martes, 16 de mayo de 2017

¿Cómo se mueven las fichas en la provincia que consagró a Macri?


Córdoba amarilla: bipartidismo y el tercero (¿en discordia?)*

Por Mariano Pacheco
 
Radiografía del escenario pre-electoral en la provincia donde Cambiemos obtuvo el 70% de los votos en el ballotage.

¿Qué se juega en Córdoba en las elecciones de este año, más allá de los diputados y senadores que se renuevan? No es que la provincia de Deodoro Roca y Agustín Tosco tenga algo especial que la diferencie del resto de distritos del país, pero no puede obviarse que Cambiemos se juega parte de su capital político en este resultado, porque fue la Córdoba de José Manuel De la Sota la que “desempató por penales” la última elección que llevó a Mauricio Macri al sillón de Rivadavia, al decir de Alexis Oliva (periodista político, profesor de la Cátedra de Periodismo de Opinión de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba), quien en diálogo con este cronista destacó el hecho de que los votos que la actual coalición gobernante obtuvo en el ballotage no los aportó el PRO (prácticamente inexistente en la provincia), ni el radicalismo del “milico” Oscar Aguad sino el “peronismo delasotista”, amén de la ya elucubrada hipótesis de la “traición de los barones del Conurbano”.
De allí que la “bajada” de José Manuel no haya sorprendido a tantos. Ahora el justicialismo provincial se debate en torno a quién encabezará la lista delasotista, aunque también allí la sorpresa no es tan grande. El nombre que más suena es el del ex intendente de San Francisco y actual vicegobernador Martín Llaryora, integrado al “cordobesismo” en 2013, tras su derrota en las internas y luego de haber amagado con armar por fuera una “renovación” del peronismo provincial.


Un escenario polarizado
Todo parece indicar que, así como desde hace dos décadas el escenario político provincial aparece polarizado entre la Unión Cívica Radical (UCR) y Unión por Córdoba (nombre cordobés del peronismo que nuclea formalmente a la Democracia Cristiana y al Partido Justicialista), este año la elección nacional de medio término se polarizará entre la alianza Cambiemos (PRO+UCR+sectores del peronismo) y Unión por Córdoba (UpC).
Para muchos que De la Sota no encabece la lista de candidatos a diputados, tal como había anunciado, responde a un nuevo pacto entre el ex gobernador y el actual, que en los últimos meses, se rumoreaba, se había quebrado. Ex candidato por el Frente Renovador liderado por Sergio Massa, José Manuel venía esbozando críticas a la gestión nacional amarilla, mientras que Juan Schiaretti se venía colocando en el lugar de “gobernador amigo” del presidente. Al bajarse de la candidatura, Cambiemos tendría “vía libre” para arrasar nuevamente en Córdoba.
Para otros, sin embargo, la estrategia de De la Sota responde a una jugada más inteligente: por un lado, preservarse para intentar (nuevamente) presentarse como la figura del peronismo para disputar la presidencia en 2019, sin ningún revés electoral anterior (De la Sota no sólo perdió en las PASO del año pasado frente a Massa, sino que –según evaluaban en su entorno-- también podría haber perdido frente a Cambiemos si además del voto radical cautivo la coalición amarilla disputara las elecciones con el discurso de “la nueva política” frente a la vieja que gobierna desde hace dos décadas); por otro lado, y en relación con lo anteriormente mencionado, la jugada incluiría proyectar ya desde el 17 una posible figura para el recambio en la gobernación en el 19 (Llarllora no sólo puede ser la cara de la renovación del peronismo cordobés frente al discurso macrista de la vieja política, sino también la “cara joven” del cordobesismo frente al discurso radical, que en una de sus fracciones, viene promocionando la figura del actual intendente de la capital, el joven Ramón Mestre –hijo-- para disputarle al peronismo la gobernación en 2019).
Por eso para Ricardo Vissani (legislador provincial electo en 2015 por el kirchnerismo, actualmente integrante del bloque legislativo de UpC) seguramente lo que primará en el peronismo será priorizar la “estrategia cordobesista”, esa que “tan buenos resultados ha dado en las últimas dos décadas” (en concreto esto se expresaría en una fórmula de UpC como expresión local del peronismo y no del Frente Renovador). Para Vissani (principal dirigente provincial del Movimiento Evita), es probable que no se realicen internas y que se logre un acuerdo en el cual Llarllora encabece la lista, luego siga Alejandra Vigo (mujer del actual gobernador) y en tercer lugar un “hombre del delasotismo”. En ese marco, la fuerza dirigida por Emilio Pérsico buscará hacer pesar su desarrollo territorial, sobre todo en la capital, para obtener algún espacio dentro de las listas que les permita expresar sus propias posiciones. “Nuestra estrategia en este momento defensivo y tras la derrota electoral de 2015 es clara: unificar el peronismo frente a Cambiemos para que el macrismo padezca en Córdoba un revés político luego su gran triunfo en la última elección”, remata Vissani.
Cambiemos, por su parte, seguramente no se mostrará indiferente al accionar de De la Sota. Según trascendidos hasta el momento previo a que José Manuel declinara su postulación, el candidato amarillo para encabezar la lista iba a ser Héctor Baldassi, “La Coneja”, quien hizo su pasaje del ámbito de los deportes al de la política en 2013, cuando bajo el lema del animal hizo campaña sólo recordando que así lo apodaron durante los primeros años de su vida, porque su madre le había bordado una coneja en su bolsita del jardín de infantes. El ex árbitro de fútbol es uno de los cuatro diputados Pro, de los diez de Cambiemos (cinco son radicales y uno de la Coalición Cívica), sobre un total de 18 parlamentarios cordobeses. El Pro también cuenta con tres legisladores provinciales más seis aliados del Frente Cívico, que le suman nueve bancas a las 21 que tiene Cambiemos (11 son radicales) en la Unicameral, un número nada despreciable para una fuerza que tiene apenas unos años de existencia, frente a un partido centenario como la UCR.


