sábado, 9 de julio de 2016

POR LA SEGUNDA INDEPENDENCIA

(CLASE Y NACIÓN, una apostilla)

Por Mariano Pacheco
(@PachecoenMarcha)


La del 90 fue la década en  la cual el pueblo argentino –que no casualmente comenzó a ser denominado “la gente de este país” – padeció un proceso de enajenación respecto de la Nación. Un momento en el cual, bajo la identidad del último y más importante movimiento nacional y popular, se llevaron adelante las políticas más antinacionales y antipopulares de la historia contemporánea. La resistencia antineoliberal, si bien nacida al calor de las luchas que se libraron ya no desde sino contra el peronismo realmente existente, no resignaron, sin embargo, el centro de gravitación de esa simbología: la bandera nacional. Tanto el proceso de puebladas que se abrieron a partir de Cutral Có, como las jornadas insurreccionales del 19 y 20 de diciembre de 2001, tuvieron a la bandera nacional como principal “trapo” esgrimido por los protagonistas de esas luchas.
Es necesario que las izquierdas, por lo tanto, presten atención a este universo simbólico, que no es nuevo, y que parecieran ser una suerte de “invariante” de las luchas populares de nuestro país. Deseamos contar con izquierdas que antagonicen con las miradas construidas y difundidas por las clases dominantes en cuanto a qué entendemos por Nación. Reducir la Nación a la idea de Estado burgués es, por lo menos, abandonar de entrada un campo de disputa que ha sido  –y nada indica que vaya a dejar de ser– un lugar de importancia en la lucha de clases.
Es necesario –como tan bien lo entendieron los latinoamericanos que realizaron revoluciones reales: los cubanos; los Sandinistas en Nicaragua… pero también, y más cercanos en el tiempo, los zapatistas en México, el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil y el Movimiento Bolivariano en Venezuela, por citar los casos más emblemáticos– es necesario –decía– incorporar la vertiente “nacional y popular” a cualquier intento de transformación radical de la sociedad argentina. Es decir, a cualquier proyecto que, con orientaciones socialistas, pretenda construir un poder popular con una fuerte impronta de masas.

En este sentido, la Nueva Izquierda (Autónoma-Independiente), es mucho más permeable a la mezcla, a la yuxtaposición de legados, colores, banderas y figuras, que otros sectores más tradicionales de nuestra izquierda. Es más receptiva a la hora de mirar y de escuchar, y por lo tanto, entiende que lo nacional-popular no se agota en sí mismo, pero tampoco puede quedar afuera.

lunes, 4 de julio de 2016

ESPECIAL RADIAL “MASACRE DE AVELLANEDA” (JUEVES 23/06)-

LA LUNA CON GATILLO: 
Una Crítica Política de la Cultura




ESPECIAL “MASACRE DE AVELLANEDA” 

Conducción y producción general: Mariano Pacheco
Co-Conducción: Carlos Bergliaffa-
Seguinos en Twitter (@GatilloLuna) y en FB: La luna con gatillo.
Jueves de 15 a 17 hs por Eterogenia (www.eterogenia.com.ar)


El programa se desarrolló con la presencia, en estudio, de Leonardo Santillán, hermano de Darío, el joven militante asesinado junto a Maximiliano Kosteki el 26 de junio de 2002, en la denominada “Masacre de Avellaneda”. También se hicieron presentes en las instalaciones del Centro Cultural España-Córdoba el dramaturgo cordobés Jorge Villegas, director de Zéppelin Teatro, autor de la obra KyS ("Kosteki y Santillán") y los integrantes del Frente Organizado Contra el Código de Faltas (FOCCOF), quienes desde su columna mensual trazaron una serie de reflexiones sobre la continuidad de las políticas represivas del Estado entre el 2002 y la actualidad. 


Por su parte, desde Buenos Aires, el cineasta-militante Jorge “Chiqui” Falcone, se metió en su columna mensual de Cine con el "documentalismo" en el contexto de los años 2001-2002
Bonus track: repasaremos las actividades de la “Semana de homenaje a Kosteki y Santillán” que se está desarrollando esta semana en Córdoba y 
por comunicación telefónica, la militante del Frente Popular Darío Santillán (FPDS), Natalia Revale, adelantó cómo serían las actividades culturales que luego se desarrollaron en Avellaneda durante la tarde y la noche del 25 de junio.

