miércoles, 26 de abril de 2017

Albertina Carri: entrevista sobre Cuatreros


Albertina Carri conversó en La luna con Gatillo sobre su último film 


Por Mariano Pacheco, La luna con gatillo*


Son 83 minutos que funcionan como un “cross a la mandíbula”. Cuatreros, el último film de Albertina Carri, estuvo una semana en cartelera en el Cine Club Hugo del Carril de Córdoba (en medio del fin de semana de feriados santos) y dejó la sensación de que se merecía más: más tiempo para volver a verla, más tiempo para poder recomendarlo y que otras personas pudieran verlo. 
 
Como sea, después de casi una década Carri retornó, y recargada.
Si con Los rubios (2003), Albertina venía a cuestionar o evidenciar los usos estereotipados de la memoria, si venía a hacerse un lugar generacional en la trama cinematográfica nacional, con Cuatreros reafirma su posición y deja ver que hace valer el hecho de haber dejado pasar el tiempo para entretejer su obra. Una película cuidadosamente construida desde lo estético, ácida y severa desde lo político y totalmente comprometida desde lo existencial, da paso a un tríptico en donde la historia de sí misma vuelve a entremezclarse con la de su padre, la del cine, y la del país. Una pantalla y varias imágenes en simultáneo. Una poética que hace de los fragmentos el modo de contar una historia (de terror). Viajar al Chaco tras las huellas del personaje; viajar a Cuba tras las huellas del film supuestamente “encanutado” en unas cajas dentro de un archivo cinematográfico en “La Isla”; viajar a través de la lectura en búsqueda de la historia del autor de Isidro Velázquez: las formas pre-revolucionarias de la violencia (1968).

La historia de una película (sobre Isidro Velázquez) desaparecida, un director (Pablo Zsik) desaparecido, un escritor-padre desaparecido (el sociólogo Roberto Carri) se entremezclan en esta historia cuya imagen neurálgica es la del rebelde correntino, a partir de quien se problematizará la historia de la violencia política en el país, cómo ésta afectó de manera directa y brutal a la generación militante de los sesenta y los setenta (ensayista y director desaparecidos eran cuadros montoneros), pero también, cómo el terrorismo de Estado sigue siendo una huella, una herida, una marca que no cicatriza en la posdictadura. “Me tiraron un camión de muertos encima y me dijeron: ´vos fijate´”, puede escucharse decir a Albertina Carri en el film, cuando evoca un diálogo con el crítico cultural Daniel Link a propósito de la “historia trágica” que nos atraviesa, a las argentinas y argentinos en general, y a la realizadora en particular, quien no deja de hacer una autoreflexión, sobre ella como directora, como hija de detenidos-desaparecidos, como pareja, como madre, como “contratista de una niñera paraguaya”.

Un film sin concesiones, que fue cerrado en un momento bisagra del país (del continente, del mundo…) y que tal vez por eso no deja de evocar preguntas problematizadoras. “La derecha peronista le entrega el poder a su prima-hermana: la derecha neoliberal”, se escucha al final de la película, haciendo estallar por los aires el discurso-progresista-de-la-década-ganada.
Sobre estos y otros temas hablamos con Albertina Carri en esta charla que mantuvimos desde La luna con gatillo.
Escuchá la entrevista acá:

*La luna con gatillo: una crítica política de la cultura. @GatilloLuna en Twitter. La luna con gatillo en Facebook y Canal de Telegram. Y ahora también Fanzine digitalhttps://lepondregatilloalaluna.blogspot.com.ar. 

martes, 25 de abril de 2017

El secretario de Derechos Humanos de CTEP, Lito Borello, habla en La Luna con gatillo*


Este gobierno es una tiranía institucional. 
No tiene contradicciones ideológicas ni de clase”

Por Mariano Pacheco
(@PachecoenMarcha)

Llevado a juicio por haber protagonizado la toma de la Comisaría 24 de La Boca en 2004, luego del asesinato de su compañero Martín “Oso” Cisneros, hoy Lito Borello recuerda que tras la presión ejercida lograron que se detuviera al asesino Juan Carlos Duarte, tenía fuertes vínculos con la comisaría que lo protegía

 

El pasado miércoles 19 de abril el dirigente social Lito Borello fue sentado por primera vez en el banquillo de los acusados de la “justicia” argentina, junto con Luis D’ Elia y Luis Bordón. El inicio del juicio oral en su contra, consideran las organizaciones populares, es un claro intento por continuar criminalizando la protesta social en el país.
En esta entrevista con La luna con gatillo Lito Borrello repasa los motivos por los que son llevados a juicio (la toma de la comisaría 24 de La Boca en junio de 2004) y el trasfondo de dicha medida de fuerza: el asesinato de Martín “Oso” Cisneros, en la madrugada en que se cumplían dos años de la “Masacre de Avellaneda” en la que fueron asesinados los jóvenes militantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. 