Las tribus K
En la primera nota publicada por este cronista en Revista Zoom, hace ya casi un año, decíamos que el kirchnerismo en Córdoba se caracterizaba por su lógica de tribus.
Tras el pasaje del Movimiento Evita a Unión por Córdoba, primero, y luego del desprendimiento de un sector de La Jauretche que dirige el ex secretario nacional de Derechos Humanos Martín Fresneda, también hacia el oficialismo provincial, el kirchnerismo ha quedado aún más debilitado de lo que ya estaba, en una provincia en la que no pudo prácticamente hacer pie durante todo la “dácada ganada”. Las excepciones fueron dos: en 2011, cuando De la Sota bajó su lista y en 2013, cuando el Frente para la Victoria se posicionó como fuerza con la candidatura de Carolina Scotto, quien apenas llegó a cumplir un semestre como diputada y repentinamente renunció a la banca, cuando todos pensaban que sería la kandidata a gobernadora para disputarle el feudo a De la Sota.
En la actualidad este espacio cuenta con la personería para presentarse a las elecciones, pero está integrado por una cantidad numerosa de pequeños grupos y su presencia social es escasa, con excepción del Sindicato Único de Recolectores de Residuos y Barrido de Córdoba (Surrbac) y La Bisagra, histórica agrupación estudiantil de la UNC que hoy es parte de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) en alianza con otros sectores como Patria Grande, pero que tampoco se sabe con exactitud si jugarán en el plano electoral.
Por otra parte, bajo el nombre de Córdoba Podemos, el kirchnerismo cuenta con un bloque de cinco legisladores provinciales en la Unicameral: Fresneda, Vilma Chiappello, Liliana Montero (el alfil más lúcido del juecismo antes de que Luis Juez saltara trincheras hacia el macrismo), Carmen Nebreda y Franco Saillén, el hijo de Mauricio, secretario general del Surrbac, único sindicato en la provincia dirigido por un kirchnerista. Se dice que Mauricio podría “hacer jugar” el peso de su sindicato, el hecho de haber sido uno de los sectores que “más bancaron los trapos” cuando Scotto encabezó la lista del FpV en 2013 y el hecho de contar desde entonces con presencia territorial en determinados barrios, además de haber convocado el 6 de abril a la única movilización sindical que se realizó en Córdoba en el marco del paro nacional (junto a ATE, pero con una clara hegemonía de los basureros, cuyas banderas alegaban ser parte de la “CGT Nacional y Popular”).
En el Congreso de la Nación el kirchnerismo aún cuenta con dos de las tres bancas que obtuvo en la última elección (uno, Andrés Guzmán del Movimiento Evita) migró al bloque del Peronismo para la Victoria.
Por fuera de lo anteriormente mencionado, se encuentran otros actores kirchneristas, como Eduardo Accastello, quien permaneció al costado del escenario político en estos meses, seguramente intentando recuperarse del (otra vez) fracaso electoral de 2015. Para mucho, “Eduardo ya está jubilado”, pero en el peronismo nunca se sabe… Como sea, Accastello intentó en varias oportunidades, por dentro o por los bordes del PJ, disputar la gobernación, pero nunca le fue bien, más allá de haber sido elegido intendente de Villa María en 1999, 2007 y 2011 y haber logrado que fuera allí el único lugar de Córdoba en donde el kirchnerismo alcanzó mayoría en las elecciones de 2013.