COLECTIVO RADIAL 
Conducción y producción general: Mariano Pacheco.
Co-Conducción: Carlos Bergliaffa
Con Iván Garzón, Carlita Limón y Carla Lorena Lorenzo en redes sociales; “El Turco” Diego Abu Arab en gráfica, Pablo “Pelado” Rodríguez en producción artística y Dante De Noia en la operación técnica.

TRINCHERAS RADIOFÓNICAS
El programa también se retrasmite por la FM 99.7 “Che Barracas” (http://chebarracas.blogspot.com.ar/) de buenos Aires y la F.M 99.5 “Zumba La Turba” (http://www.zumbalaturba.com.ar/) de Córdoba, ambas integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA). Noticias desde abajo y a la izquierda.


domingo, 3 de julio de 2016

"ES RUDUCCIONISTA LA MIRADA QUE SOSTIENE QUE EN LOS 90 NO PASÓ NADA"

Entrevista a Mariano Pacheco en Radio Estación Sur de La Plata


A propósito de la reedición del libro De Cutral Có a Puente Pueyrredón. Una genealogía de los Movimientos de Trabajadores Desocupados" (10 Años de editorial El Colectivo)- 



sábado, 2 de julio de 2016

“Revisitar la experiencia piquetera nos puede ayudar a pensar cómo salir adelante”

 Entrevista a Mariano Pacheco
Por Josefina Figueroa
(Agencia Paco Urondo)


Periodista, amigo y compañero de militancia de Darío Santillán, en el Movimiento de Trabajadores Desocupados. A 14 años de la Masacre de Avellaneda, el Puente Pueyrredón volvió a ser el punto de unión para conmemorar los crímenes de Maxi y Darío.
Mariano Pacheco es escritor y periodista. Además de amistad, compartió una “militancia intensa” con Darío Santillán en la lucha contra la Ley Federal de Educación y en la Coordinadora Aníbal Verón. “Una de las expresiones del Movimiento Piquetero que plantearon con mayor radicalidad las luchas en ese período”, aclara. Aquel 26 de junio de 2002, la decisión de cortar los accesos a la Capital, en el marco de un plan de lucha contra el presidente Eduardo Duhalde, terminaron con el asesinato por parte de las fuerzas policiales de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. “Yo fui parte de la jornada de lucha como integrante del MTD de Almirante Brown. Nunca nos imaginamos una represión tan salvaje”, recordó Mariano.


