viernes, 23 de junio de 2017

Presentación de Darío Santillán: el militante que puso el cuerpo en Buenos Aires

La biografía sobre Darío Santillán 
se presenta este sábado y domingo en el Sur del Conurbano

Con la presencia del ensayista y comunicador popular Mariano Pacheco (co-autor del libro, amigo y compañero de militancia de Darío, actualmente radicado en Córdoba) se presenta la biografía “Darío Santillán, el militante que puso el cuerpo”, este sábado 24 de junio en Lanús y el domingo 25 en Avellaneda, en el hall de la Estación donde fueron asesinados los jóvenes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.


En el marco de las actividades por la conmemoración de los 15 años de la denominada “Masacre de Avellaneda” de aquel 26 de junio de 2002, la biografía escrita por Ariel Hendler, Juan Rey y Mariano Pacheco, publicada por Planeta en 2012 y reedita este mes por la misma editorial en versión Booket (de bolsillo), se presenta este fin de semana en la zona sur del conurbano.

Sábado 24 de junio, 18 horas en el Espacio Popular “Aquí se respira lucha” Sitio de Montevideo 1184, Lanús


DOMINGO 25 DE JUNIO, 15.30 HORAS (puntual) EN EL HALL de la Estación "Darío y Maxi" (ex Avellaneda).


Los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki no fueron un simple hecho policial, ni tampoco un exceso o desborde de las fuerzas de seguridad apostadas el 26 de junio de 2002 en el Puente Pueyrredón. Aquella certeza mantuvo una década y media en pie la lucha de familiares y amigos de las víctimas, junto con militantes sociales, abogados y organismos de derechos humanos que sostuvieron desde un principio que había sido una conquista el juicio que culminó con la condena a reclusión perpetua del ex comisario Alfredo Fanchiotti y el ex Cabo Alejandro Acosta (máximos “responsables materiales” del crimen) pero que, no obstante, no podía llamarse plenamente a eso justicia mientras no se llevara a juicio a los máximos responsables políticos, empezando por el entonces presidente interino Eduardo Duhalde.
Sin embargo, como afirman los autores en la introducción, “contar esa breve e intensa vida, mucho más luminosa que su asesinato por la espalda, esa historia que es también la de toda una generación de jóvenes militantes”, es el propósito del libro. “Porque evocar la vida de Darío Santillán”,agregan, “es contar también la de sus compañeros de ruta, otros chicos y chicas del suburbio, como él, y sus esfuerzos por trascender las limitaciones vitales que le imponía una situación geográfica de aislamiento en el sur más profundo del Conurbano; es hablar de la voluntad de Darío por convertirse, con escasos estímulos, en un lector voraz y autodidacta; de los intentos por involucrar a sus compañeros del colegio secundario en discusiones políticas e históricas, o de la pasión y voluntad que desplegó, con apenas 19 años, para organizar a sus vecinos hasta levantar de la nada un movimiento de desocupados, como así también de las angustias de tener que sobrellevar una situación familiar compleja, con las peores situaciones de riesgo imaginables acechándolo literalmente a la vuelta de la esquina. Pero es también una historia de juventud, de diversiones, viajes de mochilero, bailes, amores y cervezas: nada menos que elrecuerdo de Darío vivo, ese que hasta ahora permaneció eclipsado por las circunstancias ominosas de su muerte; el Darío de carne y hueso detrás de las crónicas periodísticas sobre su asesinato, y de su rostro convertido en bandera de lucha”.
Cinco años después de su primera edición, y luego de haberse agotado sus ejemplares, esta nueva edición mantiene el texto tal como fue escrito, al que se suma una “posdata 2017” en la que los autores agregan:
La reedición de este libro se produce cuando ya hace más de un año que la alianza Cambiemos gobierna la Nación. Hoy, de la mano de una situación social cada vez más complicada, han emergido con mayor fuerza, otra vez, una serie de movimientos sociales que retoman, recuperan y resignifican aquellas prácticas políticas que fueron centrales en los años narrados en esta biografía. La historia nunca se repite y este tiempo no son los años noventa. Pero así y todo entendemos que las memorias de la resistencia de quienes pelearon por un país, por un continente, por un mundo con justicia y libertad, son parte de las peleas que en cada momento histórico necesitan reactualizarse. Que las figuras de Darío, Maxi y la de tantos otros hombres y mujeres que fueron asesinados en las protestas sociales de la Argentina contemporánea no quede en el olvido, pero tampoco en un pasado que se resiste a ser tal, es parte de la humilde contribución que sus autores pretendemos realizar con esta nueva salida a las calles de El militante que puso el cuerpo. Nuevas generaciones se han incorporado a las militancias de diversas identidades y trayectorias en estos años. Que esta biografía sirva de insumo entonces para nuevas rebeldías.


Palabras para Maximiliano Kosteki, el constructor de caminos

A 15 años de la Masacre de Avellaneda

 
Por Mariano Pacheco, @PachecoenMarcha
(La luna con gatillo/Resumen Latinoamericano)


Pensamos en Kosteki e imaginamos Guernica. Pensamos en Guernica y recordamos a Picasso. Recordamos el Guernica de Picasso y pensamos en los vascos; en los aviones nazis bombardeando la ciudad. Pensamos en Kosteki, pensamos en Guernica, recordamos los aviones nazis, los bombardeos, los cuerpos despedazados, el cuadro. Los cuerpos sobre el tapiz. Los pedazos, las partes que no encajan, la pintura. No encajan pero sí. Pensamos en Kosteki, en el MTD de Guernica, en su militancia y en sus dibujos. Recordamos el ángel piquetero pintado por Maxi. Recordamos una foto, una canción, un dibujo de los republicanos españoles.

Pintado en 1937, el Guernica de Picasso permaneció, por expresa directiva de su autor, cuatro décadas fuera de España. Los años del franquismo. Encargado por el gobierno de la República española, Picasso se puso a pintar. Mientras lo hacía, en 1937, declaró: “… expreso claramente mi repulsión a la casta militar, que ha sumido a España en un océano de dolor”.

Las huellas de los republicanos españoles presentes en Argentina durante los agitados días de diciembre de 2001. Angelus Novus. Un día cualquiera de 1940. Benjamin vierte unas líneas sobre un cuaderno, a propósito del cuadro de Klee. Pretende correr el eje de la discusión al interior del marxismo: la idea de redención, para los trabajadores, no puede estar en el futuro. Deben nutrir su fuerza, dice, de la imagen de los antepasados esclavizados. El pasado como inspiración, no como autoridad.

