jueves, 19 de septiembre de 2019

La Patagonia rebelde: el conflicto docente en Chubut


LA CRUZ DEL SUR

Por Mariano Pacheco*


La crisis en Chubut resume el desafío indeleble de la Argentina: riquezas naturales concentradas, inequidad distributiva y desinterés por el futuro. Rasgos de un conflicto espejo.

El conflicto de docentes y estatales está por entrar en la décima semana. Hoy, mientras los gremios docentes llevan adelante un paro nacional, en Chubut los camioneros se suman al conflicto. Desde anoche los grupos de whatsapp de las trabajadoras y trabajadores de la educación no dejaban de sonar advirtiendo que era necesario abastecerse de alimentos. A 30 años del “Chubutazo”, los cruces entre el gobierno provincial y nacional mantienen a la provincia patagónica en el centro de una inestabilidad “que pone en riesgo la paz social” del país, según declararon dirigentes sindicales.


Los reclamos van dirigidos tanto a Mauricio Macri y la gestión nacional de Cambiemos (“que parece no enterarse que hay una provincia paralizada desde hace dos meses”), hasta la gestión provincial del gobernador Mariano Arcioni, quien fue reelegido en las recientes elecciones del 9 de junio, realizadas mientras se encontraba en el cargo luego de haber asumido tras la muerte de Mario Das Neves, de quien era vicegobernador. Una provincia endeudada, un ejecutivo que envía proyectos a la Legislatura para aumentarse el sueldo un 100% y una crisis financiera y administrativa descomunal. Entre el “Macri ya fue”, reclamos de renuncia del gobernador, ciertas expectativas populares por las elecciones de octubre y lo que parece ser un inevitable triunfo de la fórmula Fernández/Fernández, la discusión sobre el peronismo en las provincias más alejadas de los grandes conglomerados urbanos del centro del país otra vez a estar en debate.