Para Borello --Coordinador de la Organización Social y Política Los Pibes y Secretario de Derechos Humanos de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP)-- este juicio es una nueva embestida contra las organizaciones populares que resisten las políticas neoliberales del macrismo y no hace más que confirmar su postura respecto de que Cambiemos es un gobierno que, por más que haya sido elegido por el voto, no es más que una “tiranía institucional”.
El dirigente social, con una larga trayectoria de militancia en la zona sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, repasa en esta nota la historia reciente de las luchas populares en la Argentina:
Escuchá la entrevista acá:
https://ar.ivoox.com/es/movimientos-sociales-entrevista-a-lito-borello-la-audios-mp3_rf_18306467_1.html


*La luna con gatillo: una crítica política de la cultura. @GatilloLuna en Twitter. La luna con gatillo en Facebook y Canal de Telegram. Y ahora también Fanzine digitalhttps://lepondregatilloalaluna.blogspot.com.ar. Coordinación Resistir y Luchar junto a Resumen Latinoamericano, Revista Venceremos y F.M Riachuelo.

lunes, 17 de abril de 2017

Políticas represivas en la era macrista


De piquetes a docentes, la política represiva en la era Macri propone una serie de interrogantes: ¿se trata de una apuesta que juega con fuego o es el producto de un nuevo consenso social?
Por Mariano Pacheco*

Primero fue la aprobación del “Protocolo de la Pato Bullrich Luro de Pueyrredón”, y la sensación en amplios sectores políticos de que, al igual que la Ley antiterrorista aprobada en los años kirchneristas, estaría ahí pero no sería utilizada. Luego vino la primera huelga general convocada por la CGT contra el gobierno de Cambiemos y el despeje de la Panamericana de los “díscolos” que ese 6 de abril quisieron hacer “activo” el paro cegetista. Tres días más tarde los docentes de la CTERA fueron sacados a palazos y gas pimienta de la Plaza situada frente al Congreso de la Nación (que culminó con cuatro “gremialistas” --según Clarín-- detenidos), cuando intentaban instalar una Carpa (una “Escuela itinerante”) como forma alternativa a la huelga y la movilización, medidas de fuerza probadas sin suerte hasta el momento y atacadas por el presidente Mauricio Macri por considerar que “carecían de creatividad” e insistían en métodos que no daban resultados positivos. En el medio sucedió el violento episodio de Lanús, cuando de policías de la Bonaerense reprimió en un comedor del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), producto del cual una mujer embarazada que fue baleada perdió a su primer bebé. Ejemplos de los más notorios de una realidad que parece imponerse como dinámica más allá de los hechos aislados.


Un gobierno de gente como uno
Según Ileana Arduino, del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP), asistimos a un tiempo en el cual hay una “decisión explícita” del de la gestión Cambiemos de utilizar la fuerza para reprimir la protesta social, que se asienta “en la recuperación de una memoria que tuvo una fuerte interrupción durante la década anterior y que hoy es fogoneada como un instrumento clave dentro del elenco de políticas desplegadas por este proceso de gobierno”. Para Arduino, no podemos dejar de poner en relación lo que considera una “escalada represiva” con el decreto que declara la emergencia en seguridad, que pone el foco en una “retórica de guerra contra el narcotráfico”. “La escalada represiva en torno al conflicto social debe ser vista como una escena que está precedida por la criminalización utilizada como estrategia de demonización”, asegura, en una ecuación que tendría su punto de partida en la demonización de lo criminal hasta llegar a una suerte de equivalencia entre lo político y lo criminal, pasando antes por la criminalización de lo político.
Manuel Tufro, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), por su parte, subraya en este diálogo con Zoom que les resulta “preocupante” la “escalada represiva” a la que asistimos en los últimos meses, y caracteriza que en estos momentos se cruzan “razones ideológicas” con otras “de coyutura” en esta apuesta del macrismo de tratar de instalar la idea de que “toda protesta está fuera de la ley”. “El sustrato ideológico se corresponde con esta cosmovisión de mundo que tienen en la gestión Cambiemos, que no ven a la protesta como un hecho de la democracia sino como un mal a erradicar, cuestión que se cruza con una estrategia electoral que parece consistir en realizar un pasaje del discurso de que son un gobierno del diálogo y de todos los argentinos a un gobierno de algunos, que deja en la ilegalidad a quienes se le oponen”, comenta Tufro, y puntualiza que se ha pasado de determinadas estrategias de represión puntual (como la de los manteros en Once) combinadas con apuestas por el diálogo (como por ejemplo en torno a la Ley de Emergencia Social) a una estrategia general de represión, donde incluso se ponen en entre-dicho derechos elementales, como el derecho a huelga.


