siguen militando por la profundización de la Revolución Bolivariana. A su vez, Chávez continuó su prédica y su acción contra los símbolos del colonialismo. En 2009, fue más allá al establecer un nuevo paralelismo con la figura del conquistador: “Colocar una estatua de Colón en Caracas sería tan injustificado como colocar una de Adolfo Hitler. Después de la llegada de Colón se asesinó al 96% de los indígenas de este continente”, argumentó. Pero esta vez no dejó librada la acción al espontaneísmo popular: el propio gobierno ordenó retirar otra estatua en el oeste de Caracas.

“Tamaña injusticia no se condice con los postulados del gobierno”
Algo más picante se puso el entrevero entre las organizaciones populares más radicales y Chávez cuando, en abril de 2011, el gobierno venezolano extraditó a Colombia a un periodista vinculado a las FARC, buscado por INTERPOL para ser juzgado por terrorismo. Joaquín Pérez Becerra era director de la Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL), había sido alcalde por la Unión Patriótica en los `80, organización sobre la cual se desató una matanza de más de 3 mil militantes por parte del Estado terrorista de Colombia, por lo que debió emigrar a Suecia. El gobierno venezolano lo deportó al arribar al aeropuerto de Caracas desde Suecia, donde residía y se había nacionalizado. Durante los primeros días todos los medios públicos, salvo algunas excepciones, silenciaron el tema por orden del ministro de Comunicación Andrés Izarra. Sucede que la militancia que nutre las más dinámicas organizaciones populares suele establecer una fuerte identificación con otras organizaciones revolucionarias del continente y hacen de la solidaridad internacionalista un principio a defender. Buena parte de esa militancia de izquierda repudió “el secuestro y posterior expulsión” de Pérez Becerra, que consideraron, a través de un comunicado, como “tamaña injusticia, (que) no se compadece con los postulados de un gobierno que se dice democrático, antiimperialista, revolucionario y socialista”. En esa oportunidad se movilizaron el Partido Comunista de Venezuela (PCV), la Coordinadora Simón Bolívar, el Colectivo barrial Alexis Vive, el Frente Alfredo Maneiro, la Asociación Nacional de Medios Comunitarios, Libres y Alternativos (ANMCLA), entre otros colectivos y militantes de la revolución. Días después, Chávez habló. “El único responsable de la deportación de Joaquín Pérez es Chávez y yo asumo mi responsabilidad. No me piquen la lengua”, expresó, introduciendo una teoría conspirativa que apuntaba a la intencionalidad de organismos internacionales de inteligencia para generarle un problema a Venezuela. “Tendría que decir quién lo invitó para acá, lo estaban cazando, sabían hasta lo que comió en el avión. No venga a decir que soy contrarrevolucionario”, afirmó. El mal momento fue quedando atrás. Otras iniciativas políticas más claramente afines al ideario combativo y la solidaridad internacionalista, sin embargo, fueron realineando voluntades detrás de la defensa incondicional del proceso revolucionario en curso.

Contra “el reformismo, encarnado en una nueva casta política burocrática”
El Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora (FNCEZ) surgió al calor de la Revolución Bolivariana, congregando a organizaciones campesinas previas al proceso y nuevas cooperativas agrarias en torno a la recuperación de tierras acompañada por el gobierno. Se fueron constituyendo como sujeto activo del apoyo a Chávez, adquiriendo a la vez un perfil social y político que los motivó a tomar partido ante la situación más general del país y a buscar incidir en las construcciones y disputas que se iban desarrollando para estructurar la revolución. Ya hacia fines de 2005, esta organización dio a conocer su “Agenda Zamorana”, en la que identificaron “dos grandes amenazas que se ciernen sobre la Patria, sobre el pueblo venezolano y su revolución bolivariana: el Imperialismo norteamericano, empeñado en truncar la refundación de la Nación, y el reformismo, encarnado en una nueva casta política burocrática y corrupta”. La primera amenaza descripta coincidía con uno de los tópicos recurrentes del discurso oficial: el señalamiento al imperialismo. El segundo, en cambio, apuntaba a un problema interno de la revolución, del que pocos se animaban a hablar públicamente: la burocracia de los estamentos políticos intermedios y la corrupción de ciertos funcionarios que, “en nombre de Chávez o Bolívar, pueden terminar destruyendo la esperanza popular nacida de este hermoso proceso liberador, si el pueblo bolivariano no asume que sólo él puede salvar la revolución”. Con el tiempo, movimientos como el FNCEZ integraron el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y, más recientemente, el Gran Polo Patriótico. Últimamente, ya conformados como Corriente Bolívar y Zamora, el movimiento respondió al llamado de Chávez a la “participación protagónica del pueblo” para nutrir el programa de gobierno del período 2013-2019. Elaboraron sus propuestas “realizando cientos de asambleas en asentamientos campesinos, Comunas y Ciudades Comunales Socialistas en construcción a lo largo y ancho de nuestro país” y se movilizaron para hacérselas llegar al presidente. No es casualidad que el primer punto de la agenda que ofrecen proponga “la superación del modelo político liberal burgués para dar paso ahora sí al nuevo Estado Comunal Socialista”. Como segundo punto, insisten con su planteo original de la Agenda Zamorana: “derrotar el reformismo, el oportunismo, el burocratismo y la corrupción” de las instituciones, que definen como “un garrote a lo interno del proceso”. Otra forma de dar la misma batalla adoptaron quienes, de cara a las elecciones de este año, conformaron el Movimiento de Organizaciones y Colectivos Revolucionarios REDES, integrado por militantes que desarrollan trabajo de base en los ámbitos sindicales, culturales, estudiantiles, rurales y de medios comunitarios. Redes se presentará a elecciones por fuera del PSUV, el partido oficial. “Hay inconformidad con el PSUV, el propio presidente lo ha admitido, y Redes viene a restaurar esa otra forma de hacer política, con una racionalidad más de pueblo que de institución”, declaró a Marcha Euclides Mendoza, uno de los referentes del nuevo espacio. “Somos un partido de segundo grado, nuestros militantes tienen su militancia real y concreta en su movimiento popular y en tanto esa militancia hacen vida en Redes, pero sin perder su autonomía”, agregó.