Una sola chispa puede encender toda una pradera
El trayecto Rawson/Comodoro Rivadavia de la Ruta Nº 3 está a punto de convertirse en la pradera que, ante una sola chispa, puede encenderse y hacer arder no sólo al gobierno de la provincia de Chubut, sino incluso a la gestión Cambiemos a nivel nacional. Es que tras el fallecimiento de Cristina Aguilar y Jorgelina Ruíz Díaz, este martes, cuando retornaban de un plenario de la Asociación Trabajadores de la Educación de Chubut (ATECH) y una movilización de carácter provincial, la CTERA decretó un paro nacional para hoy jueves; cese de actividades que se llevará adelante en el contexto de un conflicto provincial que está por entrar en la décima semana. Los dirigentes sindicales nacionales ya advirtieron que la situación pone en riesgo la “paz social de la Argentina” y hoy los camioneros se solidarizarán con las maestras, como ya ha sucedido en otros momentos.
“El gobierno de Chubut es responsable de las muertes de las dos maestras por la desidia en la que nos ha dejado el Estado”, dice Florencia Franco (docente de nivel secundario en escuelas de Puerto Madryn y de Puerto Pirámide), en diálogo con Zoom. Tanto las dos mujeres fallecidas, como sus tres compañeras que viajaban en el mismo auto y aún permanecen internadas con lesiones, trabajan (trabajaban) en la escuela Nº 7 de Comodoro Rivadavia. Como tantas otras docentes se trasladaron el martes para participar de un momento de deliberación y decisión sindical respecto de cómo seguir sosteniendo este conflicto que, desde el primero de julio, mantiene tanto a los docentes y auxiliares como al conjunto de trabajadoras y trabajadores del Estado en huelga, que ha sido decretada por tiempo indeterminado ante la gravedad de la situación: salarios adeudados, reformas edilicias nunca ejecutadas y deudas con la obra social es el trasfondo reivindicativo de este conflicto que ya tuvo sus picos de violencia, hace unos días, cuando los docentes padecieron un ataque por parte de una patota paraestatal, mientras cortaban el cruce de las rutas 3 y 26, y que este martes a la noche se expresó por parte de quienes –indignados-- fueron a protestar frente a los edificios gubernamentales por la muerte de sus compañeras, al ser reprimidos, terminaron incendiando partes de la Legislatura provincial.
Diego Ávalos, profesor de historia, cuenta que el martes tuvieron que viajar unos 800 km, desde la Comarca Andina, para poder asistir a la movilización y al plenario sindical que se realizó en Rawson, y que a su regreso se enteraron del accidente fatal. “El clima político en Chubut está cada vez más tenso y el gobierno no parece tener oídos”, comenta ante este medio, no sin dejar de responsabilizar al gobierno por lo sucedido. Ávalos insiste en que una posible solución al conflicto podría ser que establezca un diálogo sostenido entre la gestión de Arcioni y Macri (“que el año pasado tuvieron muy buena relación”), y pensar en un plan de emergencia, “porque las cosas van de mal en peor, y no estamos en condiciones de esperar hasta diciembre cuando asuma un nuevo gobierno y baje fondos para esta provincia”.
Para Florencia Franco, la situación en este momento es muy grave y considera que el conflicto atraviesa su punto más agudo. En diálogo con este medio, denuncia que el Estado vienen realizando el pago de los salarios de manera escalonada, y fuera de tiempo y forma (“hay gente cobrando a fin de mes”); también que las autoridades están incumpliendo los acuerdos de la última paritaria (a partir del mes de julio, de acuerdo a la paritaria firmada y homologada en marzo de este año, los salarios incluyen una cláusula gatillo con el promedio de los índices de inflación de la Patagonia y Nacional que el gobierno se niega a abonar), y que al hecho de no poder usar la obra social (por una deuda que el Estado mantiene con la misma), tampoco pueden acceder al boleto estudiantil y docente gratuito. Florencia destaca, de todos modos, lo que la protesta está generando al interior de la comunidad: actividades culturales, como cafés literarios y cine-debate; talleres de percusión y arreglo de bicicletas; charlas informativas sobre temáticas varias como el derecho al aborto y los problemas de la megaminería. Denuncia, en ese sentido, que detrás de todo este conflicto está la discusión sobre la implementación de la megaminería en la provincia y el intento por esconder las malas decisiones que tomó el gobierno, como la firma del Pacto fiscal en 2018, que dejó a Chubur con el presupuesto diezmado.
Con varias escuelas ocupadas en distintos puntos de la provincia, así como la sede de la obra social, el conflicto mantiene en vilo a toda a población chubutense, que participa activamente reclamando el derecho a la educación pública. Como históricamente sucedió en provincias vecinas, como Río Negro y Neuquén, también en Chubut ahora la modalidad de protesta no se reduce a la movilización docente sino que incluye en corte de ruta.
Martín Álvarez, docente de Comodoro Rivadavia, subraya ante este cronista la importancia de que los sindicatos de municipales y camioneros adhieran a esta protesta, como lo hicieron el 4 de septiembre, luego de que los docentes fueran atacados por una patota del sindicato de petroleros, mientras realizaban 12 cortes en las llamadas “rutas del petróleo”. “Los fondos nacionales apenas cubrieron los gastos para el pago de jubilados y una pequeña porción de trabajadores. Chubut es la tercera provincia exportadora del país, no hay más explicación que el robo para que no haya dinero; robo de las petroleras y robo del dinero que fue a parar al pago de deudas con el FMI. La situación es crítica. No podemos esperar a meter un papel en un sobre y en una urna para solucionar nuestros problemas de ahora. Está claro que antes de asumir este gobierno ya emprendió una guerra despiadada contra los trabajadores”, remató Álvarez.


Daños (¿colaterales?) y guerrilla comunicacional
Los medios locales y nacionales hegemónicos oscilan entre el silencio y la selección tendenciosa de datos, como suelen hacer a menudo en la Argentina contemporánea. Así, mientras el diario El Chubut afirma que la crisis provincial es consecuencia de los altos salarios que paga la provincia a sus trabajadores, baja línea respecto de las advertencias que en el futuro el gobierno deberá tener en negociaciones paritarias y deja entrever que la necesidad de desarrollar la megaminería (actualmente prohibida por ley) para obtener financiamiento. Por otra parte, el diario Clarín publica declaraciones del jefe de Pediatría del Hospital Zonal Esquel, quien advierte que la situación de crisis ha incrementado las consultas de pediatría, con niñas y niños que muestran diversos síntomas como depresión, ansiedad, angustia. Así y todo, el diario no puede sino dar cuenta de la categórica conclusión a la que arriba el profesional de la salud: “Responsabilizamos plenamente al Estado por no cumplir su rol de empleador, y la solución es abonar los salarios del personal docente y no docente, y que los chicos puedan ir a clase. Debería ser una cuestión de Estado”, expresó Pérez Maldonado.
*Nota publicada en revista Zoom.

martes, 17 de septiembre de 2019

Entrevista a Javier Trímboli


Trímboli: “Hay que pensar modos de movilización que acompañen el período de un nuevo gobierno popular”
Por Mariano Pacheco*


El escritor y profesor de historia analiza los distintos modos de resistencia popular en la era macrista y los desafíos que presenta el posible regreso de un gobierno peronista. El reto de metabolizar antagonismos y contradicciones frente a la acechanza del neoliberalismo herido.


