viernes, 28 de diciembre de 2012

El devenir ensayo de la filosofía política: una pasión argentina


Por Mariano Pacheco. Lo impropio, el libro de Diego Tatián recientemente publicado por la Editorial Excursiones, reúne diez ensayos en los cuales el pensador cordobés aborda distintas aristas sobre la política y la cultura argentina contemporánea. 



Alguna vez, el filósofo francés Gilles Deleuze escribió que la filosofía era el arte de formar, de inventar, de fabricar conceptos. “Crear conceptos siempre nuevos, tal es el objeto de la  filosofía”, decía. No sin aclarar que los conceptos nuevos “tienen que estar relacionados con problema que sean los nuestros, con nuestra historia y sobre todo con nuestros devenires”. Algo de todo esto, sospecha este cronista, está presente en los ensayos de Tatián. Textos que transitan todo el tiempo por el comentario y análisis de los abordajes teórico realizados por las grandes figuras del pensamiento occidental (desde Aristóteles, Kant y Nietzsche, hasta Heidegger, Arendt y Rancière, por mencionar a los más destacados), así como también por los problemas políticos y culturales más candentes de nuestro presente nacional. Y ahí radica una de las claves de este libro. Porque inscripto en un ya extenso legado, se propone (con éxito), presentar una diversidad de temáticas, muchas de ellas con una importante densidad teórica, sin por ello renunciar a la ligereza de una escritura que hace de la mezcla una marca de identidad. ¿No es acaso esa una de las características de la “filosofía argentina”? ¿No es acaso el ensayo el texto privilegiado para reflexionar, pensar, convidar lecturas, promover debates, iniciar polémicas y conversaciones?
Y este libro sí que sabe entablar diálogos con sus lectores, por más que a veces sea de manera solapada. Es que en su intento por pensar temas como la igualdad, la verdad, el posible diálogo con los muertos, la relación entre la validación de los testimonios y la interpretación de los hechos, la narración de la historia y lo irrepresentable de la experiencia, la potencia de la democracia y el papel de los mitos en las construcciones políticas, entre otros nudos problemáticos abordados, el autor logra hacernos parte de esa comunidad de los sin comunidad, de esa patria de iguales a la que declara como el “reino de los raros”.
Tal vez por eso la presentación del libro, organizada por la editorial hace pocos días en la ciudad de Buenos Aires, no fue estrictamente una presentación, sino una conversación entre el autor y Eduardo Rinesi, otro raro pensador de los temas candentes de la escena (nacional) contemporánea. Allí Rinesi comentó con entusiasmo que, al leer el libro, se dio cuenta que gran parte de las problemáticas que Tatián abordaba en esos breves diez ensayos, ya las conocía: las había escuchado, de boca del propio autor, en las jornadas de filosofía política que año a año se realizan en Córdoba. Jornadas que caracterizó como “un espacio de amistad para reflexionar sobre esos temas”. Temas diversos, como ya se ha dicho.
Seguramente por el momento que atravesamos como país, la de la democracia sea la más relevante de todas las reflexiones abordadas. Definida como la “vertiginosa experiencia de una incertidumbre radical”, recuperando los planteos de Claude Lefort y como “producción de espacios insulares de otra comunidad”, rescatando a Jaques Ranciére, Tatián se interroga por las pasiones y no sólo por las razones de la democracia. Planteos, todos estos atravesados por una línea común: la pregunta spinozista por lo que puede un cuerpo, en este caso, un cuerpo social (¿podría ser de otra manera, teniendo en cuenta la cantidad de libros en los cuales el autor aborda la vida y la obra de Spinoza?). “Empleo aquí la palabra democracia” –insiste Tatián– “para designar la decisión común de mantener abierta la pregunta que interroga por lo que los cuerpos y las inteligencias pueden –ser y hacer–, y de establecer una institucionalidad hospitalaria con la fuerza de actuar, pensar y producir significado con la que cuentan los seres humanos”.
En fin, la pregunta por las posibilidades de gestar comunidades inéditas que pongan en común lo que no es común es una pregunta filosófica clave de nuestro presente. De allí que sus reflexiones y afirmaciones sobre la democracia resulten un aporte novedoso para pensar nuestros problemas, nuestra historia y nuestros devenires, tal como sugería Gilles Deleuze.

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