“Tensiones creativas”: luchas, contradicciones y debates, insumos que fortalecen el protagonismo popular y la revolución
Si en Venezuela el pueblo, a través de las iniciativas de sus organizaciones, se muestra vivaz, díscolo, protagonista, en Bolivia esa autonomía adquirió, además, algunos picos de conflictividad donde las protestas populares llegaron a chocar con decisiones de gobierno. El vicepresidente Álvaro García Linera conceptualizó esa situación como “tensiones creativas” que se dan en el marco de la consolidación del Estado plurinacional, en función de un mismo “horizonte de época” que comparten el gobierno y las organizaciones populares, aun cuando entran en conflicto. “Las tensiones, las diferencias internas, las luchas, siguen existiendo e incluso a momentos se intensifican”, reconoce García Linera, naturalizando una dinámica de contradicción interna que, en vez de buscar aplacarla, propone asumirla como natural de un proceso revolucionario que requiere, inexorablemente, la consolidación de poder y protagonismo por parte del pueblo. “Con Bolívar decimos: ¡Todo el poder para el Pueblo!”. Así encabeza su aporte al plan de gobierno 2013-2019 la Corriente Bolívar y Zamora. Y en esa afirmación puede verse el más claro punto de referencia para evaluar qué expresan las disidencias de los movimientos populares cuando se afirman en su autonomía ante las limitaciones o decisiones que consideren erróneas por parte del gobierno. Aún de un gobierno que defienden “con sus propias vidas”. Chávez se muestra receptivo: en 2007, después de la derrota en el referéndum que proponía una reforma constitucional y haciéndose eco del disgusto de sectores del propio pueblo que lo apoya, generó una ideafuerza que implicara un cambio de las políticas cuestionadas, que llamó “las 3 R”: “Revisión, Rectificación y Reimpulso de la Revolución Bolivariana”. Y ahora, de cara al nuevo período que se avecina, convoca a las organizaciones populares a ser aún más protagonistas: “Sólo con la participación protagónica del pueblo, con su más amplia discusión en las bases populares, podremos perfeccionarnos, desatando toda su potencia creadora y liberadora”

Posdata tras la muerte de Chávez
Un año después de la muerte de Chávez, los movimientos populares venezolanos aún extrañan la conducción de quien los parió a la lucha. Pasado el primer momento de impacto, lejos de paralizarse, van encontrando las dinámicas propias que les permiten convertirse en sus propios conductores en esta nueva etapa del proceso. Cómo superar la falta de Chávez en clave chavista.
El vínculo de Chávez con los sectores populares de Venezuela reflejó el aspecto nodal de toda identificación líder-masas: la lealtad inquebrantable de un pueblo hacia su máximo dirigente y orientador. Esa lógica observación permanente del líder se puso a prueba con su muerte, no sorpresiva pero sí impactante. Desde entonces, los movimientos populares debieron apelar a algo que ya conocen, y que el propio Chávez alentó en vida: su capacidad autónoma aún dentro de los grandes lineamientos del proceso de cambios, que continúa con la presidencia de Maduro. Es que, aún con Chávez vivito y coleando, algunas organizaciones populares habían aprendido a desarrollar política propia y sostenerla aunque implicara mostrar desacuerdo con algunas decisiones presidenciales, impulsar iniciativas que no cayeran bien al Comandante o llevar adelante una agenda constante de denuncia de los aspectos burocráticos del aparato estatal. “La crítica del pueblo, la autocrítica, le hace bien al proceso”, alentaba en público Chávez. Es que, aunque parezca contradictorio, esta capacidad crítica había reforzado el vínculo de las organizaciones de base con su líder, que alentaba ese protagonismo como decisión consciente y necesidad estratégica para la construcción de un socialismo en manos del pueblo. Sucedía, de esta forma, un diálogo permanente; habitualmente fluido, en ocasiones contradictorio, siempre fraterno, como clave de un proceso popular vivo, dinámico, que nunca estuvo exento de conflictos y debates internos.