Quien sí, aunque con un perfil bajo, se encuentra hoy mejor posicionado, es Martín Gill, compañero de fórmula de Scotto en 2013, cuando fueron ambos electos como diputados nacionales por Córdoba. Con 44 años Gill cuenta en su haber una trayectoria que se remonta a sus años de militancia en la Acción Católica, haber sido secretario de Gobierno de la Municipalidad durante la gestión de Nora Bedano (2003-2007) y haber resultado electo en 2015 Intendente de Villa María. Antes había sido dos veces rector de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), electo en 2007 y 2011, y luego secretario de Políticas Universitarias de la Nación y presidente del Consejo Interuniversitario Nacional. Quien alguna vez se definió como un “político con perfil académico” cuenta además con la carta bajo la manga de recordar siempre lo mucho que ha crecido la UNVM en los últimos años. Bajo su gestión como rector la UNVM llegó a “expandirse” a La Docta, abriendo una sede en la capital con carreras como Sociología o Ciencias Políticas, ausentes en la UNC. Pero hasta el momento, Gill parece proyectarse en silencio desde su rol en la gestión.
Respecto de los comicios que se avecinan, Martín Fresneda aseguró, en diálogo con Zoom, que durante estos meses vienen trabajando en la posibilidad de conformar un frente popular más amplio, con aquellos sectores progresistas que están por fuera del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y que busquen romper el intento de polarización entre Cambiemos y UpC. “Hay que empezar a construir un programa provincial de un espacio plural, nacional y popular que pueda presentarse como alternativa para Córdoba”, aseguró el ex secretario de Estado. Lucia Galara, de Nuevo Encuentro, comentó por su parte que desde dicha fuerza política entienden que el FpV “debe ampliar su armado e incluir a sectores populares que hasta ahora no venía incluyendo”. También destacó que “las candidaturas del proyecto nacional y popular en Córdoba deben representar a los militantes que están en los territorios y a las jóvenes dirigentes del espacio”. “Vemos con preocupación que en todos los espacios políticos de Córdoba se privilegia siempre, a la hora de las candidaturas, a dirigentes de 50 años o más impidiendo el recambio generacional”.

La izquierda y más allá (o más acá)
Lo que parece estar en disputa, otra vez, es quien se queda con la novena banca. En 2013 ingresó el radical Diego Mestre, luego de que el FIT denunciara fraude. Entonces pudo haber entrado Liliana Olivero, referente histórica de la izquierda cordobesa. Hoy el FIT irá a disputar nuevamente ese lugar. Así lo confirmó a este medio Laura Vilches, del Partidos de los Trabajadores Socialistas (PTS), una de las tres actuales legisladoras provinciales de dicha fuerza. Este jueves, junto a Nicolás del Caño, lanzarán su pre-candidatura junto con la de su compañero Javier Musso. “En estos momentos se está avanzando en conversaciones a nivel nacional para lograr un acuerdo de los tres partidos que integran el Frente para tener listas unitarias”, sostuvo Vilches, quien agregó que de no sellarse dicho acuerdo competirán en internas en Córdoba con otros dos pre-candidatos: Ernesto Sala, del Partido Obrero (PO) y Olivero, de Izquierda Socialista (IS).