Enero y febrero de 2002. A Maxi le gusta escribir poemas, dibujar: manos entrelazadas, rostros, escaleras (“hay una rebeldía subyacente en él, un combate hacia el interior de las artes visuales, mucho más sutil que un puño levantado. No era un ilustrador de su ideología”, supo expresar Magdalena Jitrik). También un Guevara, o un Jesús; una serpiente, las puertas del infierno (“que alguien”, dijo el artista plástico León Ferrari, sorprendido, apenas vio los cuadros en la casa de Maxi, después de su muerte, “tan alejado al circuito institucional del arte transitara por caminos similares a quienes tenemos acceso a las galerías”). Alguna vez, un ángel (¿el ángel de la historia?). Lo hace con las dos lapiceras (una roja, otra azul) que su madre, Mabel, le regaló por esos días (y que no dejó de atesorar hasta su muerte). Ella cuenta que también a Maxi le gustaba leer. Mucho del Che, dijo. ¿Y de la guerra civil española? No lo sabemos. Quien sí escribió sobre los republicanos españoles fue Paul Eluard. “Vuestra muerte va a servir de ejemplo”, escribió en su Victoria de Guernica. Hombres reales para quienes la desesperación alimenta el fuego devorador de la esperanza. Abramos juntos el último brote del porvenir. El porvenir es largo, supo decir el viejo Louis Althusser, ya medio loco. ¡Cuánta razón tenía!

En Kosteki, Guernica aparece como el lugar en el cual va a realizar su militancia. Si bien estudiaba en Lanús (en la Escuela Media con orientación artística N° 15, aunque quería ingresar a la carrera de Bellas Artes) y vivía en Glew (Almirante Brown), no militaba en ninguno de los dos MTD de esos distritos, sino en el de Guernica. Se había incorporado en la actividad del 1° de mayo de 2002. Estaba desocupado y, como muchos, realizaba cada tanto alguna que otra changa, como letrista o cuidador de perros, comoalguna vez también lo fue Soledad Rosas, la joven anarquista argentina que murió en una cárcel de Italia. Para el 26 de junio, por lo tanto, Maxi llevaba apenas un mes y medio en el movimiento. Nunca, antes de ese día, había participado de un corte de ruta. Faltaba tan sólo una semana para que cumpliera 23 años. Alguna vez vivió en Don Orione, pero nunca se cruzó con Darío Santillán. Sus manos estrechadas serán sólo un fugaz instante de presente absoluto.“Presente de lucha”, según escribió alguna vez Guevara, para que el futuro sea nuestro. Por “prepotencia de trabajo”, si pensamos en Roberto Arlt. “Tarde o temprano”, según las palabras de Evita. ¿Simples frases arrojadas sobre un papel?

Maxi Kosteki, constructor de caminos. Link al film documental completo:

martes, 13 de junio de 2017

El paro que todos quieren romper


Panorama del conflicto de transporte en Córdoba

Choferes “voluntarios”, unidades custodiadas, un sindicato nacional en contra y un intendente que desconoce los acuerdos: retrato de la huelga de transporte que paraliza a Córdoba.

Por Mariano Pacheco*
(@PachecoenMarcha)


Apenas dos semanas después de conmemorarse un nuevo aniversario del Cordobazo, la ciudad de Córdoba amaneció ayer con una postal que remitía mucho a imágenes de décadas anteriores, cuando un pujante movimiento obrero permanecía de pie, con figuras como la del gringo Agustín Tosco y el Negro Atilio López, pero también con fuerzas represivas tomando el toro por las astas. Es que ayer lunes 12 de junio, poco antes de las 7 de la mañana, comenzaron a circular en la Docta las primeras unidades de colectivos que la Municipalidad de Córdoba dispuso en medio de un Plan de Emergencia del Servicio de Transporte, que implicó poner a circular 9 de 72 líneas troncales de colectivos, con unas cien unidades que realizaron los recorridos sin cobrar boletos y fueron manejadas por choferes convocados la noche anterior, vía twitter, por la empresa ERSA, una de las cuatro que funcionan en la ciudad. Un escenario similar a cuando el gobierno de Mauricio Macri convocó a “voluntarios” para quebrar la huelga docente, con la diferencia obvia de lo que implica conducir un colectivo (de hecho hubo más de un choque provocado por estos “colectiveros voluntarios”), amén de que en este caso no fue sólo una expresión de deseo sino una realidad efectivizada con un predio de la Fuerza Aérea funcionando como “cabecera de línea” de los colectivos que circularon todo el día con un gendarme en el primer asiento o efectivos policiales siguiendo cada unidad.
El séptimo día consecutivo de huelga de transporte culminó con versiones encontradas, luego de que a las 23.55 horas el Intendente radical Ramón Mestre (hijo) realizara las siguientes y polémicas declaraciones ante Cadena 3 Noticias:
Nosotros la información que tenemos es a través de los medios de comunicación. No tenemos ninguna notificación por parte del ministerio de Trabajo. Nosotros queremos que el servicio se vuelva a restablecer, pero vuelvo a repetir: seguimos instando a los trabajadores para que dejen de estar en la ilegalidad y vayan a trabajar, porque actúan en forma individual y en este conflicto quien tiene la representación, la tiene de manera colectiva, porque es la UTA a nivel nacional, por estar intervenido el sindicato UTA Córdoba, quien tiene la representación. Nosotros no ponemos en peligro nada. Si el ministro llega a tomar la determinación de introducir a aquellos que están con derechos individuales a someterse a una conciliación obligatoria, yo ya estoy fijando una posición, y es que nosotros no vamos a permitir que aquello que tiene que ver con las horas no trabajadas, esas no van a ser abonadas y los trabajadores despedidos han perdido sus trabajos”.
Las declaraciones del intendente radical-amarillo se produjeron apenas un rato después de que los trabajadores en huelga hubiesen arribado a un acuerdo con las empresas en el ministerio de Trabajo de la provincia, en el que se comprometían a retornar a sus puestos de trabajo, sin que les descontaran los días de paro y se reintegraran a los empleados despedidos, para seguir discutiendo el trasfondo del conflicto sin la medida de fuerza de por medio. Ya entrados los primeros minutos de hoy, martes 13 de junio, los trabajadores volvieron a autoconvocarse sobre la calle Vélez Sarfield (casi esquina San Luis), frente a la Sede Córdoba de la Unión Tranviaria Automotor (UTA).