APU: Se cumplieron 14 años de la Masacre de Avellaneda y como todos los 26 de junio se realizó una conmemoración, ¿cuál fue la consigna de este año?
Mariano Pacheco: La consigna continúa siendo exigir que se abra un proceso judicial para poder investigar, enjuiciar y castigar a los responsables políticos e ideológicos de aquella jornada represiva. Para ello, el sábado hubo una Jornada Político Cultural en la Estación Darío y Maxi, donde estuve presente. Como en años anteriores, el del 26 fue un acto más clásico con integrantes del campo popular donde se marcha hasta puente Pueyrredón con los familiares de Maxi y Darío, quienes cerraron la jornada con un acto.
APU: ¿En qué instancias están esas causas?
MP: Hay una comisión investigadora, la Comisión Independiente Justicia por Darío y Maxi, que integran Alberto y Leonardo Santillán, padre y hermano de Darío. Desde ahí se está intentando abrir indagatoria a por lo menos, si no es a los responsables políticos más visibles, como el ex presidente Eduardo Duhalde o los miembros de su gabinete, a los responsables policiales que actuaron ese día. El ex comisario Alfredo Franchotti y el cabo Acosta están condenados a cadena perpetua a partir del juicio realizado en el 2005. Esa sentencia fue muy importante para nosotros, porque este es un país donde suelen quedar impunes los autores materiales de los crímenes en protestas sociales.
APU: ¿Cómo pensás ese 26 de junio hoy, con la instalación de un gobierno de derecha después de 12 años de gobierno kirchnerista?
MP: Más que nunca aparece la necesidad de revisar críticamente la última década pero sobre todo, de revisitar en términos positivos aquello que fue el período 1996-2002. Etapa que se clausura con la masacre de Puente Pueyrredón y el comienzo de una política más ligada a lo social, a las luchas de base, a los procesos de organización, más participativos. La apertura a otro tipo de democracia. Creo que en este momento, la ofensiva conservadora del macrismo no está encontrando resistencia por parte del campo popular. Si bien hay distintos grupos y sectores que vienen activando, justamente la tarea es poder construir un proceso de resistencia. En ese sentido, hay mucho para pensar sobre ese diciembre de 2001.Las iniciativas populares que se dieron en el marco de la crisis política de representación, de los modos de entender y hacer la política, tienen mucho para dar.
APU: Darío siempre mencionaba la unidad para alcanzar una transformación más profunda…
MP: Hoy, todos los grupos hablan de unidad, después lo que cuesta es crear procesos reales de articulación por abajo. Creo que en el campo popular hay estrategias políticas muy diferentes y nadie las va a dejar de lado. Eso no debería imposibilitar que haya un proceso de unidad en la lucha para enfrentar políticas antipopulares como las del macrismo. Falta autocrítica respecto de las organizaciones que ante tamaña reconfiguración del país no han logrado todavía, dar respuestas masivas en las calles. Se supone que hoy contamos con mayor militancia pero en aquel entonces se salía a resistir de un modo mucho más intenso. Revisitar esas experiencias nos pueden ayudar a pensar cómo salir adelante porque el macrismo recién empieza y ya hizo bastante
APU: En ese sentido, ¿cuáles serían los desafíos para los movimientos sociales, los organismos de DDHH y también para los trabajadores de prensa, que cumplieron un rol tan fundamental en la causa?
MP: Es importante que el pueblo tome la palabra, que sea protagonista y ponga el cuerpo en la política. Considero que hay que ser rigurosos respecto de no coincidir con las críticas del macrismo hacia el kirchnerismo porque son todas por derecha. A nivel prensa, es un poco triste el balance que uno saca respecto del debate que se abrió con la Ley de Medios y el nivel de poder real que hay hoy respecto de los medios de comunicación comunitarios, populares y autogestivos. Para los organismos de DDHH creo que hay que estar atentos ante el recrudecimiento de las políticas represivas y de tono autoritario, como el Protocolo de Seguridad u otras políticas que lleven a coartar las libertades elementales para la vida cotidiana.
APU: ¿Cree que hay posibilidades de que emerjan movimientos con herramientas de lucha similares a las del Movimiento Piquetero?
MP: Me parece que, como la derecha no gobierna siempre del mismo modo, las expresiones populares no siempre construyen de la misma manera para enfrentar las políticas del poder. Por las características recientes de Argentina, es poco probable porque el Movimiento Piquetero fue un sector que organizó a los trabajadores ante una desocupación inédita. En los trabajadores de la economía popular, que vienen organizando sus actividades en el marco de cooperativas y proyectos autogestivos, creo que hay un sector que tendría una especie de continuidad, de hermano menor de las experiencias del movimiento piquetero. Pero no sé porque en aquel momento, desde los partidos de izquierda y las ciencias sociales, veían como imposible la organización de los desocupados, de un grupo que se presentaba por la negativa. Sin embargo, no sólo que se organizó sino que entiendo que durante esos años ejerció un rol de vanguardia respecto de las luchas populares. Hubo una diversidad de luchas en los 90 y 2001 que fueron muy importantes pero el Movimiento Piquetero marcó un curso con herramientas y formas de entender la política, mucho más radicales. Creo que para pensar esta etapa hay que pensar que no hay construcciones políticas de largo plazo que no se midan con los inmediato, con las pequeñas reivindicaciones, con las pequeñas victorias y con cosas que puedan ayudar a que una organización popular de pequeños pasitos en el día a día no sólo aprendiendo de las derrotas sino que conquistando victorias también.



viernes, 1 de julio de 2016

Presentaciones del libro “De Cutral Có a Puente Pueyrredón” en Córdoba y Buenos Aires

Escritor y periodista Mariano Pacheco: 
“Ha llegado la hora de decir NO a la democracia parlamentaria burguesa”

Por Resumen Latinoamericano*

Presentación de la reedición del libro “De Cutral Co a Puente Pueyrredon”, en el marco de los 10 años de la editorial El Colectivo. Con Carina Lopez Monja, del Frente Popular Darío Santillán (FPDS), Miguel Mazzeo y Carlos Aznarez. Además de familiares y amigos, compañeros, la figura de Alberto Santillán y sus calurosas palabras acompañaron la jornada, donde la presencia de varias generaciones aportó su condimento al encuentro.