Rosario siempre estuvo cerca
No parece estar tan lejos la cosmovisión propugnada por Cambiemos a nivel nacional de la que vienen sosteniendo los socialistas en Santa Fe, en general, y en Rosario, en particular, así como los puntos de contactos entre las políticas provinciales y locales que hoy rigen aquellos pagos tampoco estuvieron tan lejos del último kirchnerismo (particularmente de la “gestión Berni” durante el gobierno de Cristina Fernández). Algo de eso comenta, en diálogo con este medio, Eugenia Cozzi, becaria doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), quien destaca el “endurecimiento de las políticas de seguridad pensadas en términos policiales”. Cozzi, que integra la Cátedra de Criminología de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), recuerda asimismo que el abandono del modelo de seguridad democrática que hoy con Mauricio Macri es total, ya había comenzado a dejarse a un lado en 2013, cuando Sergio Berni era secretario nacional de Seguridad, el mismo año en que se crea la Policía de Acción Táctica (PAT) en Rosario, que tuvo su “bautismo de fuego” con el asesinato de Jonathan Ferreyra (un joven de 24 años acribillado a balazos en el barrio Tablada) y que hoy se encuentra entre las más denunciadas por casos de violencia, junto con el Comando Radioeléctrico. “La PAT tienen un formación para la guerra, y caracterizan a los sujetos y a los territorios en función de esa mirada”, comenta Cozzi. Y luego agrega: “esta habilitación de prácticas violentas por parte de la policía hoy son mucho más graves que en años anteriores, pero vienen desde entonces. Antes, por ejemplo, el trabajador era un límite. Hoy se actúa sobre los trabajadores estatales, o se reprime en el contexto de un cortejo fúnebre”, resalta la investigadora, para quien hoy la provincia “está cerca de llegar a los números alarmantes de 2001 respecto de las muertes y los casos de violencia ejercida por la policía contra los pibes”. También insiste en que en esta clave hay que leer propuestas como la baja de edad de imputabilidad y otras iniciativas similares, en las que si bien con matices, el alineamiento de los gobiernos de Rosario y Santa Fe respecto del gobierno nacional son muy claros. “Se construye escenarios policiales basados en estas concepciones de ‘guerra contra el narcotráfico’ que claramente después podrían ser utilizados como escenarios similares respecto de situaciones de crisis social”, remata Cozzi.

La Docta policializada
Para el abogado Sergio Fernando Job no hay que olvidar que, si bien hay matices en el cambio de gestión de José Manuel De la Sota a Juan Schiaretti, no solo hay un mismo partido en el gobierno (Unión por Córdoba, versión local del Justicialismo), sino “una continuidad de casi veinte años en una misma política de seguridad, que tiene que ver con una concepción de policilización, más allá del rotundo fracaso de estas políticas”. Para Job (que también es investigador del Colectivo universitario El llano en llamas), no puede obviarse que la provincia está siendo gobernada por el “Partido Cordobés”, “mafias que exceden al peronismo y al radicalismo” y que están ligadas al agro-negocio y los sectores inmobiliarios, que son los que promueven las políticas de “control territorial” por medio del narcotráfico y la policía, que no es más que la “columna vertebral de esta estructura mafiosa”. En este sentido, el abogado del Colectivo jurídico Deodoro Roca destaca que Córdoba viene siendo una “ciudad-laboratorio” donde se ensayan políticas de seguridad, como la que ahora puede percibirse con la creación de la División Antiterrorista, en una provincia donde no existen ni antecedentes ni hipótesis de conflicto que tenga como protagonista a lo que denominan el “terrorismo internacional”, pero que sí está en consonancia con “algunas luchas sociales que se protagonizan en otras zonas del país, como los mapuches en el sur y que son caracterizadas como terroristas, o con decretos como el firmado por Mauricio Macri el año pasado, que autoriza al Ejército Norteamericano a ingresar en territorio nacional en caso de acciones terroristas. Esto que parece alarmista no podemos dejar de leerlo en clave de lo que sucede en Córdoba, una provincia donde crece la pobreza y la indigencia de amplias franjas de la población y donde se incrementan asimismo las luchas sociales y ese no-lugar al que el poder pretende destinar a estos sectores. La tendencia es clara: la criminalización se desplaza cada vez más desde los pobres en general a los pobres y otros sectores sociales que luchan y vienen o se están organizando”.
El caso Córdoba podría leerse en serie con el decreto que declaró la emergencia en seguridad en el país y que permite a los distintos gobiernos (nacional y provinciales) a modificar el destino de partidas presupuestarias sin ningún tipo de control. Sin ir más lejos, luego de la creación de la División de Inteligencia Antiterrorista a cargo del Subcomisario Guillermo Brunas (dependiente de la Dirección General de Investigaciones Criminales de la Policía de Córdoba capitaneada por Alejandro Mercado) la Secretaría de Administración Financiera habilitó la posibilidad de adquirir, a través del mecanismo de subasta electrónica, distintos gases “antidisturbios”, entre ellos, gas lacrimógeno y “gas irritante”, más conocido como “gas pimienta”, el mismo que utilizó la Policía de la Ciudad de Buenos Aires el domingo 9 de abril para reprimir a los docentes frente al Congreso.
No está demás recordarle al lector de estas líneas que, desde fines del año pasado, se han acentuado los pedidos de orden propagados desde los medios hegemónicos de comunicación. Sin ir más lejos, en diciembre de 2016, el abogado Raúl Faure vociferaba desde las páginas del diario La voz del interior (Grupo Clarín, ex La Nación), que había que cortar con ese padecimiento de la “patria piquetera” (como antes se había padecido la “patria de Evita” y la “patria sindical”) y se refería al piquete (modo típico de protesta social protagonizado por los sectores más humildes) como método utilizado por los “grupos neofascistas” previo al “asalto del poder”.

