miércoles, 19 de noviembre de 2014

En el Día de la Soberanía Nacional Una nueva Marcha de la Gorra

Más vale Gorras embrollando que la Policía matando



Por Mariano Pacheco
Nota publicada en “Me contó el Viejo Antonio” (noviembre 2014), periódico mensual editado por la Biblioteca Popular y Espacio Cultural Somos Viento, Ciudad de San Francisco, Córdoba.


Por octavo año consecutivo, se realizará en la Ciudad de Córdoba, el próximo 20 de noviembre, una nueva edición de la “Marcha de la gorra”, convocada por el Colectivo de Jóvenes por Nuestros Derechos. “A la Marcha nunca llegamos solos, nos acompañan organizaciones sociales, espacios comunitarios, bibliotecas, grupos de jóvenes, agrupaciones y partidos políticos, escuelas, centros de estudiantes y muchas personas inquietas”, sostuvieron desde la organización convocante. Como en años anteriores, seguramente la movilización se replicará en otros sitios del interior provincial.
“Motivos para salir nos sobran”, dicen desde el Colectivo de Jóvenes, y mencionan la necesidad de anular el Código de Faltas -al que consideran “inconstitucional”- llevado adelante por una Institución Policial “que nos golpea con desapariciones y asesinatos, persecuciones y hostigamientos”, remarcan.
Cada año, la movilización asume una consigna central diferente. En 2007 fue “¿Por qué tu gorra sí, la mía no?”; en 2008: “Una oreja para los chicos”. Al año siguiente fue “Los jóvenes al centro” y el año del Bicentenario “Contra el Código de Faltas. ¿Y los Derechos que nos faltan?”. En 2011, la 5ª Marcha llevó la consigna “Nos detienen por la cultura” y un año más tarde “Tu código trata de desaparecer nuestra alegría callejera”. “Tu seguridad nos limita, nuestra Resistencia es infinita” fue la consigna que nucleó a las 20.000 personas que se movilizaron en la última edición, la 7ª Marcha de la Gorra.
Por primera vez, este año, la “Marcha de la gorra” traspasó las fronteras cordobesas y se realizó en Buenos Aires, el miércoles 22 de octubre. Convocada por la Campaña Contra la Violencia Institucional, con la consigna “En defensa del derecho a la vida, contra el gatillo fácil y la estigmatización”. La Marcha partió del Departamento Central de la Policía Federal Argentina, situado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y se dirigió hasta el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, en la capital provincial.
De Capital a La Plata, esta primera marcha nacional se desarrolló en un contexto signado por la aparición –cinco años y ocho meses después de su desaparición- del cuerpo sin vida de Luciano Arruga.
Luego de tantos años de incertidumbre, ahora puede saberse que el joven Arruga fue atropellado por un automóvil en el cruce de Avenida General Paz y Emilio Castro (barrio porteño de Mataderos) durante la madrugada del 31 de enero de 2009, un día entero después de que fuera visto por última vez con vida. Internado como NN en el Hospital Santojanni, el joven fue operado y falleció en la mañana del 1 de febrero. Su cuerpo quedó en la morgue del hospital durante un día, hasta que fue trasladado a la Morgue Judicial donde le realizaron una autopsia, el 3 de febrero. Como no tenía documento de identidad, permaneció durante tres meses en la morgue. Finalmente fue enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita, en mayo de 2009. Por el accidente, el conductor que lo atropelló fue procesado y finalmente sobreseído.
Más allá de la tranquilidad de la familia Arruga, que pudo encontrar el cuerpo del muchacho, su muerte sigue apareciendo como un episodio oscuro, otro más de la historia nacional reciente.
En un artículo publicado por el diario Página/12 (“De Arruga a la Panamericana, el código y los ´accidentes de tránsito´”), Horacio Verbitsky señala que “los antecedentes más sórdidos del caso” se remontan al 22 de septiembre de 2008, “cuando Arruga fue detenido y torturado en el destacamento policial de Lomas del Mirador, donde bajo amenaza de muerte lo conminaron a robar para los policías”. Situación a la que el joven se negó. Cuatro meses después cruzó la vía rápida de la Avenida General Paz por un lugar que nadie de la zona utilizaría sin una desesperada urgencia, habiendo un paso peatonal disponible. Ambos lados de la avenida están del lado de capital. Sin embargo, el muchacho venía corriendo, descalzo, desde el lado de provincia, donde vivía y “donde la policía lo había condenado a muerte”, destaca el periodista que supo ser compañero de Rodolfo Walsh.
Verbitsky insiste en que, si en vez de tratarse de un pibe de Lomas del Mirador, hubiera desaparecido un chico de clase media en Palermo Rúcula, “la conmoción social hubiera sido enorme y no hubieran pasado casi seis años sin noticias”. Sus palabras suenan terribles, pero son –como se dice popularmente- un baldazo de agua fría, que grafica cómo está funcionando actualmente nuestra sociedad.
La situación es preocupante. Se estima que, a este ritmo, 2014 será el año con mayor cantidad de víctimas de la violencia institucional desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia en 2003. La violencia policial no tiene fronteras. La indiferencia tampoco.


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