Javier Trímboli es escritor y profesor de historia egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado los libros 1904. Por el camino de Bialet Massé; La izquierda en la Argentina; Pensar la Argentina. Los historiadores hablan de historia y política y, junto a Roy Hora, Discutir Halperin. Siete ensayos sobre la contribución de Tulio Halperin Donghi a la historiografía argentina. Su último libro, Sublunar, entre el kirchnerismo y la revolución, es un ensayo breve en el que trata de pensar la posdictadura argentina, eje sobre el que intentamos volver y profundizar en esta conversación que, en una tarde de septiembre, mantuvimos entre mate y mate en la librería Punto de Encuentro.


El peronismo en cuestión

¿Qué pasa con este movimiento en la posdictadura? Digo: ¿cómo pensar esta experiencia que tuvo mutaciones tan fuertes, como fue pasar de la centralidad de figuras como la de Saúl Ubaldini, al frente de la CGT en los años ochenta, al programa neoliberal de gobierno durante la presidencia del otro Saúl (Carlos Menem), pasando por la transversalidad de los primeros momentos de Néstor Kirchner, luego su viraje al Partido Justicialista, el progresismo de Cristina Fernández, hasta llegar a la actualidad, donde CFK confluye con Alberto, en este fenómeno que ya hay quienes denominan como el Fernandismo?

Esa una gran cuestión. Me gustaría pensarlo yendo aún más atrás de lo que proponés para conversar. Diría que hay algo de la sensibilidad igualitarista de esta sociedad, que en las lecturas más interesantes del siglo XIX, se la ubica en la Revolución de Mayo. Tanto Sarmeinto como Mitre –liberales ambos-- no dudan de que la Revolución –como particularidad pero también como problema-- contó con la emergencia de una democracia de masas inorgánica, de un sentimiento igualitarista fuertemente presente. Sarmiento escribe el Facundo en 1845 y está pensando que hay algo de Facundo e incluso de Rosas, que tiene que ver con ese sentimiento igualitarista.
Lo que resulta fenomenal es que el peronismo –un siglo después de la escritura del Facundo-- recoge, reproduce, reconstituye esa sensibilidad igualitarista y le da una nueva adhesión de carácter político, lo que lo coloca en uno de los rasgos fundamentales de la Argentina. Hay algo ahí, en esa sensibilidad igualitarista, que se supone que después del terrorismo de Estado había quedado cerrado. Seguramente, esto, muy ligado a la crisis del peronismo como partido político, después de la muerte de Perón, el gobierno de Isabel y las distintas tendencias a su interior. Seguramente la primera parte de la historia de la posdictadura, de 1983 a 2001, se pueda narrar a propósito de la disgregación de esa identidad política que le había dado carácter a esa sensibilidad igualitarista previa. Y también se podría pensar que, durante la década del noventa, parte de esa sensibilidad circuló por otro lado, no por la forma política peronista. Creo que luego, de 2001 a 2003 y luego, de 2003 a 2008 y uno ahí puede empezar a fechar, nuevamente el peronismo pasa a dialogar con esa sensibilidad tan presente en la cultura argentina y a expresarla nuevamente en términos políticos.
En este sentido, rescataría un análisis que hace en 1985 un sociólogo, que se llama Juan Villareal, que liga esa sensibilidad igualitarista a la estructura socio-económica argentina, con fuerte presencia de la clase obrera industrial (a diferencia de otros países de América Latina donde la presencia del campesinado es muy fuerte) y el peronismo a ese sujeto social. Y lo que Villareal piensa en los ochenta, entonces, es que con el neoliberalismo que comenzó a introducir la dictadura (con su cuota de fragmentación social, cuantapropismo, demanda individual), esa sensibilidad está muerta, e intenta pensar el voto a Alfonsín como parte de esa ruptura de esa condición estrutural para pensar esa sensibilidad y esa identidad política. Lo notable es que, a pesar de que la estructura económica y social haya variado y la clase obrera industrial haya perdido el peso que tenía en los años cincuenta, sesenta, sin embargo el peronismo logra reconstituirse como vía de canalización de esa sensibilidad igualitarista. Y ahí, los significados de Patria y Derecho, se tornan muy potentes, y el peronismo/kirchnerismo, ha logrado articularlos.