El sublime encanto de los mass-media
Para el abogado platense Esteban Rodríguez Alzueta, las declaraciones de funcionarios del gobierno nacional respecto del conflicto social y posibles salidas represivas ante los mismos, constituyen una “pirotecnia verbal” para nada inocente, ya que “constituyen incentivos políticos que legitiman el uso de la fuerza”. Alzueta, que además de docente e investigador universitario es integrante de la organización de derechos humanos Colectivo de Investigación y Acción Jurídica (CIAJ), destaca que en la gestión Cambiemos saben que no hay represión sin consentimiento social. “El gobierno está creando condiciones de aceptación de la represión a través del periodismo empresarial. Ya sabemos que el periodismo, a través del tratamiento escandaloso y desigual sobre las protestas sociales, tiene la capacidad de enloquecer a los argentinos. Ese consentimiento que recluta a través de la prensa leal, va siendo testeado cotidianamente a través de sus consultoras que encuestan el malhumor de la ‘gente’. El gobierno está buscando ese punto de apoyo, cuanto más amplia sea esa adhesión, mayor será su capacidad de fuego”. El ensayista también pone el foco en el hecho de que “el consenso que necesita el gobierno no es un racional sino afectivo”, y aclara que ese consenso puede detectarse “en la indignación de los transeúntes, automovilistas y la ‘vecinocracia’ que no termina de entender que, en una democracia, la calle es mucho más que un espacio de circulación, porque se constituye en un espacio de reunión y de expresión colectiva”, porque en una democracia -subraya- de lo que se trata “es de discutir y decidir entre todos como queremos vivir todos”. Y remata: “la represión, entonces, encuentra su punto de apoyo también en los micro-fascismos que reconocemos en los clisés que propalan periodistas como Baby Etchecopar y Eduardo Feinmann, Alejandro Fantino, Fernando Carnota, Edgardo Alfano, Débora Pérez Volpín, Débora Plager, Joaquín Morales Solá, Nicolás Wiñazki, María Laura Santillán, Alfredo Leuco, Florencia Etcheves, Luis Majul y tantos otros”.

La política represiva del Estado en el cruce de temporalidades
En dos meses se cumplen 15 años de la denominada “Masacre de Avellaneda”, el trágico hecho represivo que se cobró las vidas de los jóvenes militantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, pero también, la continuidad del presidente interino Eduardo Duhalde al frente del Ejecutivo, quien tuvo que sepultar sus ansias de presentarse como candidato para continuar en el sillón de Rivadavia pero elegido por el voto popular. En otro orden de cosas algo similar le pasó al radical Fernando De la Rúa, cuando el combo de decretar el Estado de sitio desató la protesta del 19 de diciembre de 2001, primero, y paso seguido la represión ejercida por la división montada de la Policía Federal sobre las Madres de Plaza de Mayo desató las primeras furias del día 20, que horas después devendría en insurrección. Al parecer, aquellas jornadas de diciembre quebraron las huellas del terror dictatorial presentes en democracia y las de junio, marcaron el límite de las políticas represivas del estado que la sociedad argentina estaba dispuesta a tolerar. “Con este crimen comienza la fase autoritaria del régimen”, declaró entonces una sorprendente lúcida Lilita Carrió. Pero dicha fase se vio abortada luego del 3 de julio, tras la reacción popular ante los asesinatos y la secuencias de fotografías mostradas en televisión, donde podía verse con claridad que había sido la policía quien había disparado sobre los jóvenes militantes, que murieron asesinados por las balas del Estado y no por una “interna piquetera”, como vociferaron entonces los medios hegemónicos en durante aquellos tenebrosos días (con Clarín a la cabeza) en consonancia con las declaraciones de la primera línea de funcionarios nacionales y de la provincia de Buenos Aires. Desde entonces hubo protestas que fueron reprimidas en Argentina, y también hubo muertos, pero el discurso esgrimido desde la cima más alta del Estado nacional se basó en una política más bien intimidatoria que represiva. Primero Néstor Kirchner y luego su esposa Cristina Fernández comprendieron cabalmente lo que el 20 de diciembre de 2001 y el 26 de junio de 2002 habían implicado para la subjetividad de los argentinos (y las argentinas) y no estaban dispuestos a tener que dejar la Casa Rosada en helicóptero o tener que adelantar las elecciones a tener que acortar sus mandatos producto de una crisis política surgida tras una represión. ¿Habrá tomado nota Mauricio Macri de esta historia reciente de la patria o es precisamente porque tomó nota de ciertas sensibilidades securitarias que se incrementaron en los últimos años que actúa como actúa?
La pregunta permanecerá abierta durante los próximos meses, y su respuesta pondrá a prueba seguramente las reservas antiautoritarias que como pueblo supimos conseguir.