En el marco de la presentación, este pasado viernes, de la reedición del libro “De Cutral Co a Puente Pueyrredón” y de los diez años de la Editorial El Colectivo, el ensayista Mariano Pacheco (autor también de “Montoneros silvestres” y “Darío Santillán, el militante que puso el cuerpo”) reivindicó la intelectualidad crítica que se inscribe en una “nueva izquierda autónoma y contestataria”.
Rodeado del talentoso ensayista Miguel Mazzeo, la comunicadora y militante social del Frente Popular Darío Santillán y el director de Resumen Latinoamericano, Carlos Aznárez, Pacheco recordó que “esta presentación es un acto político en todo sentido, donde no por casualidad está inscripto en la semana en que recordamos el aniversario número 14 de la masacre de Puente Pueyrredón donde fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán”. Después de agradecer la presencia de Alberto Santillán, padre de Darío, señaló que “hemos salido un poco agitados de la llamada por algunos ‘década ganada’, y que eso hace que no se le esté dando una respuesta adecuada a la actual embestida macrista. Consideró que visto lo que son los políticos actuales y el fracaso del “progresismo y el neodesarrollismo” ha llegado la hora “ de decir NO a la democracia parlamentaria burguesa y buscar nuevas formas de hacer política desde abajo”.
Por su parte Miguel Mazzeo (autor de “Volver a Mariátegui”, “Poder popular y nación. Notas sobre el Bicentenario de la Revolución de Mayo, “El socialismo enraizado”, entre otros títulos significativos) recordó los orígenes de Mariano Pacheco como escritor que “en un momento en que había mucho que contar, se dedicó a narrar, y ahora que hay poco para contar se sigue afirmando en esta vía de la escritura”. Para Mazzeo, el libro que se presenta es “un testimonio letrado convertido en memoro de la militancia y por ende, se inscribe en el género de la resistencia. Un verdadero aporte, sin dudas”.
Apuntó también que el autor, aparte de ser un buen escritor “es útil por lo que hace”, y en ese sentido consideró como necesario llevar al papel los saberes políticos populares, ya que estos no tienen archivos, y eso es lo que hace precisamente Mariano Pacheco.
Carina López Monja señaló que el libro de Pacheco “permite recuperar la memoria histórica y los símbolos de la misma”, y reivindica a una generación de luchadores y luchadoras que buscaban romper con una concepción de la izquierda vanguardista y suplantarla por concebir “la política desde el hacer”.
Luego destacó que el lugar donde fueron asesinados Maxi y Darío se ha ido convirtiendo con el tiempo, por obra de la militancia social, en un espacio de trabajo voluntario para muchos jóvenes que multiplicaron el ejemplo. “No dejaron a los dos compañeros muertos en un pedestal, sino que rescataron su legado de lucha y lo llevan a la práctica”.
Por último, Carlos Aznárez, apuntó que se hace imprescindible que la militancia actual recupere los valores de compañeros como Maxi y Darío y también de la generación de los 70, donde la ética, la pasión y el espíritu solidario eran aspectos fundamentales para hacer política. Recordó que, “como dice el luchador revolucionario uruguayo Jorge Zabalza, son tiempos en que han de surgir nuevas indulgencias, que enfrente al avance de la derecha regional”.

TAMBIÉN SE PRESENTÓ EN CÓRDOBA Y ALTA GRACIA


Gran jornada Junto a Leonardo Santillán, se presentó el libro en Alta Gracia, en el marco de la “Semana de homenaje a Kosteki y Santillan”, que también tuvo su momento en la capital provincial, en otro charla con Leo Santillán y organizaciones antirepresivas locales, en la Casa Caracol.


*Nota publicada en www.resumenlatinoamericano.or el 25 de junio de 2016.