jueves, 18 de septiembre de 2014

Entrevista con la candidata a delegada Verónica O`Kelly

 “La mala calidad del agua en Córdoba 
es porque la empresa no invierte nada”

Por Mariano Pacheco El Argentino, edición Córdoba

Trabajadores de la concesionaria Aguas Cordobesas denuncian despidos y persecución de la empresa, por la elección gremial que realizarán mañana. Ayer protagonizaron una protesta y Verónica O`Kelly, candidata a delegada, conversó con este medio sobre el trasfondo del conflicto.



Los trabajadores de la empresa Aguas Cordobesas S.A, concesionaria del Servicio Público de Suministro de Agua Potable en la Ciudad de Córdoba, han denunciado que, en los últimos días, han despedido sin causa a 3 trabajadores del sector de Atención Telefónica al Cliente y lanzado una campaña de hostigamiento sobre el resto del área. En diálogo con El Argentino, Verónica O`Kelly –candidata a delegada por el sector, junto con Silvina Sayago- explica que, no casualmente, esas medidas ocurren “en el área que está por realizar elección de delegados”, el próximo viernes, junto con el sector de la Planta Potabilizadora Los Molinos, que lleva como candidatos a Martín Moyano y Juan Castaño. “El escenario no es bueno –comenta O`Kelly–. Hemos pedido veedores al Ministerio de Trabajo de la Provincia, pero se ha negado. Después de la medida de fuerza que realizamos hoy, nadie de la empresa nos ha recibido”, remarca la candidata a delegados, en alusión a la protesta que protagonizaron ayer por la mañana los trabajadores, frete al edificio de Aguas Cordobesas (ubicado en Av. Monseñor Pablo Cabrera al 5500), con el apoyo de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y el Sindicato del Personal de Obras Sanitarias (Si.P.O.S), gremio por el cual se presenta la lista que integra, que la empresa “nunca reconoció y siempre enfrentó”, según palabras de Verónica O`Kelly.

--¿Después de la protesta nadie los llamó, no hubo una señal de diálogo por parte de la empresa?
--Todo lo contrario, continuaron con los aprietes, haciendo llamados a mis compañeras y compañeros de trabajo, diciéndoles que si votaban los iban a echar, y que no hablaran conmigo, que por otra parte fui retirada de mis tareas habituales. Además, el SIPO recibió hoy (por ayer) una segunda carta documento, en la que se reitera que la empresa no reconoce ni al gremio ni a la elección de delegados.
 --¿Cómo ven el escenario para el viernes?
-- Complicado. Creemos que la empresa busca atemorizar a los trabajadores para que no nos organicemos sindicalmente, impidiendo así que ejerzamos nuestro derecho constitucional a reclamar por nuestros derechos democráticos, entre ellos aumento salarial, que ha quedado muy desvalorizado. Si no hay veedores del Ministerio, tendremos que acudir con escribano. Lo que es seguro es que, adentro o afuera de la empresa, realizaremos la elección de delegados.
Por último, Verónica O`Kelly agrega que “están vaciando Aguas Cordobesas”, y que “la mala calidad del agua en Córdoba es porque la empresa no invierte nada”.


Comunicado de los trabajadores
Denuncian un servicio “malo y caro”
 A través de un comunicado, los trabajadores de Aguas Cordobesas señalaron que “la empresa que ostenta el monopolio de la distribución de un elemento tan vital como es el agua, brinda un pésimo y caro servicio que pone día a día en riesgo no sólo la salud, sino también el bolsillo de todos los cordobeses. En este marco la mesa tarifaria debe decidir sobre un pedido de aumento de tarifa del 20% (suma 30% en el año) que ha solicitado la empresa”, quien “utiliza como excusa para los tarifazos el salario de los trabajadores, que en los últimos años ha perdido poder adquisitivo de manera considerable”. Por otra parte, los empleados manifestaron que, desde 2005, “Aguas Cordobesas incrementó el costo de la tarifa en casi 800%, sin haber invertido lo necesario en infraestructura que garantice la prestación de agua de manera adecuada. Por eso cada verano los cordobeses que no nos quedamos sin suministro, bebemos agua con sabor, olor, color y contaminada”.