Algo más que el salario en juego
La huelga que provocó ya dos denuncias penales, 88 despidos y dos detenidos comenzó el lunes pasado, luego de un primer conflicto desatado el viernes, cuando los choferes de colectivos y las conductoras de trolebuses comenzaron a poner en discusión la paritaria nacional aprobada por el gremio días atrás. La medida se desató por una diferencia, no menor, del 11,5% en los aumentos salariales. Los delegados de base denuncian que para este año solo les corresponde un aumento del 8%, sin retroactivo, y por eso reclaman que el pago del 21% escalonado en tres cuotas para el segundo semestre que se acordó con el gobierno sea en un pago, retroactivo al mes de enero y que sea aplicado a la escala nominal de Córdoba, con lo que el aumento salarial rondaría así en un 32%.
Desde que Ramón Mestre asumió la intendencia de la capital provincial, en 2011, a hoy, el boleto de colectivos aumentó de $2,50 a $12,55. El año pasado, la paritaria nacional cerró en 27%, mientras que la inflación anual fue del 35%. “El índice inflacionario dice que en el primer cuatrimestre tenemos el 11% de inflación, entonces por todo el año tenemos un 33% de inflación y consideramos que un aumento de 8% es una burla y sentimos que es una provocación”, declaró al respecto Érica Oliva, delegada de la empresa Tamse trolebuses. A esto debemos sumarle que en septiembre pasado la Seccional Córdoba de la UTA fue intervenida por la conducción nacional del gremio, bajo argumento de que no se estaban acatando todas las cláusulas estatutarias. El saliente secretario general local, Ricrado Salerno, denunció entonces un “golpe institucional” y desde las esferas nacionales del gremio, sostuvieron que en un mes, o a lo sumo dos, se normalizaría la situación, cosa que no ha sucedido hasta el día de hoy. En el medio, delegados de base comenzaron a tomar cada vez más protagonismo y a denunciar la falta de democracia sindical. En un proceso muy similar al que desarrollaron en su momento los denominados “metrodelegados” del subterráneo de Buenos Aires, estos choferes cordobeses también pusieron en entredicho en estos días la rigidez del “imperio Fernández”, según denominan muchos trabajadores a los modos en que Roberto maneja el gremio, quien luego de declarar que “desde Córdoba no nos van a manejar el sindicato”, firmó un duro comunicado en el cual se expresa –entre otras cuestiones-- que “de persistir los trabajadores en el incumplimiento al acatamiento de las directivas de nuestra entidad, quedarán fuera de la cobertura gremial de UTA, debiendo asumir las consecuencias de su incorrecto proceder”. Tras solicitar a sus afiliados que “depongan su actitud”, la conducción nacional de UTA recordó que “solo nuestro sindicato está legitimado para lograr la reincorporación de los despedidos, el cese de las intimaciones y la recuperación de los días perdidos” y exigió a los otros gremios y partidos políticos que se habían solidarizado con la protesta, que desistan su actitud, ya que consideraron que su accionar estaba “socavando las bases del estado de derecho y del sistema democrático”.
Este es el contexto de fondo en el cual se inscribe la huelga de choferes en Córdoba.


Unidad, solidaridad, organización
Con la ausencia de los secretarios generales pero con la participación activa de los cuerpos orgánicos, los principales gremios de Córdoba participaron ayer del acto que se realizó frente a la sede de UTA tras una movilización por las calles de la capital provincial, de la que también participaron organizaciones y partidos políticos, agrupaciones estudiantiles y movimientos sociales, entre los que se destacaron la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) y la Federación de Estudiantes Secundarios (FES); la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP); el sindicato de Luz y Fuerza; el Sindicato Único de Obreros y Empleados Municipales (SUOEM); la Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (ADIUC); las dos CTA y el Sindicato único de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba (SURRBAC), cuyo secretario general, Mauricio Saillén, reclamó desde el escenario que se realizara un referéndum revocatorio del mandato del intendente, en contraposición con los dichos de Ramón Mestre, quien había solicitado realizar una consulta popular para que la población votara sobre la posibilidad de hacer del transporte un servicio esencial (postura que el diputado radical, su hermano Diego, también llevó al Congreso de la Nación).
Según el artículo 146 de la Carta Orgánica Municipal, la Revocatoria “puede ser promovida por no menos del diez por ciento (10%) del
electorado para revocar los mandatos a las autoridades municipales electivas”, en una elección de carácter obligatorio.

El orden cordobesista contra los trabajadores
Todas las fuerzas del orden se posicionaron durante la semana contra la huelga protagonizada por los trabajadores de UTA: la conducción nacional del gremio; la intendencia de Cambiemos; la gobernación justicialista; las empresas de transporte; la Cámara de comercio y los medios hegemónicos de comunicación, que promovieron cada día una violencia inusitada contra la medida de fuerza, reclamando despidos y fomentando la violencia social. Todas las fuerzas del orden cordobesista alzaron su voz y mostraron unanimidad contra este sector de la clase trabajadora cordobesa, que hoy se debate en torno a un conflicto que comenzó siendo salarial, y que hoy se ha transformado en el principal elemento de una crisis política que atraviesa todos los estamentos de gobierno local y provincial.
*Nota publicada en revista Zoom.