*Nota publicada en revista Zoom.



miércoles, 12 de abril de 2017

TALLER DE PENSAMIENTO CRÍTICO


Todos los jueves de 16 a 18 horas en el Café del Alba (Córdoba)

Coordinación: Mariano Pacheco
Frecuencia: un encuentro semanal de dos horas
Duración: anual




BLOQUE 1: 
 “Guerra y política”

Clausewitzs: De la guerra (selección).
--Mao Tse Tung: “Selección de escritos militares”.
--FAR/Montoneros: selección de documentos de análisis previos a la fusión de 1973.
--Michel Focault: “La guerra en la filigrana de la paz”.
--Gilles Deleuze/Féliz Guattari: “Tratado de nomadología: la máquina de guerra” (selección de Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia).
--Frantz Fanon/Jean Paul Sartre: Los condenados de la tierra (prólogo y extractos del capítulo uno: “La violencia”).


BLOQUE 2: 
¿Qué es la política?

--Jaques Ranciere: “Intervenciones: 1977-2009”, prólogo a Momentos políticos y sus capítulos “La división del Arjé” y “¿Sociedad del espectáculo o sociedad del cartel?”
--Alain Badiou: “Ranciere y la comunidad de los iguales”
--Alain Badiou: “Filosofía y política”; “ética y política” (Conferencias en Buenos Aires, 1994).
Judith Butler: “´Nosotros, el pueblo´. Apuntes sobre la libertad de reunión”.
-- Gilles Deleuze/ Michel Focault: “Los intelectuales y el poder”.

BLOQUE 3:
“Filosofía y política”

Filosofía, política y pensadores malditos: una introducción a los bloques de filosofía, guerra y política (Mariano Pacheco).
--Walter Benjamin: La perspectiva histórica del marxismo heterodoxo (Tesis sobre filosofía de la historia).
--Federico Nietzsche: “Una crítica de la cultura sin concesiones” (Segundo Tratado de la Genealogía de la moral).
--Michel Focault: Recuperando pensadores para la izquierda (“Nietzsche: la genealogía, la historia”, primera conferencia de La verdad y las formas jurídicas).
--Gilles Deleuze: Recuperando pensadores para la izquierda (“El Nietzsche de Deleuze”, Mariano Pacheco, apuntes).
--Baruch Spinoza: Recuperando pensadores para la izquierda (“La concepción ética de la política”, Mariano Pacheco, apuntes).


BLOQUE 4: 
Filosofía descolonial y Pensamiento situado

--Anibal Quijano: “La colonialidad del poder”
--Boaventura de Sousa Santos: “Epistemologia del sur”
--Eduardo Rinesi: “Momento maquiaveliano, momento hobbesiano y momento shakespereano”, capítulo 5 de Política y tragedia. Hamlet, entre Hobbes y Maquiavelo.
Eduardo Gruner: introducción y capítulos 1, 2 y 3 de Las formas de la espada. Miserias de la teoría política de la violencia.
--Daniel Campione/Miguel Mazzeo: “Desde Gramcsci y hacia una nueva época”, apéndice 1 de Para leer a Gramsci y “Sobre nuestro lugar hermenéutico”, extracto de la Introducción a El socialismo enraizado”

BLOQUE 5: 
Feminismos y teoría queer

--Francesca Gargallo: “Feminismos desde Abya Yala” y otros textos

martes, 11 de abril de 2017

EN CORDOBA Y ALTA GRACIA SE DIJO PRESENTE X MICAELA GARCÍA




#NiUnaMENOS

La jornada convocada por la CTEP en la Docta y por el colectivo #NiUnaMenos en la ciudad del tajamar en 12 instantáneas y un video con las palabras de Marina Losada, de la JP-Movimiento Evita.

Allí estuvimos croniqueando con LA LUNA CON GATILLO: Trinchera de resistencia cultural. @GatilloLuna en Twitter. 




La concentración se realizó frente al Patio Olmos, actual shoping donde alguna vez funcionó un colegio. Numerosas personas se congregaron en la ex Plaza Vélez Sarsfield para recordar a Micaela Garcia, repudiar su asesinato y exigir justicia por este y otros casos de femicidios. La condena al sistema capitalista y patriarcal se combinó con el grito de rebeldía de reivindicación de la militancia desarrollada por Micaela en el marco de la JP/Movimiento Evita y la CTEP.