Bien, me gustaría ahora que conversemos en torno a la cuestión “sujetos sociales”, porque al peronismo como identidad política no se lo puede pensar –históricamente-- sino como la expresión policlasista de una experiencia realizada por al menos una porción importante de la clase obrera argentina, que se entendía a sí misma –organizada en sindicatos-- como columna vertebral de ese movimiento (de liberación nacional, para decirlo en términos bien clásicos).
¿Qué pasa en la posdictaura, entonces, con esos sujetos sociales? Porque fijate que, incluso en los ochenta, está toda esa presencia arrolladora de la CGT encabezada por Ubaldini, pero con el avance del neoliberlismo eso comienza a mutar fuertemente. ¿Cómo ves esa discusión para adelante, durante el kirchnerismo y ahora, en lo que se viene –el Fernandismo-- respecto de esa vieja discusión que tiene que ver con el sujeto del cambio?


Lo primero que diría es que tenemos que hablar de una dificultad presente en el capitalismo tardío –o “posmodernismo”, para decirlo a lo Jameson--: la de detectar y precisar los sujetos. Es una época que se lleva mejor con conceptos como el de multitud que con el de pueblo, o con la de sujetos sociales más clásicos. Entonces –diría-- si siempre hay algo esquivo en esos conceptos, en este presente esto se vuelve aún más dificultoso, porque además se ha producido un desplazamiento de las formas clásicas de irrupción política. Por ejemplo: los años kirchneristas fueron momentos donde había una fuerte gimnasia social de movilizaciones de masas, que se empieza a intensificar en 2008 con la ya conocida crisis con el campo. Pero las características que tienen esas masas que se movilizan son en buena medida híbridas. Por lo tanto, una mirada que sólo las lea en términos de clase, me parece que va a chocar con las carcterísticas –incluso inorgánicas-- de esas multitudes movilizadas. En ese sentido a mí me interesaba mucho pensar las movilizaciones que se produjeron el 9 de diciembre de 2015, sobre todo quedarme con la foto de Plaza de Mayo. Ese día no había banderas de sindicatos por ejemplo, sino gente suelta. Por supuesto, con preponderancia de sectores populares, pero no en esa forma orgánica tan típica del peronismo clásico.


¿Y en el presente, como lo ves?


Y, diría que probablemente hoy, probablemente, la desindustrialización de la Argentina, y el peso que ya no volverá a ser igual de la clase obrera industrial, hace que buena parte de las clases populares ya no estén articuladas o siquiera ellas mismas vertebradas, y no tengan sobre sí el peso de la hegemonía que pueda tener la clase obrera. Por lo tanto, el mundo de las clases populares, es mucho más barroco de lo que era en 1945, o incluso 1985. Esto tiene algo de la dimensión del disparate, de poner patas para arriba muchas de las cosas que uno podía pensar. Y aquí planteo algo, quizás para discutir contigo. Si bien uno puede ver todo ese proceso que se abre con 2001 y que yo decía que en diciembre de 2015 no se había cerrado, a la hora de hacer un mapa de la movilización social en Argentina, habría que decir que hubo un momento muy preciso de gran activación de la movilización de masas, que fue en diciembre de 2017. Mi impresión es que toda la crisis económica y social que vivimos desde marzo de 2018, no se vio acompañado con un nivel de movilización de masas como el que se expresó en 2017, en diciembre, pero también durante todo ese año, desde febrero y con lo del caso de la desaparición y asesinato de Maldonado en el medio. Pero luego, todo pasa más bien en silencio, que sólo se rompe para manifestarse en agosto de este año, pero a través del voto. A ver: cuando Nicolás Dujovne dice esa barbaridad, de que ninguna devaluación había pasado en ningún país del mundo como había pasado la nuestra sin que eso implique un estallido social, no puede dejar de tenerse en cuenta el hecho del que rumor, producto del malestar, haya sido tan subterráneo. Es decir: que no se haya manifestado la bronca de una manera clásica, en esa gimnasia de movilizaciones como las de 2017. A propósito de las PASO, una compañera de Córdoba que fiscalizó en una barriada popular donde ganó la fórmula Fernández/Fernández, me decía que fue como un malón sordo, una expresión rarísima a través de los votos. Y esto hay que poder pensarlo, sobre todo en términos de qué puede implicar en un nuevo gobierno del peronismo, cómo ese malón se pueda expresar bajo otra forma, o más bien, cómo adquiere formas de expresión para hacerse sentir más allá del voto. Y en este sentido hay que poder pensar el sindicalismo. Es decir: calibrar mejor respecto de qué pudieron y qué no los sindicatos en estos cuatro años de macrismo, pero también, lo que produjeron los sindicatos durante los años kirchneristas. Esto requiere un balance fenomenal que hay que hacer respecto de los sindicatos, por lo menos desde 2001 a esta parte. Porque hay que poder pensar bien, por ejemplo, cuanto tuvieron que ver los sindicatos respecto de ese proceso de movilización tan moderado que se desarrolló durante 2018. Funcionaron, sí, como una barrera de contención frente a los despidos, pero más allá de eso, no tuvieron una mayor capacidad de producir resistencia. Me lo pregunto, también si ese otro paso, ya político, es lo que les corresponde. Entonces, creo que hay que poder pensar en otros modos de movilización que acompañen el período de un nuevo gobierno popular en la Argentina.


