Sólo decirles: ¡gracias!
A quienes enfrentaron a la dictadura, por los medios que
encontraron en su camino.
A quienes resistieron, en el país o en exilio, en los
barrios o en las cárceles, en los lugares de trabajo y estudio o incluso en los
Centros Clandestinos de Tortura y Exterminio.
A quienes desafiaron el encierro y llevaron adelante
fugas.
A quienes no supieron o no pudieron, pero no se
resignaron.
A quienes, como las Madres de Plaza de Mayo, salieron
tempranamente a desafiar el terror de Estado e instalaron en el mundo entero el
símbolo de los 30.000 detenidos-desaparecidos por la dictadura genocida.
A quienes, como las Abuelas, insistieron para que los
bebés secuestrados recuperaran su identidad.
A quienes gestaron el relevo generacional: primero H.I.J.O.S,
que salieron, en medio de la impunidad, a gritar que si no había Justicia
habría escrache; luego les Nietes, que hoy apuestan contra viento y marea a
traspasar las banderas de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
A quienes perdieron la vida sometidos a las más inhumanas
torturas o cayeron en combate.
A quienes organizaron huelgas, sabotajes y acciones ofensivas
para revertir la defensiva.
A quienes lograron sobrevivir para sostener ese
testimonio de militancia de los setenta, fundamental para llegar hasta acá, 50
años después del golpe, y afirmar que un secreto compromiso de encuentro se
entreteje entre todas estas generaciones que llegamos hasta acá, y nos proponemos
legar esta lucha a lxs que vendrán

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