 
También desde las mismas coordenadas ideológicas, la Izquierda al Frente por el Socialismo, que nuclea a los partidos Nuevo MAS y Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), está juntando avales para intentar presentar sus candidatos.
En las antípodas de este espectro político se encuentra Tomás Méndez, un hombre de la televisión que tras realizar algunos emisiones de su programa ADN dedicado al narcotráfico se lanzó a la política, siendo elegido concejal de la ciudad de Córdoba por el Movimiento ADN, con el cual este año se presentaría (al parecer en alianza con el socialismo y otros espacios) como candidato a diputado nacional.
Finalmente Patria Grande busca hacer su debut electoral en la provincia. En una alianza establecida entre este movimiento (que tiene desarrollo sobre todo en el sector universitario dentro de la UNC y la UNVM) y con Martín Fierro (con base en la zona de Calamuchita y Traslasierra) y la Corriente La Colectiva (que se encuentra sobre todo en las zonas de Paravachasca, Villa María y Sierras Chicas), han lanzado ya la pre-candidatura de Cecilia “Checha” Merchán, histórica militante cordobesa que se inició en el otrora movimiento Patria Libre, que tuvo su paso por el kirchnerismo (fue diputada del FpV entre 2007 y 2011) y que, en los últimos tiempos, permaneció con su grupo trabajando las problemáticas y temáticas de género y diversidad sexual. En conversación con Zoom Merchán aseguró que están cerca de conseguir los avales para la personería jurídica de Patria grande y que vienen conversando con prácticamente todos los sectores políticos que se encuentran por fuera del bipartidismo (Cambiemos y UpC) y el FIT, en la búsqueda por construir un espacio amplio que dirima las candidaturas en las PASO. “Hablamos con el Frente para la Victoria y con cada sector del kirchnerismo en particular, con Unidad Popular que conduce Víctor De Genaro, con ADN”, aseguró Merchán, para quien todavía “está todo muy abierto respecto de las posibilidades de obtener la famosa novena banca, ya que dependerá de cómo se llegue a la elección, y hasta el momento ningún espacio es demasiado claro”. Finalmente, “La Checha” remarcó que “lo importante es construir una fuerza política pujante, no un flan que solo busque meter un diputado, porque lo que vayamos construyendo este año servirá de base para 2019, para forjar una identidad y un proyecto que dispute y se salga del lugar en donde De la Sota quiere colocar a todos los espacios, que es que vayamos todos diluidos en el peronismo o fragmentados”.


Cordobesismo al palo


Alexis Oliva, periodista con amplios conocimientos del peronismo cordobés, insiste en remarcar el hecho de que De la Sota sea no solo un gran orador, sino un político con carrera en la gestión y mucha experiencia política. “Por más que su proyecto neoliberal no sea tan diferente del que Macri está llevando adelante para el país y de que a De la Sota le haya ido mal en sus intentos por proyectarse nacionalmente, no quiere decir que no se repare en esta situación de que es el hombre que, desde hace veinte años, tiene la capacidad de hegemonizar todo el espacio político de la provincia. Algunos lo dan por jubilado, o por jubilarse, pero no estaría tan seguro”. Oliva, que supo ser secretario de redacción de la edición Córdoba del diario El Argentino, caracteriza José Manuel, permantemente, en términos futbolísticos. “Es un tipo capaz de gambetear todos los costos políticos”, dice, y recuerda que De La Sota sorteó los costos políticos del motín del penal de San Martín, en 2005 (la que caracteriza el “Cromañón cordobés”), y también del acuartelamiento policial de dciiembre de 2013, que tuvo dos muertos en la provincia, pero cuya situación desató una inestabilidad política que se cobró la vida de otras 18 personas en el resto del país. “Y al año siguiente lanzó su pre-candidatura en todo el país con el slogan Un país más seguro, un país más estable”.

*Nota publicada en revista Zoom.

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