El paro, la represión, la lucha docente

LA TENEMOS ADENTRO

El problema no es que le peguen a un docente, el problema es que avalemos como democrático un gobierno que expropia la voluntad popular en función de los intereses de los CEOs. "La tenemos adentro", podríamos decir parafraseando al Diego. La tenemos adentro la cosmovisión neoliberal si pensamos que el problema de las maestras es de quienes trabajan en el ámbito de la educación, así como cuando pensamos "que se arreglen los negros" cuando vemos un corte de calles o de rutas del pobrerío o cuando nuestras almas bellas se escandalizan porque "metieron preso hasta el abogado" o "lo apretaron a un periodista".
Si el límite no es la represión. ¿Cual es nuestro límite?
Aprobaron el Protocolo anti-piquetes y dijimos "total no lo van a plaicar". La Pato Bulrrich Luro de pueyrredón ya mostró su eficacia durante el paro del 6 de abril. El 9 reprimieron a las docentes que intentaban instalar una Carpa frente al Congreso. LOs voceros del stablishment no dejan de pedir orden. No me olvido de ese tipo de discursos en los mass-media y los loritos de los funcionarios del Estado repitiéndolos a coro durante el primer semestre de 2002. El resulta trágico tod@s o conocemos: los asesinatos de Maxi Kosteki y Darío Santillán el 26 de junio. Es hora de poner los puntos a los de arriba, antes de tener que lamentarnos.
#MacriGato- QSVT- @PachecoenMarcha

martes, 4 de abril de 2017

Un retrato de Carlos Fuentealba


A diez años de su asesinato


Por Mariano Pacheco


Un repaso por los hechos, las responsabilidades políticas y los ecos de su figura en la larga marcha docente.


Aquí dio su última clase”, puede leerse en un cartel emplazado sobre la ruta Nacional N° 36, en la localidad de Arroyito, a unos 50 kilómetros de Neuquén capital. La figura Carlos Fuentealba acompaña la frase que ya es un emblema en toda la región sur del país y que incluso, ha trascendido las fronteras de la Patagonia argentina.
Quien disparó la bala de gas lacrimógeno que aquel 4 de abril de 2007 mató al maestro, se supo luego, fue Darío Poblete, un policía de 36 años hoy condenado a prisión perpetua, responsabilizado por haber cometido homicidio doblemente calificado. La Cámara Criminal Primera, integrada por Luis María Fernández, Mario Rodríguez Gómez y Héctor Dedominichi, dictó, además, la inhabilitación perpetua absoluta para el cabo primero, en lo que se denominó Causa Fuentealba I.
Así y todo, tiempo después, un periodista de Zapala (de donde es oriundo Poblete) pudo fotografiar al policía condenado paseando por las calles de la ciudad. Una imagen que condensa un entramado de impunidad que los docentes neuquinos vienen denunciando desde hace años.

El troesma Fuentealba
Al momento de su asesinato Carlos Fuentealba se había vuelto a inscribir en la Universidad del Comahue para estudiar Ingeniería. Para entonces ya era profesor de Matemática, física y química en el CPEM Nª 69 del barrio Cuenca 15, uno de los más populosos de Neuquén, situado en la zona oeste de la ciudad. “Él creyó en mí”, dice Dora, una de sus alumnas, quien cuenta en el documental “Carlos Fuentealba: camino de un maestro” (de Canal Encuentro), que fue él quien la contuvo para que no abandonara sus estudios, cuando ni ella misma se creía capaz de terminarlos. Y remata: “hoy me estoy por recibir de docente, como él”.
Carlos tenía una claridad meridiana acerca de su función docente. No era un ‘asistente social’, aunque asistía, no era un ‘contenedor’, aunque contenía. El interés de Carlos estaba claramente centrado en lo pedagógico, esto es, en suscitar en sus alumnos un vínculo positivo con el conocimiento”, relata Gabriela Nemiña, compañera de Carlos en el CPEM 69, en su “Retrato de Carlos”, publicado en 2011 en la revista Vientos del Sur, donde agrega que Fuentealba era de perfil bajo, poco afecto a llamar la atención, comprometido pero muy respetuoso de los otros. “Mirada serena pero brillante, vivaz, y una sonrisa luminosa”, así lo describe Nemiña, quien además destaca su “hermosa voz”, su “modo muy agradable de hablar” que también transmitía serenidad, “como su rostro” que “contagiaba entusiasmo”.
Carlos Fuentealba era hijo de peones rurales, muchos hermanos y vida nunca fácil, como la de tantos hombres y mujeres de los sectores populares. Unió su vida junto a Sandra Rodríguez, también docente, pero de plástica, con quien tuvo dos hijas: Camila, y Ariadna. Cursó sus estudios en el colegio Seferino Namuncurá de Junín de los Andes, de donde egresó en 1979.
Becado por los Salecianos, Carlos cursó el profesorado en el Instituto de Formación Docente Nª 5 de Plottier, una de las escuelas situadas en uno de los barrios más pobres de la zona, pero también, una barriada con una gran tradición de lucha. Con el paso de los años Carlos se fue politizando. Cuentan quienes lo conocieron que siempre realizó su activismo sindical con una aguda mirada de clase. Perspectiva que lo hizo ser parte activa de las luchas docentes, que en Neuquén cuentan con una de las trayectorias más ricas del país.


