domingo, 1 de febrero de 2026

Acerca de "Notas sobre el hambre", de Helena Silvestre



En Notas sobre el hambre, Helena Silvestre –sin nombrarlo– rinde a su modo un homenaje al gran Glauber Rocha y su “estética del hambre”, al trabajar sobre su propio recorrido biográfico con una “colección de hechos y pensamientos”, a modo de diario, para arriesgarse a ser aquello que el otro no entiende y, a veces, ni siquiera ella misma (según confiesa).

Escribir una serie de notas (también de poemas), desde eso que mi amigo platense (por adopción), Esteban Rodríguez Alzueta, llamó “estética cruda”, pero en este caso, narrar desde la periferia de Brasil en una primera persona de mujer militante política, luego feminista, y educadora popular, y editora, y, y, y… (dirían Deleuze y Guattari), de ese “comunismo salvaje” de lxs de abajo.

Una “autobiografía política” –como la caracteriza Verónica Gago en la contratapa–, donde la voz de una mujer luchadora logra expresar, a su vez, la de tantas otras, que a veces no escriben, pero hablan, o ni siquiera hablan, pero fulminan con su silencio:

“Las mujeres de mi pueblo son, hace centenas de años, oráculos que preservan antiguas sabidurías en sus voces –calladas por la fuerza de los opresores que nos transformaron en ciervas o vidrieras de propaganda…”.

Entre paredes pobres que pueden llegar a funcionar como santuarios populares, con moradas en donde en sus paredes Cristo puede convivir con Fidel Castro (o el Che Guevara), el tiempo no funciona como medida absoluta, porque “el tiempo se imprime de manera diferente en los cuerpos con hambre”, escribe Silvestre, no para situarse en el lugar de la víctima tan típico de estos tiempos sino para con su escritura hacer justicia, ese “pasaje de quien está de rodillas a quien está de pie”, según Alain Badiou (“éramos una horda de salvajes callejeros”; “somos más malos que ellos”).

Si como escribe Helena es muy difícil, con hambre, pensar, cantar, amar, desarrollarse… también hay algo del deseo que se produce en ese saber sobre y desde el hambre.

En una muy cuidada edición de Mandacarú, acceder a este libro que me hizo llegar Lucía Tennina en librerías o buscarlo en la web del proyecto:  https://mandacarueditorial.com/

¡Recomiendo su lectura! Y me quedo con ganas de leer más de la autora.