martes, 6 de junio de 2017

*DECLARACION SOBRE VENEZUELA

Junto a la revolución bolivariana


Frente a declaraciones de intelectuales y grupos, que bajo el rótulo de "progresistas" o de "izquierda", "denuncian la represión en Venezuela", los abajo firmantes sostenemos nuestro apoyo y compromiso con el avance del proceso popular abierto en Venezuela a partir del Caracazo de 1989 y de la rebelión cívica y militar conducida por Hugo Chávez en 1992, que dio organicidad al descontento popular e inició el proceso de construcción de la Revolución Bolivariana.
El despertar del pueblo oprimido venezolano permitió barrer con el modelo de democracia de pacto de las élites y sus viejas estructuras políticas, abriendo grandes perspectivas para la refundación del Estado así como para el acceso de las clases populares a los espacios de poder político, y para la transformación de las estructuras económicas y la recuperación nacional de las palancas de la economía. Fue el Comandante Chávez quien interpretó y encarnó las aspiraciones nacionales y populares del pueblo venezolano, quebrando el modelo de democracia representativa y abriendo canales de participación del pueblo en la toma de decisiones.
Ese proceso de despertar ha sido complejo, contradictorio y sometido a incesantes intentos desestabilizadores desde afuera y desde la oposición reaccionaria venezolana. No es el objetivo de esta declaración enumerar los logros sociales, culturales y políticos de la Revolución Bolivariana; sabemos que dentro de sus mismas estructuras, como en cualquier proceso popular, conviven contradicciones que ameritan un análisis más profundo del que pueda realizarse en una declaración. Además, las empresas periodísticas concentradas banalizan estas contradicciones con el objetivo de no abrir discusiones radicales sobre esos aspectos.
Lo cierto es que estos factores confluyen y generan la crisis en que, ya en forma prolongada, se encuentra sumida Venezuela. La confluencia de las causas internas, la dificultad en la construcción de un entramado productivo nacional que dé respuesta a las necesidades del pueblo en momentos complejos, la permanente agresión diplomática, propagandística y de intervención en los asuntos internos y una coyuntura internacional desfavorable, son la base material de la actual gran ofensiva de los sectores reaccionarios que buscan volver al pasado.
Los medios concentrados ocultan el carácter racial y de clase de las “guarimbas”, su horizonte y su sentido, y su foco en las zonas más acomodadas de Venezuela. El descontento es organizado y planificado por la oposición para producir el “derrumbamiento catastrófico” del gobierno del presidente Nicolás Maduro, sin planteos de resolución reivindicativa de las necesidades populares –aunque éstas se agitan mediáticamente. El objetivo es crear un estado de caos, ingobernabilidad e incertidumbre. Es una estrategia diseñada para el ámbito internacional y el desgaste de la ciudadanía, que busca generar las condiciones para un recambio que la derecha reaccionaria “aún” no ha logrado generar.
Vemos el despliegue de tácticas que muestran la voluntad generar un escenario insurreccional que lleve al enfrentamiento armado con las fuerzas del Estado. Esto se ve cotidianamente en las pantallas de todo el mundo, tal como fue resuelto por las grandes cadenas de medios: mostrar al menos una noticia diaria instalando en agenda la idea del “caos venezolano”, y machacar en ella. El fraccionamiento de la realidad presentado por los medios internacionales es una muestra de los intereses ocultos en las noticias sobre Venezuela. El asedio mediático a la Revolución Bolivariana no tiene precedentes en la contemporaneidad.
Por otra parte, el recrudecimiento de la violencia en las manifestaciones de la oposición se da proporcionalmente a sus intereses y la temperatura de su discurso. A partir del momento en el que el CNE dio fecha a los eventos electorales (elecciones regionales y ANC), la oposición se negó a aceptar la convocatoria y radicalizó sus acciones de calle, que evidencian como mínimo sus claras intenciones de no ir a elecciones. Adicionalmente a eso colocaron sobre el tablero político el adelanto de las elecciones presidenciales que deberían tener por fecha finales de 2018, incluso propusieron la convocatoria de elecciones generales. A cada solución anteponen un problema.
La operatoria de la derecha reaccionaria a nivel continental busca alguna forma de intervención extranjera. Pero lo que no se ve es que los muertos hasta hoy fueron muy minoritariamente causados por las fuerzas militares y de seguridad del gobierno, mientras que oficinas estatales e inclusive de fuerzas de seguridad son permanentemente atacadas. La comparación entre esta insurrección antichavista con el levantamiento por hambre de 1989 y sus cientos de muertos causados por fuerzas de seguridad conducidas por los que hoy manejan la oposición, muestra con claridad la naturaleza de los bloques enfrentados. Pedir que se retiren las fuerzas estatales de la calle, pedir que “no repriman”, es pedir que el gobierno no se defienda y se deje caer.
Si las debilidades de la Revolución Bolivariana han salido a la superficie con toda su crudeza en los últimos años, el gobierno de Maduro y el proceso popular bolivariano deberán encontrar la salida dentro de una lógica popular y transformadora, que sostenga la independencia y supere los límites encontrados. Los errores no se superan haciendo frente común con la derecha reacciona venezolana e internacional, como se desprende en los hechos de la declaración que realizan una supuesta intelectualidad “de izquierda" que parece desconocer la realidad sobre la que opina.
La gobernabilidad de la Revolución Bolivariana no excluye el conflicto como parte de la cotidianidad social. La democracia no es consenso absoluto, ni pasividad social, ni siquiera es la supresión de la violencia, al menos no lo ha sido en Venezuela. La defensa del modelo de democracia participativa y protagónica implica la capacidad de la sociedad de resolver sus antagonismos en el seno mismo de los procesos de participación y expresión. Pero la oposición no quiere formar parte de la democracia participativa y protagónica, la quiere suprimir y ha rechazado todos los mecanismos existentes para hacer parecer la violencia de las guarimbas como una “situación generalizada”: por muy contradictorio que parezca, la oposición es gobierno desde hace más de 10 años en la mayoría de los municipios donde se desarrollan esas acciones callejeras.
Quienes acompañamos esta declaración sostenemos que el camino iniciado hace más de dos décadas en Venezuela debe ser defendido, contra los errores y enemigos internos y, sobre todo, contra los enemigos externos que buscan una restauración de lo viejo en respuesta a una visión geopolítica alternativa que Chávez impulsó en el continente. Esto no admite dudas ni vacilaciones.
Los intelectuales y dirigentes progresistas, nacionales, antiimperialistas, marxistas o de cualquier corriente de ideas y militancia que sean parte de la causa de los pueblos, que luchan por su emancipación nacional y social, no pueden permanecer indiferentes o tomar posiciones basadas en valores de forma. Lo que digan la SIP, la OEA y otros “foros internacionales” no es lo que debe guiar nuestra indignación. Un intelectual o dirigente comprometido con su tiempo y con su pueblo debe asumir con honestidad la lucha por la superación de los momentos difíciles en que los oprimidos se ven envueltos, codo a codo con su propio pueblo.
Eso no se hace construyendo un frente como socio minoritario de los enemigos de clase, se hace luchando junto a su gente, por su país, por los y las trabajadoras y oprimidos; por la superación de las falencias, debilidades, errores que puedan ocurrir al interior de la misma dinámica popular. Esto salvo que se sea la “izquierda del sistema”, y cómodamente se critique desde los amplios espacios que las instituciones del régimen “global” reservan a los críticos que se asientan en su interior. Los argentinos tenemos amplia experiencia en esto.
Adhesiones a helicopterox@yahoo.com.ar