¿Se podría caracterizar al Fernandismo como un “Gobierno Popular” o más bien habría que pensarlo como un gobierno enredado, atravesado por fuertes disputas? Digo, no sólo por la composición social y política del Frente de Todos sino además por las condiciones desfavorables, tanto nacionales como internacionales, en las que va a asumir. ¿Cómo lo ves?

Creo en primer lugar que hay que poder caracterizar que el Frente de Todos es una alianza, que vuelve a poner en primer término la alianza intrínseca que tiene el kirchnerismo con el peronismo. Hay algo de la discusión que hubo acerca de si el kirchnerismo era peronismo que tal vez se pueda saldar ahora. Recuerdo eso que señalaba Walsh acerca del repligue sobre el peronismo que el kirchnerismo entiendo que supo hacer. Esta alianza que hace Cristina con Alberto, que tiene todos los aditamentos de su amistad personal, pero que creo que es una cuestión menor en relación con esta inteligencia táctica muy interesante que mostró Cristina y permitió esto, pero que de todos modos implica un cierto volver al peronismo, o si se quiere, si hubo algo del kirchnerismo, de cierto jacobinismo que en su momento había roto las relaciones con formas más clásicas del peronismo como identidad política y como gobierno –sobre todo en las provincias-- con esto hace un paso atrás en función de volver nuevamente al gobierno.


Claro, la idea del peronismo como repliegue, que también está en Walsh. Digo, porque en un momento se hablaba de “escribir el segundo tomo” (decía Taiana, como dirigente del Movimiento Evita) o de “profundizar el modelo” (según el camporismo). Pero ahora: ¿de qué se trata?

Lo del Frente de Todos creo que es una alianza en pos de volver a acceder a esas condiciones primeras de vida común que garantice, fundamentalmente, que esa población que está al borde, o que ya ha sido empujada más allá de los margenes, vuelva a ser incorporada, y volver a darle algún tipo de protección (lo digo así, de modo clásico, y sé que es un problema). Digo: que las escuelas de Moreno nunca más dejen de dar clases; que vuelva a existir un Estado que se ocupa en garantizar determinadas condiciones de vida fundamental; que se actualice la Asignación Universal por Hijo; que se puedan frenar determinadas políticas económicas que excluyen. Y pongo el acento en estas cosas a propósito, para tratar de cuenta de lo difícil de esta situación. No se apretó pausa el 9 de diciembre de 2015 y ahora, el 10 de diciembre de 2019 se aprieta play. No, estos cuatro años produjeron otra situación. El orden de prioridades es otro.
Entonces, también existe el problema de los reflejos de quienes estuvimos en la gestión, al menos en las segundas, terceras líneas. Al menos en mi caso me doy cuenta que no tengo los reflejos que quizás la era hora exige, de ciertos entendimientos que si bien la situación no es la misma, tienen que ver más con el 2003 de Néstor, donde se produce una suerte de gobierno de Salvación Nacional, que con el de Cristina, que fue más partisano, en el sentido de que es de una parte y no ya de todos, quiero decir, que se hace cargo que tiene que enfrentarse con otra parte de la sociedad que no para de hostilizarla a ella, y a lo bueno que se hacía. Pero los tiempos políticos no siempre coinciden con los personales, y quizás haya quienes estemos muy en sintonía con un viejo casette.
El otro tema es cómo evitar las recaídas de esta sociedad, a puntos de que fuera posible un macrismo. Cómo evitar lo que sucedió: que haya muchos trabajadores sindicalizados que hayan votado al marismo, que Cambiemos haya sacado en 2015 una buena cantidad de votos en zonas como José C. Paz, cómo conjurar eso, creo que ahí hay un esfuerzo muy grande que hay que hacer desde la militancia.


¿Cómo sigue la película entonces?