Genealogía de la lucha docente
El desenlace fatal de Arroyito no fue ningún accidente, tal como quiso presentar el caso el poder político local, sino el resultado de una política de Estado. Así y todo, la represión del 4 de abril de 2007 sobre los docentes no fue solo una salida represiva del gobierno ante ese conflicto gremial puntual sino el intento de aleccionar a un sindicato con toda una historia de lucha, que había sido parte de las puebladas de los noventa y que, junto con los ceramistas de la Fábrica Sin Patrón (FaSinPat), ex Zanon (establecimiento ocupado en 2001 y puesto a funcionar “bajo control obrero”), se había convertido en la verdadera oposición política del MPN, en un momento en el que Jorge Sobisch (tres veces gobernador de la provincia), buscaba proyectarse nacionalmente como candidato a presidente.
Lo peor ya pasó, estamos camino a Senillosa”. Esas fueron las últimas palabras que Sandra escuchó de Carlos aquella semana santa de 2007, cuando se comunicaron telefónicamente tras la represión sobre los docentes en Arroyito, que se disponían a regresar en caravana por la ruta, seguramente cargados de bronca y un poco de frustración. Fue entonces cuando la policía pasó por el costado de la caravana y empezó a disparar. Y uno de esos disparos se cobró la vida de Fuentealba.
La la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN) fue fundada en 1982 por una confluencia de militantes marxistas y del catolicismo progresista. En la actualidad el sindicato cuenta con unos 17.000 trabajadores afiliados en veinte seccionales, siendo esta cifra casi la mitad del total de asalariados del sector. En 2007 comenzaron el año lectivo con una historia complicada sobre sus espaldas: 70 pedidos de audiencia rechazados por la gobernación y salarios congelados desde hacía 17 años, con excepción de un pequeño incremento que habían obtenido el año anterior, luego de haber realizado una serie de huelgas poco numerosas pero bastante radicalizadas y parcialmente exitosas, y tras haber protagonizado una caravana que puso 15.000 docentes sobre la ruta, que marcharan 20 kilómetros desde Zapala hacia la capital. Pero además de las medidas radicalizadas, como el “corte a los circuitos productivos” de la provincia (20 piquetes en el circuito petrolero que culmina con el bloqueo a la destilería en la zona de las torres, en Plaza Huincul, una de las sedes de los grandes piquetes de 1996 y 1997), también 2006 fue el año de la represión abierta contra los docentes, cuando una patota los apaleó, el 30 de marzo, simulando ser obreros de la construcción (de allí que se conozca dicho hecho como “la represión de los cascos amarillos”). Una estrategia de abordaje represivo sobre los docentes se estaba pergeñando desde las cimas más altas del Estado provincial.
Es que más allá de los índices de desocupación locales, y de haber sido la “punta de lanza” de lo que años más tarde se llamaría “Movimiento piquetero”, no fueron en Neuquén los movimientos de trabajadores desocupados los grandes protagonistas de la creciente protesta social, sino los sindicatos, con los ceramistas y los docentes a la cabeza.
En 2003 ATEN protagonizó una huelga de 34 días que incluyó 11 días de corte del puente que une las provincias de Neuquén con la de Río Negro (el mismo año la represión estatal deja heridos a un integrante del Movimiento de Trabajadores Desocupados y a otro del sindicato ceramista). Ese plan de lucha, realizado junto a la Asociación de Trabajadores del estado (ATE), como ya había sucedido en 2001, forjó importantes niveles de unidad entre distintas fracciones de trabajadores, más allá de que en términos reivindicativos las protestas culminaron en derrotas. Incluso yendo más atrás en el tiempo, los docentes neuquinos (y los estudiantes) fueron los grandes protagonistas de algunas de las más importantes luchas populares de los años noventa. No está de más recordar que en la provincia se impidió la implementación de la Ley Federal de Educación del menemismo, y que mientras en Buenos Aires la conducción de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) montaba la carpa Blanca frente al Congreso de la nación, en Neuquén, el método principal implementado por el sindicato del sector era el piquete. Piquete que los había unido junto a otros trabajadores y desocupados en las puebladas de 1996 y 1997 (en la que es asesinada Teresa Rodríguez).
Es que tal como afirmó el historiador Ariel Petruccelli en su libro Docentes y piqueteros. De la huelga de ATEN a la pueblada de Cutral Có, además de ser una provincia estructurada sobre un enclave energético en su economía y una hegemonía de un partido provincial en su política, en Neuquén también persistió a lo largo de estos años de post-dictadura una numerosa contra-cultura de la protesta (“una cultura minoritaria y disidente contrapuesta a una cultura dominante y mayoritaria”) que convirtió a la provincia en uno de los “epicentros de las luchas sociales en la Argentina”.
Las luchas de derechos humanos en los años ochenta, la de los trabajadores de la construcción en el entre década, los primeros piquetes en los noventa, los ceramistas a inicios del nuevo siglo y el permanente activismo de los estudiantes secundarios y universitarios es el contexto de lucha en el cual hay que situar el activismo de los docentes neuquinos, que sin lugar a dudas suma también a los estatales y las comunidades mapuches.
En otro texto más breve (“Maestras piqueteras”), publicado en la revista sindical Vientos del sur, Petruccelli retoma conceptualización de “contra-cultura” planteada en su libro y agrega:
A muy grandes rasgos se puede decir que los miembros de la contracultura comparten una serie de valores y de prácticas: cierto anhelo de igualdad, un genérico «anti-imperialismo», la protesta y el reclamo vistos como un valor positivo, una mirada crítica sobre el mundo y la sociedad en que viven, la organización y la movilización populares convertidas casi en una forma de vida, la importancia concedida a los derechos humanos, la oposición al MPN, cierta conciencia de clase, la participación autónoma de los docentes en muchas y variopintas organizaciones integrantes de la contracultura”. Para graficar esta enumeración el historiador patagónico pone como ejemplos el hecho de que sean docentes el grueso de los miembros de la Asociación de Músicos Independientes (AMI), casi todos los artistas plásticos y los actores que acompañan las movilizaciones políticas y sindicales, buena parte de los activistas de los organismos de Derechos Humanos, la mayor parte de las militantes de las organizaciones feministas y de lesbianas, así como los principales redactores de algunas publicaciones de contrainformación y contracultura y autores de textos escolares alternativos.