FIRMAS:
Lucas Rubinich (Sociólogo UBA)
Atilo Borón
Eduardo Lucita (Economista EDI)
Claudio Katz (Economista EDI Docente UBA)
Jorge Marchini (Economista EDI)
Aldo Casas (UBA).
Mabel Thwaites Rey (Profesora UBA)
Vicente Zito Lema, (poeta y escrito)
Norman Briski, (actor y dramaturgo)
Julio C. Gambina FUNDACIÓN DE INVESTIGACIONES SOCIALES Y POLÍTICAS (FISYP)
Daniel Campione (FISYP)
Eduardo Schmidt (FISYP)
Beatriz Rajland (FISYP)
Roberto Elizalde (Historiador CTA A RIOSAL UBA)
Nora Ciapponi (FPDS-CN)
Guillermo Caviasca (Historiador, Docente UBA/UNLP)
Néstor Kohan (Filósofo, Docente UBA)
Natalia Vinelli (UBA Barricada TV)
Marcelo Langieri (Sociólogo UBA)
Pablo Llonto (UNLP)
Jorge Drkos - Senador prov Bs As mc- Frente Transversal
Jorge Cardelli (Sec. de Cultura CTA A)
Elsa Bruzzone CEMIDA
José Schulman, secretario nacional Liga Argentina por los Derechos del Hombre
Hugo Blasco (Sec. DDHH CTA A y Sec. Federación Judicial Argentina)
Ricardo Aronskind (economista, UBA)
Leandro Morgenfeld (Historiador)
Luis Alvarenga (El Salvador, Poeta)
Roberto Perdía (Abogado)
Lucas Molinari (periodista Radio Gráfica)
Marcelo Yaquet (Corriente política 17 de agosto, Dirigente de empresa autogestionada)
Carlos Ponce de León Docente (UNCo.)
Tilda Rabi (FEDERPAL)
entro de Estudios Históricos y Sociales "Felipe Varela")
Maximiliano Pedranzini (Ensayista. Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales "Felipe Varela")
Daniel Lew, Biologo, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas IVIC
Nicolas Allen (EEUU)
María Elena Saludas (ATTAC - Argentina)
Daniel Vilá Periodista (Quincenario "Acción")
Danilo Chammas (abogado defensor de DDHH, Brasil).
Marcelo Canay por la campaña Manos Fuera de Venezuela en Argentina
Josefina Bergues, abogada UBA
Federico Gogna, Santiago del Estero
Alicia Unzalu (Ps. Social)
Milcíades Peña (Urbana TV)
Víctor Hugo Pacheco (UNAM)
Frente popular la cañada resiste (Quilmes)


miércoles, 31 de mayo de 2017

SE REEDITA LA BIOGRAFÍA DE DARÍO SANTILLÁN Y SE PRESENTA EN JUNIO


LA BIOGRAFÍA DE DARÍO SANTILLÁN SE PRESENTA EN JUNIO EN LAS CIUDADES DE BUENOS, LA PLATA Y CÓRDOBA
(A 15 años de la "Masacre de Avellaneda")


El libro
Darío Santillán, el militante que puso el cuerpo (de Ariel Hendler, Juan Rey y Mariano Pacheco), publicado por Planeta en 2012, se reedita esta semana por la misma editorial, en versión Booket (de bolsillo), a 15 años de la denominada “Masacre de Avellaneda”, protesta protagonizada por movimientos de trabajadores desocupados que culminó con una represión abierta llevada adelante por un operativo conjunto de las fuerzas policiales producto del cual fueron heridos con balas de plomo una treintena de personas y dos jóvenes militantes piqueteros resultaron muertos.
Los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki no fueron un simple hecho policial, ni tampoco un exceso o desborde de las fuerzas de seguridad apostadas el 26 de junio de 2002 en el Puente Pueyrredón. Aquella certeza mantuvo una década y media en pie la lucha de familiares y amigos de las víctimas, junto con militantes sociales, abogados y organismos de derechos humanos que sostuvieron desde un principio que había sido una conquista el juicio que culminó con la condena a reclusión perpetua del ex comisario Alfredo Fanchiotti y el ex Cabo Alejandro Acosta (máximos “responsables materiales” del crimen) pero que, no obstante, no podía llamarse plenamente a eso justicia mientras no se llevara a juicio a los máximos responsables políticos, empezando por el entonces presidente interino Eduardo Duhalde.
Sin embargo, como afirman los autores en la introducción, “contar esa breve e intensa vida, mucho más luminosa que su asesinato por la espalda, esa historia que es también la de toda una generación de jóvenes militantes”, es el propósito del libro. “Porque evocar la vida de Darío Santillán”, agregan, “es contar también la de sus compañeros de ruta, otros chicos y chicas del suburbio, como él, y sus esfuerzos por trascender las limitaciones vitales que le imponía una situación geográfica de aislamiento en el sur más profundo del Conurbano; es hablar de la voluntad de Darío por convertirse, con escasos estímulos, en un lector voraz y autodidacta; de los intentos por involucrar a sus compañeros del colegio secundario en discusiones políticas e históricas, o de la pasión y voluntad que desplegó, con apenas 19 años, para organizar a sus vecinos hasta levantar de la nada un movimiento de desocupados, como así también de las angustias de tener que sobrellevar una situación familiar compleja, con las peores situaciones de riesgo imaginables acechándolo literalmente a la vuelta de la esquina. Pero es también una historia de juventud, de diversiones, viajes de mochilero, bailes, amores y cervezas: nada menos que el recuerdo de Darío vivo, ese que hasta ahora permaneció eclipsado por las circunstancias ominosas de su muerte; el Darío de carne y hueso detrás de las crónicas periodísticas sobre su asesinato, y de su rostro convertido en bandera de lucha”.
Cinco años después de su primera edición, y luego de haberse agotado sus ejemplares, esta nueva edición mantiene el texto tal como fue escrito, al que se suma una “posdata 2017” en la que los autores agregan:
La reedición de este libro se produce cuando ya hace más de un año que la alianza Cambiemos gobierna la Nación. Hoy, de la mano de una situación social cada vez más complicada, han emergido con mayor fuerza, otra vez, una serie de movimientos sociales que retoman, recuperan y resignifican aquellas prácticas políticas que fueron centrales en los años narrados en esta biografía. La historia nunca se repite y este tiempo no son los años noventa. Pero así y todo entendemos que las memorias de la resistencia de quienes pelearon por un país, por un continente, por un mundo con justicia y libertad, son parte de las peleas que en cada momento histórico necesitan reactualizarse. Que las figuras de Darío, Maxi y la de tantos otros hombres y mujeres que fueron asesinados en las protestas sociales de la Argentina contemporánea no quede en el olvido, pero tampoco en un pasado que se resiste a ser tal, es parte de la humilde contribución que sus autores pretendemos realizar con esta nueva salida a las calles de El militante que puso el cuerpo. Nuevas generaciones se han incorporado a las militancias de diversas identidades y trayectorias en estos años. Que esta biografía sirva de insumo entonces para nuevas rebeldías.