Para mí es un interrogante cómo va a seguir la dinámica de la movilización y la lucha de clases, sobre todo después de un año como éste, donde los niveles de movilización y conflictividad fueron relativamente bajos.
Digo –y esto vos lo sabés muy bien-- si uno hace el recorrido por el período que va de 1996 a 2001, hay una conflictividad en ascenso, que no para y que implica una constante ocupación del espacio público: de las calles, de las rutas. Y hoy no es esa la escena. Hoy hay algo que se verticaizó, y muy fuertemente. El FMI, por ejemplo, en 2001 estaba muy atento a lo que sucedía con los movimientos sociales; hoy les preocupa entrevistarse solamente con el candidato. Eso habla por un lado, lógicamente, de la crisis de representación (o de representatividad) del 2001, que el kirchnerismo superó, muy interesantemente pero la superó: se produjo un vínculo entre liderazgo y una porción muy grande la población.
Ahora, como decía anteriormente, estamos en otro escenario: ante una alianza. Y además, todo indica que hay algo del orden de la movilización social que es irremplazable. Y que por más que haya una fidelidad muy fuerte, por partida doble, entre Cristina y quienes la apoyamos, la movilización social es irremplazable. Ahora, como eso se activa y acompaña al gobierno de Alberto, ahí se presenta todo un interrogante y un desafío. En un viejo estilo uno podría apelar ahí a la figura de Lenin: cómo construir una dualidad de poderes, ¿no? Es decir: como construir un poder antineoliberal de base que fogonee permanente, porque se sabe, sobre Alberto se van a ejercer todas las influencias de los poderes. Si no hay un despliegue de masas bien importante va a ser muy difícil avanzar.

*Nota publicada en Revista Zoom

lunes, 9 de septiembre de 2019

Reseña del libro Desde abajo y a la izquierda publicada en Perfil


EL BARRO SE SUBLEVA

 Por Ariel Hendler


El quilmeño Mariano Pacheco fue uno de los referentes de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón durante el apogeo de las luchas piqueteras en el sur del Conurbano, entre 2000 y 2002, cuando tenía apenas 20 años. Hoy, a los 38, sigue bien ligado al ámbito de la militancia pero se convirtió también en periodista, ensayista y docente de filosofía por fuera del ámbito académico.
En "Desde abajo y a la izquierda" (Cuarenta Ríos), su sexto libro, Pacheco viaja en el tiempo: revisa la historia y la genealogía de los movimientos sociales en los que militó toda su vida y plantea también sus perspectivas futuras. Por un lado, recuerda los hitos que marcaron su adolescencia: el alzamiento zapatista en México y los primeros piquetes en Cutral Co y General Mosconi. También acierta al recuperar el antecedente de Agustín Ramírez, referente juvenil del movimiento de toma de tierras en Quilmes en los 80, asesinado muy joven. E incluso le dedica un lúcido análisis al heavy metal de bandas como V8 o Hermética y sus vasos comunicantes con una militancia juvenil que, según sus palabras, supo “recuperar la dimensión de la corporalidad en política”.
Más cerca en el tiempo y hacia adelante, se pregunta -en nombre de muchos otros- si el kirchnerismo fue “una fase superior del empuje disruptivo de diciembre de 2001 o más bien su salida garantista y redistributiva”, y qué postura tomar hoy respecto de él. Por suerte, más que dar una respuesta unívoca, despliega el dilema en todas las direcciones posibles, incluso a través de la transcripción de sus jugosas conversaciones con el sociólogo Diego Sztulwark.

Nota publicada en el diario Perfil, el 08/09/2019


viernes, 6 de septiembre de 2019

Entrevista a Federico Giuliani en Profanas Palabras


Repertorios sindicales en Argentina
Por Mariano Pacheco


El actual Secretario General de la CTA Autónoma de Córdoba, recientemente electo Secretario General Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en la provincia, Federico Giuliani, pasó por los estudios de Radio Eterogenia para sostener una conversación con Mariano Pacheco, periodista de Resumen Latinoamericano.

El entorno familiar de las militancias setentistas y el trabajo de base en la ciudad de Río Cuarto; el paso por la Universidad de Tucumán, la militancia en los años noventa y la fundación de la CTA; el vínculo entre experiencia sindical y trabajo territorial; los gremios durante el Macrismo y los desafíos de la hora en medio de esta transición hacia el Fernandismo. Una charla a fondo con un joven dirigente sindical, pero que lleva en sus espaldas una ya intensa trayectoria de activismo político.