Pedagogía de la Memoria y la Justicia
Para Sandra Rodríguez, y ATEN, el máximo responsable de aquél hecho trágico que el 4 de abril de 2007 se cobró la vida de Carlos Fuentealba es Jorge Sobisch, gobernador del Movimiento Popular Neuquino (MPN) al momento de producirse la represión sobre los docentes. El ex gobernador incluso afirmó ante la Justicia (en donde declaró en calidad de “testigo”) que no recordaba haber asumido públicamente la responsabilidad política de la orden para que la policía reprimiese aquel día, haciendo recaer dicha responsabilidad en el ex comisario Carlos David Salazar, aunque desde el sindicato docente y la familia de Fuentealba insisten en que Sobisch es el máximo responsable.


Susana Delarriva es profesora de historia jubilada, aunque “nunca pasiva”, aclara, en diálogo telefónico con revista Zoom, en el que puntualiza que la Causa Fuetealba II intentaba llevar a juicio a la cúpula policial, pero con las claras intenciones de seguir la línea de mando hasta llegar al ex gobernador, quien “dijo en el año 2007 que él había dado la orden de reprimir la protesta, y que lo volvería a hacer”. Delarriva, que es además secretaria adjunta de ATEN provincial, aclara que si bien la causa se encuentra cerrada en la provincia, han presentado un “recurso de queja” ante la Suprema Corte de Justicia. La Causa Fuentealba II fue cerrada por la Justicia neuquina el 15 de septiembre de 2016. Entonces los jueces Alfredo Elosu Larumbe y Soledad Gennari rechazaron la revisión del tribunal impugnatorio y avalaron además el sobreseimiento de 15 policías y ex funcionarios imputados por el asesinato. “Si bien no hemos ganado la batalla judicial sí hemos sido persistentes en sostener la lucha social, y la lucha pedagógica por Memoria, Verdad y Justicia”, insiste Delarriva.

Fuentealba y la lucha docente actual
Para finalizar esta nota me quedo con estas bellas palabras escritas por el pensador crítico Gilles Deleuze, citadas también por Nemiña en la semblanza anteriormente mencionada:
Cuando muere alguien a quien uno quiere y admira, se necesita a veces hacer su retrato. No para glorificarlo, aún menos para defenderlo, no para recordarlo sino para obtener esa semejanza última que sólo puede venir de la muerte y que nos hace decir: es él”.
Él, Carlos Fuentealba, fue el principal rostro presente en las masivas movilizaciones docentes que ganaron las calles de Neuquén durante las últimas semanas, en un contexto de lucha gremial que reavivó las actividades sindicales en prácticamente todas las escuelas del país, y que tuvo en la Marcha Federal Docente del 6 de marzo su momento más luminoso.
Al día siguiente, en la movilización convocada por la CGT en Buenos Aires, columnas numerosas de laburantes de distintos gremios corearon “Poné la fecha la puta que te parió”. Entonces el triunvirato cegetista se comprometió a ponerle fecha al primer paro general convocado por la Confederación General del Trabajo al gobierno de Cambiemos. En 48 horas la Argentina vivenciará los alcances de dicha medida de fuerza. Seguramente allí también, en asambleas, cortes de calles y ollas populares, el rostro de Carlos Fuentealba se haga presente, junto a esa consigna hoy ya tan conocida que dice que “Maestro luchando, también está enseñando”.