 
Las presentaciones
VIERNES 9 DE JUNIO, 19 HORAS EN BUENOS AIRES (ADEMYS: Solis 823-CABA)

SÁBADO 10 DE JUNIO, 19 HORAS EN LA PLATA
(CENTRO SOCIAL Y CULTURAL OLGA VÁZQUEZ: Calle 60 entre 10 y 11)


MIÉRCOLES 21 DE JUNIO, 19 HORAS EN CÓRDOBA
(CASA DE LOS TRABAJADORES: Mariano Fragueiro 237)

Con la presencia de:
--Mariano Pacheco (co-autor del libro)
--Integrantes de Zéppelin Teatro
Periodistas y militantes sociales

lunes, 29 de mayo de 2017

El “Mayo argentino”, 48 años después


Entrevista a Susana Roitman


Susana Roitman, compiladora de El torno y la molotov. Relatos e imágenes de la Córdoba obrera 60-70 El torno y la molotov. Relatos e imágenes de la Córdoba obrera 60-70 reflexiona sobre el Cordobazo y las efemérides políticas más allá de la nostalgia.

Por Mariano Pacheco*


El 29 de mayo de 1969 entra en acción el movimiento obrero por medio de una huelga general activa, con movilización y concentración, decretada por la CGT local”. Así comienza un conocido ensayo sociológico su crónica sobre el Cordobazo, en el que se agrega que las columnas vanzaron “hacia el centro de la ciudad, allí llamado el ´casco chico´, el símbolo del poder social representado en esa ciudad por el gobierno provincial. La dictadura autodenominada “Revlución Argentina” ya llevaba tres años usurpando el poder y había anunciado la derogación del sábado inglés (por el cual se trabajaba medio día pero se cobraba por las 8 horas de la jornada laboral), ya había congelado sueldos, aumentado la edad para jubilarse y paralizado la comisión de salario mínimo, vital y móvil, todas medidas tomadas a través del entonces ministro de Economía Krierger Vasena. Mayo se había iniciado además con una serie de protestas protagonizadas por estudiantes y jóvenes que se manifestaron contra las políticas autoritarias y represivas del entonces presidente de facto, Juan Carlos Onganía. Todas fueron reprimidas. En Corrientes, el 15 de mayo, fue asesinado el estudiante juan josé Cabral. En Rosario, el 17 y el 21 del mismo mes, otros dos jóvenes fueron asesinados en manifestaciones: Alfredo Bello y Norberto Blanco. Entre tanto, en Córdoba, bajo la excusa de “peligro subversivo”, el gobierno había ordenado por esos días cerrar la Universidad. La tapa de la olla saltó por los aires en Córdoba el día 29, cuando las dos fracciones de la Confederación General del Trabajo convocaron a un paro de 37 horas, iniciando un día antes las protestas convocadas por la CGT a nivel nacional para el día 30.
Para conversar sobre aquel acontecimiento histórico y sus repercusiones en la Argentina actual, revista Zoom conversó con Susana Roitman, docente e investigadora que se dedica a estudiar cuestiones relacionadas con las luchas del movimiento obrero argentino.

¿Qué te parece, históricamente hablando, que hoy se puede rescatar de este acontecimiento político?

Yo creo que fue un momento cumbre de un período de luchas populares muy alto, el más importante de la historia argentina te diría. Y el Cordobazo fue el episodio más importante de ese período: esos 15 años que van desde inicios de los sesenta hasta 1973, 1974. Es ese el momento en donde se expresó una subjetivación política revolucionaria de los trabajadores, de la clase obrera, con capacidad de dar batalla no solamente contra la situación coyuntural sino contra el capitalismo. En un momento en el que la correlación de fuerzas fue muy favorable para el trabajo frente al capital. Y esto obligó de alguna manera a que el poder respondiera como respondió. Pero me parece que podría haber sido otra la historia de esos momentos que aun hoy nos asombran. No creo que se una fatalidad histórica lo que sucedió. El fin de esa oleada de luchas no estaba escrito.

¿Cuanto hubo de espontáneo y cuanto de organizado en El Cordobazo? ¿Que podria decirse sobre la relación bases-dirigentes en ese momento histórico?

Me parece que hoy ya no es tan importante aquella vieja discusión sobre el carácter espontáneo o no del Cordobazo, porque si se piensa en la historia que hubo detrás, esa historia tan fuerte, tan fluida y tan marcada por el trabajo de base es difícil sostener la hipótesis de la espontaneidad. Lo que sí me parece que se discute muchas veces, de manera excesiva, el papel de los dirigentes, de las cúpulas sindicales combativos, pero no la irrupción de las bases de trabajadores en la vida política de Córdoba, primero, y de todo el país después, es para mí lo más interesante. Sobre todo el rol que jugaron esos dirigentes combativos (como Agustín Tosco y Atilio López) en relación a poner el oído a esa rebelión de las bases. Y ahí retomo algo que dijo el otro día Taurino Atencio (compañero de lucha de Tosco en los setenta), que destacó esto de que el peronismo, ese hecho maldito de la Argentina, tuvo siempre esa ambivalencia de la que hablaba también Daniel James, que produce integración pero también produce resistencia. Y ese equilibrio entre ambos términos, de laguna manera, se desequilibra con el Cordobazo, donde la lucha de las bases superó todas las expectativas. Esa rara relación entre unas bases obreras con potencia revolucionaria y una dirigencia, no diría rara, pero sí que asombró un poco por esa capacidad de escuchar ese run run, ese susurro de las bases transformado en grito por las bases el 29 y 30 de mayo de 1969. Por eso me gusta mucho el concepto de subjetivación política, en términos de posibilidad de acumular fuerzas para poder cuestionar al sistema como un todo. Y el Cordobazo fue un momento muy álgido de ese proceso.