PROFANAS PALABRAS. Pasado y Presente de la Argentina y El Mundo.
El programa se emite, en vivo, todos los martes de 16 a 17 horas por Radio Eterogenia.
Mariano Pacheco (Conducción)
Pablo Cervigni (asistente multimedia)
BLOG: www.profanaspalabras.blogspot.com

jueves, 5 de septiembre de 2019

Lo urgente y lo trascendente


Nota publicada en Revista Zoom

Por Mariano Pacheco

Atravesado por una nueva alza en la cotización del dólar, su incapacidad para cumplir con los pagos de los vencimientos de la deuda contraída con el FMI, un malestar social creciente y masivas movilizaciones de los sectores más postergados de la población que reclaman medidas urgentes ante el empeoramiento de las condiciones de vida, a la gestión Cambiemos aparece se la ve ya tan sin rumbo que hasta analistas como Jorge Asís la consideran “terminada”.
¿Qué situación se abre entonces en la Argentina?
En principio, un proceso generalizado de hastío popular, pero también, una crisis política que va mucho más allá del calendario electoral.
La fecha del 10 de diciembre --que son cada vez más los sectores que ponen entre signos de interrogación, en franca duda de si Alberto Fernández no terminará asumiendo antes de tiempo la presidencia de la Nación-- se presenta en lo formal como el momento del cambio de gobierno, pero en lo real, aparece como el momento propicio para abrir una discusión en torno a qué país se quiere construir de ahora en más.


Una sociedad inquieta
La sorpresa en un país como el nuestro quizá no sea que --como el 28 de agosto-- cientos de miles de personas copen las calles del centro de la ciudad de Buenos Aires --y otras miles marchen en las principales ciudades-- sino que un proyecto como el de Cambiemos haya llegado a ser gobierno.
Pero la ilusión de una nueva hegemonía construida por la derecha democrática duró francamente poco. Desde diciembre de 2017 el gobierno entró en un proceso creciente de inviabilidad de sostenerse sobre la legitimidad y los conflictos se multiplicaron, al ritmo de los números económicos adversos para los sectores populares y un crecimiento amplio del malestar.
Es que la argentina es una sociedad que suele estar en movimiento.
La unidad demostrada en las calles ayer (se movilizó un espectro tan amplio que implicó al Movimiento Evita y “Los Cayetanos” ---Corriente Clasista y Combativa, Movimiento Somos Barrios de Pie y los distintos agrupamientos que integran la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular-- hasta el Polo Obrero, pasando por otras organizaciones territoriales libertarias y de izquierda e, incluso, dirigentes gremiales de la CGT y las dos CTAs) suman un nuevo elemento al ya dinámico (e inédito) proceso de unidad y movilización masiva desarrollado por el Movimiento de Mujeres, que este año realizará en octubre, el Encuentro Nacional que realiza desde hace décadas, en plena ciudad de La Plata (anunciado además como Encuentro “Plurinacional” y ya no sólo de Mujeres sino también de Trans, Travestis y Lesvianas).
Este movimiento, dice María Pía López, se ha convertido en un “sujeto político” poderoso, “hacedor inquieto” con “potencia de conmoción más allá de toda identidad política preexistente” que supo “abrir sospechas sobre las rutinas”. Por eso, para la ex directora del Museo y de la Lengua de la Biblioteca Nacional, más allá (y más acá) de la batalla por al legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, los feminismos --sobre todo en sus corrientes populares-- abren la puerta para imaginar algo impensado hace apenas unos años atrás: otros modos de ejercer el poder, una nueva institucionalidad.
Si una reforma política podía parecer impensable durante la década kirchnerista (a pesar de que personalidades de la cultura que lo apoyaban nunca dejaron de plantearlo, como el periodista Mario Wainfeld), y menos aún en estos años macristas, la actual inestabilidad política parece no cerrar del todo la puerta para quienes pujan por resignificar el concepto mismo de democracia que heredamos tras la última dictadura cívico-militar.
Eduardo Rinesi, por ejemplo, ha sido quienes más ha insistido en esto de sentar las bases de un pensamiento que pueda no desear “huir de las crisis como quien huye de la peste” en función de intentar pensar en ella, al interior de ella (y no en su contra).
Si el desafío pasa por tramitar la crisis y no pretender anularla, la crisis puede, también, ser una oportunidad.
Oportunidad de repensar los modos institucionales que rigen el destino de nuestros países (de Argentina, pero también de los hermanos del continente, puesto que la derrota macrista trasciende fronteras nacionales y rediseña el mapa de pretensiones imperiales para la región) y poner en cuestión lógicas que parecen haber quedado caducas.
Para el filósofo cordobés Diego Tatián, por ejemplo, se trata de pensar en una democracia que “no desconfie de la potencia común”, ni pretenda “inhibir por el miedo” ni “despolitizar para el control”, es decir, una democracia como “creación de condiciones para que los cuerpos se reúnan con lo que ellos puedan” (decir, imaginar, pensar, actuar). Esta idea de democracia, entonces, comulga más con una voluntad de mantener abierta la pregunta que interroga por lo que los cuerpos pueden --ser y hacer-- más que con una serie de definiciones prescriptivas respecto de lo que no se puede o debe hacerse en una democracia. Es decir que --para decirlo con las palabras de Tatián-- la democracia puede ser pensada como “institucionalidad hospitalaria con la fuerza de actuar, pensar y producir significado con la que cuentan los seres humanos”.