¿Qué pasa con Córdoba? Tenemos a la Córdoba de la Reforma Universitaria, que el año que viene cumple 100 años. En estos días el aniversario del Cordobazo. ¿Son momentos excepcionales en una provincia que tiene como rasgo más estructural su conservadurismo?

A mí me gusta mucho la expresión de José Aricó, de Córdoba como “ciudad de fronteras”, en el sentido de que habitan esta provincia lógicas muy encontradas y me parece, en ese sentido, que se hace muy difícil definirlas a priori como conservadoras o revolucionarias. Son dos lógicas que siempre están operando. Yo no soy cordobesa, pero me siento adoptada por Córdoba y eso es un poco lo que me fascina, que se encuentran acá estas lógica que a veces se hibridan y otras no, y que uno diga: ¿cómo puede ser una ciudad mediterránea de fronteras? Y sí, porque tenes por un lado estas lógicas rebeldes que se van pasando solapadamente entre generaciones. Yo no te voy a decir que se puede encontrar un hilo claro de continuidad histórica entre la Reforma y el Cordobazo, por ejemplo, pero sí me parece que hay cuestiones que generan una idiosincrasia, y que tiene que ver con esto de las lógicas dispares que conviven, se oponen, se hibridan. Y eso produce una singularidad de Córdoba. Y te llevo a un caso más actual: después de la elección en la que ganó Mauricio Macri, donde sacó el 70 % de los votos en Córdoba, también fue acá en donde se realizó la primera gran movilización del país, con motivo de la cuestión del ente municipal promovido por el intendente radical Ramón Mestre, de Cambiemos. Entonces digo, ¿qué cosa no? No hay una Córdoba. Luego fue lo de la inmensa movilización contra la Ley de Bosques, y después la conmemoración del 24 de marzo, que fue muy masiva en todo el país, pero que en Córdoba tuvo uno de sus picos más alto, al igual que la marcha contra el 2x1, sin dejar de lado toda la lucha de género que se libró en todo el país y no sólo acá. Pero en Córdoba se produjo sí toda esta lucha muy masiva ligada a la problemática ambiental. Por eso habría que hablar de las Córdobas, en plural, porque resulta muy difícil clasificar todo bajo la grilla del nombre Córdoba. Por eso insisto en traer la frase de Aricó, de ciudad de frontera, porque esas fronteras son porosa y permite esa circulación entre las campañas de la Iglesia y los mamelucos de los trabajadores, y ahora se le suma todo el fenómeno evangélico y toda esa mezcolanza que es muy linda también, a pesar de que uno pueda decir: “que conservadora es esta provincia”. Esta amalgama de sentido común, como diría Antonio Gramsci, está presente en todos lados, obvio, pero tal vez en Córdoba resulta más notoria.


Este martes, 30 de mayo, estarás participando de una serie de actividades. ¿De qué se tratan?

Sí, hacemos unas jornadas desde la Asociación de Estudios del Trabajo, la Universidad Nacional de Villa María y la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba. Una de ellas es junto a la Casa de los Trabajadores también, en la que estarán presentes protagonistas del Cordobazo pero también del Vivorazo, que acontece dos años después: Carlos Masera, Secretario General del Strac; Taurino Atencio, de EPEC; Carlos Scrimini, entonces Secretario General de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) y Soledad García, una militante y docente siempre presente en las luchas. Y más temprano se va a realizar una mesa-debate donde estarán presentes protagonistas de experiencias de lucha y organización de los trabajadores en la actualidad. La idea es sobre todo pensar en la dinámica de articulación que se puso de relieve en el Cordobazo, a diferencia de ahora en donde prima la dispersión

¿Qué pasa con los aniversarios? ¿No te da la sensación de que siempre se termina cayendo en un gesto nostálgico?

Es probable. A mí me parece que los aniversarios pueden ser propicios para preguntarse por los posibles puentes que pueden establecerse entre el hoy y lo que pasó, por lo que se quebró, en fin, para pensar una sociología histórica, de comparaciones, no tanto para caer en la nostalgia sino para analizar la correlación de fueras en cada momento y que eso nos permita pensar estrategias presentes. Por ejemplo, esta cuestión del protagonismo de las bases puede ser un hilo conductor entre aquella gesta de hace 48 años y el ahora. Por ejemplo, hace unos años, cuando presentamos el libro El torno y la molotov con obreros de Volkswaguen, y más que sentir lo que leían como algo lejano en le tiempo, se sentían identificados con ellos mismos, con sus prácticas. Y eso me parece que está bueno, que estas efemérides dan para pensar. Este año tenemos los 100 años de la revolución rusa, los 150 años de la primera edición de El capital, y como dice Aldo Casas desde el título de su último libro, vos lees a Karl Marx y decís “sí, este tipo es nuestro compañero”, porque es muy contemporáneo. Y si uno piensa el Soviet como experiencia colectiva de insurrección es muy plausible de retomar, porque cuando las izquierdas se entrometen tanto con la cuestión electoral pierde esa dimensión de lo insurreccional, que es lo que permite que la historia tenga una fuerza, una dirección.

*Nota publicada en revista Zoom.

Compañero Iván: Palabras para Roqué a 40 años de su caída en combate


(extracto del libro Montoneros silvestres)*

Por Mariano Pacheco


A principios de abril, cuando Roberto Perdía sale del país rumbo a México con la intención de viajar desde allí a Italia y presenciar el lanzamiento del MPM en Roma, Julio Roqué (Lino) queda en Argentina como único integrante de la Conducción Nacional en el territorio. «Dentro de la Conducción, nuestra idea era ir produciendo recambios constantes, para mantener una presencia dentro del país y tratar de sostener los distintos niveles de conducción pero reduciendo la exposición al ataque represivo», cuenta Perdía en el ya mencionado Montoneros. El peronismo combatiente en primera persona.
El 29 de mayo de 1977, acorralado en una casa situada en la calle El Ceibo Nº 1.276, en el corazón mismo de la localidad bonaerense de Haedo, Lino muere luego de un intenso combate contra las fuerzas del Ejército. Tenía entonces 36 años y era padre de tres hijos: Iván, María Inés y Martín1.
«Este golpe, junto con la caída en el país de Arrué2 —licenciado en Economía— contribuyó a desarticular el funcionamiento orgánico, se produjo una ruptura de los distintos vínculos de comunicación y, bajo esas condiciones, muchos compañeros mantuvieron solamente sus conexiones con los más cercanos, se exiliaron o dejaron la militancia», agrega Perdía.
Nacido en Córdoba el 22 de junio de 1940, Roqué realizó estudios en el Seminario Mayor. Fue docente secundario y, más tarde, rector en un colegio de enseñanza media. Se licenció en Ciencias de la Educación y en 1966 fue uno de los fundadores de los «Comandos de Resistencia Santiago Pampillón», primero, y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), después. Desde entonces, en la militancia comenzaron a llamarlo «Iván Roquín», «Lino» o «Mateo». Recibió instrucción militar en Cuba, y quienes lo conocieron aseveran que era un tirador con gran puntería. Fue detenido en febrero de 1973 por la dictadura lanussista. Tres meses después recuperó su libertad junto con cientos de presos políticos, tras la amnistía decretada por el presidente Héctor J. Cámpora. Se casó primero con Ana María Rodríguez, maestra de la escuela parroquial San Francisco de Asís de Córdoba, y tiempo después, ya metido en la militancia al cien por cien, con Gabriela Yofré3.
Aquel 29 de mayo de 1977, en un nuevo aniversario del «Cordobazo» y el «Aramburazo»4, en el Día del Ejército Argentino, aquel hombre cercano a los 40 años combate durante horas, hasta quedarse sin municiones. La casa misma se transformó en un botín de guerra para los militares. El intento por desalojarla o «hacerse» del lugar les resultó imposible. Luego de ser bombardeada con una tanqueta y ametrallada desde el aire con un helicóptero artillado, una bomba detonada por Roqué hizo explotar la vivienda, con él adentro. Lino ejerció su último deseo antes de morir: no entregarse con vida ante sus enemigos; y dificultar la identificación de su cuerpo.
Toda la documentación que comprometía a la organización (e incluso la vida de algunos de sus militantes), se evaporó con la bomba activada desde adentro.
«Descubrir el dolor ajeno y sentirlo como propio es el primer paso para convertirse en revolucionario; desconfiar de las apariencias y buscar tenazmente la verdad, el segundo paso; vencer el miedo, el tercer paso. Yo recuerdo exactamente cuándo comencé a convertirme en un revolucionario. Fue un día de invierno muy frío, en que un compañero de la escuela primaria se cayó casi congelado en la puerta del edificio donde estaban las aulas. Yo tendría 8 o 9 años. Vi que ese chico tenía sólo el guardapolvo escolar encima de una camisa rotosa. De pronto sentí una profunda vergüenza por mis ropas abrigadas, por mis zapatos y medias de lana. Sentí como si yo le hubiese quitado la ropa a ese chico. Su frío fue para mí un sufrimiento concreto. Sus manos y su cara morada y sus articulaciones rígidas me espantaron como la misma muerte. “Todos somos iguales ante la ley”, decía la maestra. Recuerdo que por esa fecha me empezó a parecer estúpido ser iguales para la ley, y no estar igualmente abrigados para aguantar el frío que era un problema mucho más inmediato y concreto. “Los argentinos somos ricos porque la Argentina es un país riquísimo” seguía diciendo la maestra y citaba largas listas de producción de trigo, carne, azúcar y ventajosas ubicaciones en los rankings de producción en los países del mundo. Sin embargo, yo conocía compañeros que no comían nada antes de caminar los cinco kilómetros que los separaban de la escuela, y que aguantaban el hambre hasta la tarde con una batata asada que les daban sus padres al salir de su casa. Esos padres trabajaban cultivando enormes trigales y cuidando centenares de vacas y no tenían más que una batata para darles a sus hijos. La riqueza estaba allí, sin ninguna duda, pero los que la creaban con su trabajo no eran tan ricos como decía la maestra».
Éstas fueron las palabras que Lino Roqué dejó sentadas en una carta que escribió a sus hijos, sabiendo que en cualquier momento podía morir, y no habría chance de despedidas.

*Mariano Pacheco, Montoneros silvestres (1976-1983). Historias de resistencia a la dictadura en el sur del conurbano, (Planeta, 2014)

NOTAS:
1. Radicada en México, María Inés Roqué dirigió en 1995 y estrenó en Buenos Aires en 2004 el documental titulado Papá Iván, donde recrea la vida del combatiente montonero.

2. Cuando cayó en manos de una «patota» del Ejército, en junio de 1977, Horacio Arrué («Pablo Cristiano», como se lo conocía en la militancia) tenía 31 años. Era entonces miembro del Secretariado Nacional de Montoneros. Se sabe que el Grupo de Tareas que lo secuestró en el barrio porteño de Retiro pertenecía a Campo de Mayo. También que, a pesar de haber sido torturado salvajemente, no entregó ninguna información. Aún permanece desaparecido.

3. Militante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), primero y de Montoneros después, «Mecha» como le decían en su familia, «La Ratita», como la llamaba Roqué, fue detenida en Rosario, acusada de integrar el comando que ajustició al general Juan Carlos Sánchez el 10 de abril de 1972. El 25 de mayo de 1973 recuperó su libertad, luego de la amnistía decretada por el presidente Héctor J. Cámpora. El 28 de octubre de 1976 fue secuestrada por un Grupo de Tareas cuando caminaba por la calle y trasladada a la ESMA. Aún permanece desaparecida.

4. Firmado por el «Comando Juan José Valle» y dirigido «al pueblo de la Nación», el Comunicado Nº 1 de Montoneros informa que el 29 de mayo de 1970, Pedro Eugenio Aramburu —sobre quien pesan «los cargos de traidor a la patria y al pueblo y asesinato en la persona de veintisiete argentinos»— fue «detenido» con el fin de ser sometido a un «juicio revolucionario». Días más tarde la organización, a través de otros cuatro comunicados, va informando del «proceso». Las resoluciones son conocidas: el «Tribunal Revolucionario» resuelve condenar al ex presidente de facto a ser «pasado por las armas» y «dar cristiana sepultura» a sus restos, sin ser entregados a su familia hasta tanto no sean devueltos al «Pueblo Argentino» los restos «de su querida compañera Evita». Presentados en sociedad, los Montoneros llaman a la «resistencia armada por una Patria Libre, Justa y Soberana».