La Casa de las Américas en Profanas Palabras


Entrevista de Mariano Pacheco (periodista de Resumen Latinoamericano) a Roberto Navarro Rodríguez, trabajador de la librería Rayuela desde 40 años. Crónicas cubanas

“Si usted trabaja en un lugar que le gusta y se siente bien usté no trabaja nunca”, dice bromeando Roberto Navarro Rodríguez, quien desde hace cuarenta años trabaja allí, donde nos recibe para conversar, en la librería Rayuela de la Casa de las Américas, por donde pasaron –y conversaron con él—personajes como Mario Benedetti, Gabriel García Marques o el mismísimo Julio Cortázar.
Creada en abril de 1959, a menos de cuatro meses del triunfo del proceso de lucha encabezado por Fidel Castro y Ernesto Guevara, la Casa de las Américas ha sido una verdadera cocina de la cultura contestaría, no sólo de la Revolución Cubana, sino de los pueblos del mundo. Conocida por los premios de sus emblemáticos concursos, la institución ha desarrollado en estos sesenta años de existencia otras iniciativas, como exposiciones, representaciones teatrales, conferencias y conciertos. Fundada y dirigida durante años por Haydée Santamnaría, la heroína del Moncada, tuvo al pensador, poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar –recientemente fallecido—como su último director.
La Casa de las Américas es hoy sinónimo de Fidelidad: a las ideas contestatarias, a las apuestas por construir un nuevo tipo de sociedad (y por lo tanto de humanidad) y al legado inquebrantable de Fidel, quien supo decir que revolución era sinónimo de voluntad de cambiar… todo lo que deba ser cambiado. Vaya si en este siglo XXI hay muchas cosas que merecen ser cambiadas. Prácticamente el mundo entero tal como está. Y en ese camino, la Casa de las Américas, la Revolución Cubana, qué duda cabe que serán de las imágenes que inspiren las nuevas rebeldías, las nuevas apuestas de transformación revolucionaria de la sociedad, hoy más que nunca tomada en todo el planeta por la lógica depredadora del capital.

PROFANAS PALABRAS. Pasado y Presente de la Argentina y El Mundo.
El programa se emite, en vivo, todos los martes de 16 a 17 horas por Radio Eterogenia.

Mariano Pacheco (Conducción)
Pablo Cervigni (asistente multimedia)


Homenaje en vida a Silvio Rodríguez en Profanas Palabras


Palabras del periodista de Resumen Latinoamericano, Mariano Pacheco, en el programa que conduce semanalmente en Argentina, luego de su paso por la Habana.
 
Pintor, poeta, además de trovador, Silvio Rodríguez fue una de las figuras emblemáticas de la cultura cubana durante estas seis décadas de Revolución. Intimamente ligada su persona a los movimientos de renovación musical, Silvio participó junto a Pablo Milanés y Noel Nicola del primer recital de lo que tiempo después se conocería como Nueva Trova Cubana, realizado precisamente en Casa de las Américas el 18 de febrero de 1968.
En este programa, rescatamos su voz en el testimonio que brindó para el film documental "Que levante la mano la guitarra", dirigido por su amigo el poeta Víctor Casaus (director del Centro Cultural Pablo de la Torre Baru, a quien entrevistamos y cuyo testimonio compartiremos en otra emisión), compartimos algunas de sus emblemáticas canciones y compartimos algunas impresiones de lo que fue el recital que Silvio brindó el 26 de abril de este año, en la calle y bajo una lluvia torrencial a metros del Malecón Habanero, frente a la Casa de las Américas en su 60° aniversario.

PROFANAS PALABRAS. Pasado y Presente de la Argentina y El Mundo.
El programa se emite, en vivo, todos los martes de 16 a 17 horas por Radio Eterogenia.

Mariano Pacheco (Conducción)
Pablo Cervigni (asistente multimedia)